Las recientes protestas lideradas por estudiantes universitarios comenzaron después de que la empresa estatal de telecomunicaciones de la dictadura cubana, Etecsa, anunciara el 30 de mayo de 2025 un aumento dramático en los precios del internet y nuevas restricciones que los críticos describen como una “dolarización encubierta” y una “maniobra para recaudar efectivo”. Estas protestas no son nuevas para el régimen de 66 años; forman parte de un patrón histórico más amplio—una característica constante de la lucha por la libertad en Cuba.
Durante los últimos 155 años, los estudiantes han desempeñado un papel clave en la defensa de la independencia y la libertad en Cuba. A pesar de los repetidos esfuerzos de la dictadura comunista por eliminar a los estudiantes que abogan por la libertad, la disidencia contra el autoritarismo en todas sus manifestaciones continúa.
Durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878) contra el dominio colonial español en Cuba, ocho estudiantes universitarios de la Facultad de Medicina fueron ejecutados el 27 de noviembre de 1871 por presuntamente profanar la tumba del periodista español Gonzalo Castañón. Este episodio se convirtió en un símbolo de resistencia contra la opresión colonial y recordó a los cubanos los sacrificios hechos por la independencia nacional.
Los estudiantes universitarios cubanos durante la República (1902–1959) tuvieron una gran influencia en la configuración del cambio político y social. La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) fue una organización independiente y vibrante, fundada en los años 20 y liderada por reconocidos y diversos líderes a lo largo de los años—como Julio Antonio Mella, un comunista que se opuso a la dictadura de Gerardo Machado, y José Antonio Echeverría, un católico que fue asesinado en 1957 durante la lucha contra el régimen autoritario de Fulgencio Batista.
La toma del poder comunista en 1959 amenazó con silenciar permanentemente la tradición de disidencia estudiantil en las universidades cubanas.
En mayo de 1959, cuando la Universidad de La Habana reabrió tras la revolución de Fidel Castro, la FEU comenzó el proceso para elegir a su líder nacional. Pedro Luis Boitel, miembro del Movimiento 26 de Julio y estudiante de ingeniería, era el favorito de los estudiantes. Competía contra Rolando Cubela, miembro del Directorio Estudiantil Revolucionario. Ambos habían luchado contra Batista, pero Boitel demostró tener pensamiento propio, mientras que Cubela aceptaba el plan de Castro de eliminar la autonomía universitaria y someter las organizaciones estudiantiles al control gubernamental. Raul Castro obligó a Boitel a retirar su candidatura con amenazas de violencia contra los estudiantes. Cubela fue como candidato único, ganó las elecciones y la autonomía universitaria llegó a su fin. Desilusionado por el giro comunista de la revolución, Pedro Luis Boitel fundó el Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR). Acusado de conspiración, fue condenado sumariamente a 10 años de prisión en 1961. Cumplió su condena, pero murió en huelga de hambre en 1972. En 1966, Cubela fue arrestado por planear asesinar a Fidel Castro y condenado a 25 años de cárcel.
En el verano de 1959, un grupo de estudiantes de la Universidad de La Habana fundó el boletín Trinchera para promover ideales democráticos en contraste con la narrativa comunista que dominaba el discurso político en Cuba. El 5 de febrero de 1960, los fundadores del boletín Trinchera protestaron la visita de Anastas Mikoyán, el primer diplomático soviético de alto rango en visitar Cuba tras la revolución. Posteriormente fundaron el Directorio Revolucionario Estudiantil para luchar por el restablecimiento de una república democrática en Cuba. Juanín Pereira, Virgilio Campanería, Alberto Tapia Ruano, entre otros, fueron asesinados en los primeros años de la revolución, ya sea por escuadrones de fusilamiento o en enfrentamientos violentos con la policía política.
Entre 1959 y 1989, un gran número de estudiantes fueron expulsados de las universidades cubanas. Durante este período, la dictadura comunista declaró que las universidades eran solo para “revolucionarios” y personas alineadas con el comunismo.
