lunes 9  de  marzo 2026
OPINIÓN

El toque mágico del arte

Estamos a una horas de que termine el ya exitoso Festival de Cine de Miami, del Miami Dade College, y digo exitoso, no solo por su variada y excelente programación, sino por la avalancha de público que nos ha hecho el honor de colmar las salas de cine que le sirven como sede
Diario las Américas | DR. EDUARDO J. PADRÓN
Por DR. EDUARDO J. PADRÓN

Creo que se le atribuye a Hitler, o a algún otro personaje histórico de su calaña, cierta frase deleznable: “Cuando oigo hablar de arte (o cultura), tomo la pistola”. Los dictadores, de cualquier signo, siempre han desconfiado del poder de la fase creativa del ser humano, y eso es precisamente lo que nos diferencia de los animales y nos hace la especie más desarrollada sobre la faz de la tierra.

Y si uno medita sobre el tema, es cierto que ninguna obra artística ha podido liquidar los atropellos del totalitarismo. El arte y la literatura los mellan, los ponen en duda, desacreditan su adoctrinamiento y la falsedad de sus presupuestos ideológicos. Esos regímenes temen la verdad y prefieren la mansedumbre, características que no suelen encontrar entre los creadores culturales de raigambre.

Estamos a una horas de que termine el ya exitoso Festival de Cine de Miami, del Miami Dade College, y digo exitoso, no solo por su variada y excelente programación, sino por la avalancha de público que nos ha hecho el honor de colmar las salas de cine que le sirven como sede.

Quiero aprovechar esta mención del evento para agradecer al equipo del venerable Diario las Américas una cobertura tan sabia y extensa, tanto en sus ediciones impresas como online. Sin esta amplificación editorial de la noticia y las reflexiones que genera, sencillamente no existiríamos.

Creo que la espléndida jornada cinematográfica de Miami, que estamos viviendo con fervor, comenzó unos días antes durante la pasada ceremonia de la entrega de los premios Oscar, cuando los nuestros terminaron alzándose con el galardón al Mejor Filme por la hermosa y estremecedora Moonlight.

Tanto el director Barry Jenkins como el dramaturgo Tarell Alvin McCraney proceden del escenario del filme, Liberty City, y son la prueba suprema de la importancia del arte para revelar el corazón y la fuerza de la condición humana, incluso en las circunstancias más desfavorables y difíciles.

Por eso, a diferencia de los tiranos, cuando yo escucho que los dineros públicos se quieren ahorrar reduciendo los programas culturales, me estremezco al pensar en el perjuicio que provocaremos a la educación de las nuevas generaciones.

Alvin McCraney, para solo ponerles un ejemplo, es graduado de nuestra prestigiosa New World School of the Arts y a su alma mater regresó hace algunos días para departir con las nuevas generaciones de estudiantes de artes dramáticas, sobre sus experiencias como escritor.

Tanto el Festival a punto de concluir, como nuestra Feria del Libro y todos los otros programas del MDC que traen a la comunidad lo mejor de la cultura internacional y local, buscan explorar en las fibras sensibles del ser humano lo que nos hace grandes ante pequeñeces y mezquindades que no sobrevivirán una buena película o un buen libro.

El toque mágico del arte sigue siendo una bendición humanista que todos compartimos.

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