Francisco Convit descansaba los pies sobre su escritorio cuando el operador financiero ítalo-venezolano Pedro Binaggia entró titubeante a una reunión. Binaggia ya venía inseguro y algo paranoico con el andamiaje de corrupción que lo había convertido en millonario. Dudaba en dar el próximo paso que le exigían sus cómplices y estaba considerando retirarse. Sus socios lo presionaban para que hiciera unas transferencias que obligaban a falsificar más contratos para continuar el desfalco a Pdvsa. Cuando Convit (Derwick Associates, bolichico, prófugo de la justicia) recibió a Binaggia en su oficina, una pistola estaba visible al alcance de su mano, mientras un par de metros más allá, un pastor alemán retenido por una cadena, lo intimidaba. Convit sonriendo con el control remoto del collar del perro en su mano dijo: “no siempre lo puedo controlar”.

Binaggia cumplió con la operación exigida, aunque también se presentó en la sede de Homeland Security Investigation (HSI) en Miami donde fue aceptada su confesión y además se convirtió en espía. Su misión era mantener su rol de delincuente y documentar con grabaciones y documentos esta gigantesca madeja de corrupción. Estaba en marcha la Operación Fuga de Dinero, Operation Money Flight. El caso se constituyó en un complejo expediente con decenas de involucrados. El testimonio de Binaggia fue decisivo para la acusación casi cuatro años después contra Convit el 24 de junio de 2018 en la que colaboraron agencias y cuerpos policiales de España, Italia, el Reino Unido, Malta y Estados Unidos.

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El portal Cuentas Claras ha publicado parte de ese expediente de manera exclusiva, dejando a la intemperie a las cabezas del régimen y sus socios, responsables de este desfalco calculado en 560 millones de dólares contra la empresa petrolera venezolana.

La lista de implicados en este caso ha sido registrada y seguida con rigor desde el ascenso de Nicolás Maduro al poder, así como la actuación de su pareja Cilia Flores, su sobrino Erick Malpica Flores -de nuevo con poder desde Miraflores- y los hijos de su primer matrimonio: Walter, Yoswal y Yosser Gavidia Flores quienes son frecuentemente mencionados en reuniones como la de marzo del 2017 cuando operadores del clan expresaban la urgencia de pagarle a ellos 159 millones de euros que eran parte del botín. Los hijastros de Nicolás son aludidos como “los muchachos” “los hijos de la señora” y los “conocidos de Cilia”.

El modus operandi de esta poderosa banda fue tan sencillo de ejecutar como doloroso al país. El expediente registra cómo el 15 de diciembre del 2014, Víctor Aular vicepresidente de finanzas de Pdvsa, recibió la instrucción del Comité Ejecutivo de firmar un contrato de préstamo de bolívares pagaderos en dólares con una empresa de Raúl Gorrín Belisario, fugitivo de EEUU, dueño de Globovision, hombre clave para la familia presidencial. El monto del préstamo fue de 7.200 millones de bolívares. En esa fecha la tasa oficial del dólar estaba a 6,30 por lo que esos 7.200 millones de bolívares equivalían a 1.143 millones de dólares, no así en el mercado paralelo donde la tasa estaba en 182,23 bolívares por dólar. La operación para Gorrín fue pan comido. Cambiando solo 40 millones de dólares en el mercado negro, pagaba a Pdvsa la totalidad del préstamo, mientras él y sus cómplices se quedaban con el monto restante (también cambiado en el mercado negro). Fueron 560 millones de dólares que se repartieron, según el expediente, Raúl Gorrín, los hijos de Cilia Flores, el grupo Derwick (Convit y sus socios Alejandro Betancourt, Pedro Trebbau) altos funcionarios de Pdvsa y del ministerio de Petróleo, asesores, banqueros y operadores financieros.

La narración de Binaggia sobre el negocio detalla cómo le propusieron efectuar el cambio de moneda con el cual, según dijo, le ofrecieron inicialmente la venta de 100 millones de dólares a una tasa preferencial. Eso fue en el 2014 y ya para febrero del año siguiente Binaggia había recibido 78 millones de euros en varias transferencias. Parte de ese dinero fue destinado a pagar sobornos a los funcionarios de la empresa petrolera. Luego Gorrín era el encargado de cancelar a Pdvsa la deuda y distribuir la ganancia.

Así lo explica el portal Cuentas Claras: “No es magia, es lavado de dinero. No fue una simple transacción de divisas, fue una operación para que Binaggia lavara el producto de la malversación de fondos de Pdvsa con el consecuente pago a funcionarios cómplices”.

En varias grabaciones que son parte del expediente, los miembros de la banda se ufanan de tener entre sus manos una operación de lavado de dinero y de enriquecimiento ilícito.

Por este caso varios han caído, otros son perseguidos y algunos han sustituido al espía Binaggia. Aunque el asalto ha continuado.

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