El venezolano Jackson Chourio llegó con etiqueta de estrella antes de debutar en las Grandes Ligas. Su potencial era tan asombroso, que los Milwaukee Brewers decidieron hacerle una oferta millonaria sin ni siquiera haberse graduado como ligamayorista.
El jardinero central no ha defraudado y ha sabido, tanto con su guante como con su madero, honrar cada uno de los millones que le dieron. Y aunque sus números globales esta temporada no son despampanantes, recuerda una frase constante en el mundo del deporte.
“No es como se empieza, sino como se termina”, dijo en exclusiva para DIARIO LAS AMÉRICAS, quien en las últimas dos campañas ha logrado dar 20 jonrones y estafar 20 almohadillas.
Para fortuna de los lupulosos, la ausencia de Chourio -que se lesionó en el Clásico Mundial de Béisbol, que salió campeón con Venezuela- no fue notable y cuando el venezolano regresó consiguió a su equipo en cómodo en la cima de la división central de la Liga Nacional.
En ese tiempo, el pelotero cuenta que no solo tuvo que trabajar su parte física para recuperarse de una fractura en su mano izquierda. El aspecto mental también tuvo que ser gestionado, porque quería estar en el terreno con sus compañeros.
“La verdad que es bastante fuerte. Creo que simplemente el hecho de que el equipo estaba jugando y yo quería ser parte de todo. Yo creo que gracias a Dios trabajé fuerte y me mantuve", agregó el venezolano que -al momento de escribir esta nota- ya había disputado 23 compromisos, teniendo una línea ofensiva de .276/.336/.418/.775 con un OPS+ de 111.
Son números modestos, pero con la misma naturaleza que Chourio puede dar un jonrón en cualquier momento -lleva dos esta temporada- dice que es un hombre competitivo. Los números en sus primeros dos años, en especial en el de su debut cuando fue tercero en la carrera por el Novato del Año, lo respaldan.
“Yo creo que de mi parte siempre he sido muy competitivo, siempre me ha gustado competir y, como lo he dicho siempre, cada vez que trato de jugar trato de dar lo mejor de mí y esforzarme lo más que pueda".
Mientras otros ya tienen cientos de turnos, Chourio apenas está calentando motores y se recuerda a diario algo que diría a cualquiera que esté iniciando en las Grandes Ligas: "Hay que seguir firme, seguir echando para adelante. No es como empieza, sino como se termina".
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El venezolano Jackson Chourio, número 11 de los Cerveceros de Milwaukee, recorre las bases tras conectar un jonrón en la cuarta entrada contra los Cachorros de Chicago en el segundo juego de la Serie Divisional de la Liga Nacional en el American Family Field el 6 de octubre de 2025 en Milwaukee, Wisconsin.
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El consejo de Miggy
Jackson Chourio fue parte de la más reciente selección de béisbol de Venezuela, esa que ganó el Clásico hace menos de tres meses. Y entre esos cúmulos estelares había luminarias tanto dentro como fuera del terreno.
Miguel Cabrera era el astro, quizás, de mayor envergadura. Con una carrera que proyecta al Salón de la Fama, el jardinero central de Milwaukee no dejó pasar la oportunidad de pedirle consejos al último triple coronado ofensivo que han visto las Grandes Ligas.
“La verdad que fue una experiencia súper especial, única. De Miguel, imagínate, ¿quién no quisiera estar y aprender un poco de él?”, siguió Chourio "Bueno, algo que yo le pregunté a Miguel, que me dio mucha risa. Yo le pregunté: '¿Cómo pudiste batear tanto?' Y él me dijo: 'Mírala y pégale (a la pelota'. Entonces yo creo que obviamente es gracioso, pero le funcionó a él, entonces yo creo que al final también es algo que hago yo".
Chourio tiene más de la mitad de la temporada por delante para aplicar el “gracioso” consejo de Miguel Cabrera y demostrar, por tercer año consecutivo, porqué los Brewers decidieron darle más de 60 millones de dólares cuando ni siquiera había pisado un estadio de MLB.