miércoles 15  de  abril 2026
OPINIÓN

El mismo musiú con diferente cachimbo

Bien lo dijo el senador republicano de Estados Unidos Rick Scott, al exponer razones para volver a imponer las sanciones a Delcy Rodríguez: “lo ha prometido todo y no ha entregado nada”.

Diario las Américas | IBÉYISE PACHECO
Por IBÉYISE PACHECO

A tres meses y medio de la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores, sus sucesores, los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, hacen esfuerzos para postergar la restitución del orden constitucional, evadiendo retomar el camino democrático, procurando tranquilizar pasiones, maquillando el escenario bajo juramentos de absoluta entrega y obediencia a Donald Trump y al gobierno de Estados Unidos.

A ellos mentir no les cuesta nada. Disfrazarse de corderos es su especialidad.

Bien lo dijo el senador republicano de Estados Unidos Rick Scott, al exponer razones para volver a imponer las sanciones a Delcy Rodríguez: “lo ha prometido todo y no ha entregado nada”.

Se refería el senador a la larga lista de violaciones a los derechos humanos expresada en la represión a las pacíficas protestas como la de pensionados donde fueron agredidos desde mujeres embarazadas hasta ancianos con los consecuentes ataques a periodistas, varios de ellos lesionados. A final de cuentas, para eso sigue luciéndose allí Diosdado Cabello.

El horror tampoco ha cesado para centenares de presos políticos que siguen confinados e incluso sus familiares que aún tienen sobre su cuello la amenaza de prisión, sin mencionar las condiciones infrahumanas de reclusión y la selectividad perversa de la aplicación de la Ley de Amnistía donde los verdugos deciden.

El espejismo con el que los Rodríguez pretenden ganar tiempo no logra ocultar su voraz e inmoral manera con la que entienden el ejercicio del poder, entre otras razones porque en su esencia son los mismos corruptos, torturadores y asesinos los que despachan desde Miraflores.

Los Rodríguez tienen que inventar muchos cargos para procurar esconder a tanto verdugo.

Ellos siguen ahí con nuevo disfraz, pero el pueblo los reconoce. No hay manera de que un venezolano olvide al asesino Alexander Granko Arteaga, así haya afeitado su barba, cortado el pelo al ras y se vista de paltó y corbata. No hay cirugía que oculte a ese monstruo.

Otros sencillamente han cambiado su traje de payaso como Vladimir Padrino López nombrado ministro de Agricultura en un irrespeto a los trabajadores de la tierra y su riqueza. Ni qué decir del nuevo jefe de la Gran Misión Viva Venezuela mi Patria Querida, Tarek William Saab. A él le va a costar borrar sus tatuajes, inolvidables para las víctimas que encerró y torturó.

Entretanto los Rodríguez avanzan -hay que admitirlo- en evadir la ley surfeando sobre una falsa e ilegal interpretación de ausencia temporal evitando calificar la falta absoluta de Maduro que es lo que corresponde según la Constitución Nacional.

Los pronunciamientos de la Plataforma Democrática de la Unidad y de la líder opositora María Corina Machado -en medio de una exitosa gira por Europa- apuntan bajo un esquema realista a la convocatoria para dirigir la ruta a transitar hasta alcanzar la restitución del orden constitucional y la garantía de elecciones libres.

El diagnóstico está claramente definido. Los Rodríguez extienden y pretenden enraizar su red de poder mientras a la mayoría de los venezolanos nos toca insistir y mantener la fuerza, la coherencia y la unidad de objetivos.

Las condiciones para una Venezuela libre han de cumplirse. Para ello deben cesar las limitaciones en el ejercicio político tanto para quienes quieran ser candidatos como para quienes tienen derecho a ejercer su voto. Los venezolanos fuera del país podrán hacerlo desde donde estén y seguramente muchos de los más de 8 millones de ciudadanos que han emigrado, regresarán. Además, debe abrirse el registro electoral para los nuevos votantes. Expertos aseguran que 40 por ciento de venezolanos con derecho a voto no están inscritos.

La libertad de expresión y de información debe restituirse sin cortapisas. Ya basta de la censura informativa matizada con permisividad relativa; no más escenografía de equilibrio para aparentar que ha cesado la censura. No. Sabemos que en muchos casos aún se pretende aparentar con un saludo a la bandera, registrando someramente alguna actividad opositora para manipular el resto de los contenidos ocultando la verdad y matizando la lucha libertaria, callando además las cotidianas violaciones a la ley de parte del interinato.

Sabemos que se trata de un proceso complejo y de una lucha que nos exige a todos mantener la fortaleza con tenacidad, coherencia, paciencia y especialmente con confianza en nuestro liderazgo.

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