Tal vez sin proponérselo, no hay duda de que Donald Trump es un presidente controversial que provoca reacciones antagónicas y visiones a las antípodas.

Desde que llegó a Washington por la vía política, esta circunstancia se ha convertido en el sello de la “revolución Trump”.

Sin embargo, el discurso pronunciado por el mandatario ante el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, la semana pasada, así como la cálida recepción que recibió por parte de líderes políticos, empresariales e industriales del mundo, demostró que el fenómeno Trump puede a veces favorecer la unidad.

Tras un primer año de asuntos polémicos y dramáticos, la floreciente economía de Estados Unidos parece proporcionarle un poderoso alivio a Trump ante las críticas de medios y adversarios políticos.

Su decisión de participar en la reunión anual de Davos fue acertada.

La Casa Blanca confirmó que el mandatario llevó al encuentro internacional en Europa su lema de "América primero”, como prueba de que no está en sus planes el aislarse internacionalmente, a pesar de favorecer la vía bilateral sobre la multilateral.

Su presencia en el complejo suizo, para explicar que Estados Unidos estaba "abierto a los negocios", le dio la oportunidad para establecer relaciones cordiales con sus pares en el mundo, algunos de los cuales parecían estar más que sorprendidos por la accesible actitud del Presidente.

Evaluando la positiva reacción que obtuvo, no hay duda de que fue una buena estrategia diplomática, algo que hasta ahora parecía ausente de la agenda del líder republicano.

Esto seguramente no significa que Trump esté renunciando a su manera controversial de hacer las cosas, pero cuando se muestra abierto a escuchar e intentar caminos menos conflictivos, obtiene mejores resultados.

Sobre todo, puede tener gran impacto para el Presidente, quien enfrenta la humillante probabilidad de ser interrogado bajo juramento por Robert Mueller, el fiscal especial que investiga la presunta colusión con Moscú, y a quien Trump, al parecer, quería despedir.

Es seguro que sus asesores han prevenido a Trump sobre el inmenso costo político que podría tener para su gestión el despedir a Muller, aunque esté dentro de sus atribuciones ejecutivas.

Mueller, quien entrevistó recientemente y por varias horas a Jeff Sessions, el fiscal general del país, sobre sus contactos con los rusos, no se dará por satisfecho hasta que haya cuestionado a todos, incluyendo al propio Trump.

Mientras tanto, otra nueva teoría conspirativa en la capital estadounidense asegura que dentro del FBI se ha conformado una especie de sociedad a la sombra, con el único objetivo de sacar a Trump del poder.

Un memorándum, elaborado por republicanos del comité de inteligencia de la Cámara de Representantes, menciona las supuestas evidencias que implican a miembros del FBI como responsables.

Las sospechas cobran fuerza por unos mensajes de texto que intercambiaron dos funcionarios del buró federal de investigaciones, quienes trabajaron con Muller y tenían opiniones desfavorables sobre Trump, cuando estaba a cargo de la institución.

Según algunos republicanos, todo apunta a una parcialidad en la investigación con el expreso deseo de remover al Presidente de su cargo.

El exsecretario de Defensa Robert Gates, no le ha otorgado mucho sustento al supuesto complot, dado que en Washington todo el mundo filtra información y algo así ya se hubiera salido a la luz pública.

En todo caso, Trump espera que las buenas noticias sobre el desempeño de la economía y la esperanza de más puestos de trabajo podrían suavizar el golpe político que supone el ser interrogado por el exdirector del FBI.

Trump dijo estar listo para aceptar un encuentro con Mueller, si sus abogados lo aprueban, pero cualquiera que sea el consejo legal debe afrontar el desafío, pues tampoco ayudaría a su causa el negarse a comparecer por el Rusiagate, aun a pesar de la conmoción que pueda causar, no solo en el Presidente sino en todo el país.

Volviendo a la reacción positiva que recibió su discurso en Davos se demostró que la preocupación inicial expresada por muchos líderes internacionales, luego de su llegada a La Casa Blanca, podría estar cediendo gradualmente.

Sería más que conveniente para Trump si pudiera reproducir el mismo efecto en casa.

¡Hacer y mantener amigos es tan importante para el Presidente de Estados Unidos como lo es para el resto de nosotros!, especialmente cuando hay cada vez menos espacios seguros que nos protejan de la política.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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