A pesar de esta represión, surgieron voces de oposición incluso dentro de instituciones comunistas como la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la FEU. Hacia finales de los años 80, Jorge Quintana Silva, estudiante de matemáticas en la Universidad de La Habana, fundó el grupo Seguidores de Mella. Quintana era miembro tanto de la UJC como de la FEU. El 1 de enero de 1990, envió una carta a la UJC de la Universidad de La Habana criticando a Fidel Castro y sus políticas. Él y el estudiante Carlos Ortega fueron detenidos, llevados a la sede de la Seguridad del Estado y finalmente encarcelados. Quintana sufrió torturas físicas y psicológicas de las cuales nunca se recuperó. En 1992, Guillermo Fernández Donate fue expulsado de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana y en 1993 fue procesado por su activismo en el grupo disidente Corriente Socialista Democrática. Ambos casos fueron documentados por Amnistía Internacional.
En 1998, el grupo opositor Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia lanzó la campaña “Universitarios sin Fronteras” por la autonomía universitaria y comenzó a recolectar firmas de estudiantes. Los organizadores Néstor Rodríguez Lobaina, Heriberto Leiva y Radamés García fueron encarcelados, mientras otros continuaron el proyecto. Las 5,000 firmas recolectadas se presentaron públicamente en 2007.
En 2002, estudiantes de la Universidad de Camagüey fueron expulsados por firmar el Proyecto Varela, una iniciativa ciudadana que buscaba reformar la constitución comunista cubana para restaurar el respeto por los derechos humanos. Entre los castigados estaban Roger Rubio Lima y Harold Cepero Escalante. Una década después, el 22 de julio de 2012, Harold Cepero y Oswaldo Payá Sardiñas, líderes del Movimiento Cristiano Liberación, fueron asesinados en un accidente de auto orquestado por agentes de la seguridad del Estado. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el régimen cubano es responsable de sus muertes en un informe publicado el 9 de junio de 2023.
El adoctrinamiento de la juventud cubana ha fracasado. El “hombre nuevo” que una vez imaginó el régimen de Castro no se ha materializado. La oposición más fuerte a la dictadura comunista en Cuba ha venido consistentemente de los jóvenes que desean un futuro mejor y rechazan las injusticias del totalitarismo cubano. Durante las masivas protestas de julio de 2021, miles de jóvenes cubanos fueron vistos y escuchados coreando “Libertad” en videos caseros y reportes internacionales. Los jóvenes cubanos también están votando con los pies: el 77% de la población migrante cubana tiene entre 15 y 49 años. Más de un millón de cubanos ha huido solo en los últimos cuatro años.
Las recientes protestas no violentas de estudiantes universitarios por el precio del internet y las desigualdades son solo la punta del iceberg. Lo que los estudiantes—y el pueblo cubano—realmente buscan es un cambio en el sistema político. Hubo reportes desde distintas partes de Cuba sobre medidas represivas contra estudiantes que expresaron su descontento y convocaron a una huelga académica. La policía política visitó sus universidades, también a algunos de sus familiares, y amenazó a los estudiantes con severas consecuencias.
Las autoridades están usando tanto incentivos como amenazas para silenciar las voces estudiantiles, preservar el statu quo y, por ahora, han logrado contener temporalmente la disidencia ofreciendo precios preferenciales.
Esto crea una mayor desigualdad entre otros sectores de la sociedad con menos privilegios. Este conflicto ha revelado una vez más las contradicciones de la economía controlada por el Estado cubano y ha demostrado que el régimen es vulnerable debido a sus propias contradicciones ideológicas internas.
Los estudiantes universitarios cubanos, siguiendo el camino de sus predecesores, están nuevamente en la vanguardia, enfrentando intereses corruptos enquistados y desafiando a quienes están en el poder por no cumplir sus promesas. Lo que alarma a los oligarcas del régimen es que estos estudiantes disidentes provienen de sus propias instituciones y marcos comunistas. Estos cuadros ideológicos, formados meticulosamente por las élites del régimen, están exponiendo la hipocresía de los funcionarios usando su propio lenguaje político. Los estudiantes están revelando la incoherencia ideológica del régimen, socavando su legitimidad.
Janisset Rivero es coordinadora de programas y asesora del Centro por una Cuba Libre. John Suarez es director ejecutivo del Centro por una Cuba Libre.