Los partidos políticos aún no existían cuando George Washington fue elegido primer presidente de Estados Unidos el 4 de febrero de 1789. Sin embargo, durante su gobierno observó con preocupación como surgía una creciente división de pensamientos entre miembros del gabinete federalista y antifederalista, y ello ponía en peligro objetivos políticos primordiales. En su discurso de despedida, Washington advirtió sobre "los efectos perniciosos del espíritu del partido".

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No hay duda de que fueron comienzos difíciles, mientras trataba de gobernar a estados que estaban acostumbrados a conducirse como territorios independientes. Pero la historia del país siempre ha demostrado voluntad, a toda prueba, para navegar entre las dificultades y llegar a puerto seguro.

“Es nuestro tipo de individualismo que ha proporcionado la motivación de las instituciones políticas, económicas y espirituales de Estados Unidos en todos estos años. Esto ha demostrado capacidad para desarrollar sus instituciones con la escena cambiante. Nuestra propia forma de gobierno es el producto del individualismo de nuestra gente, la demanda de una igualdad de oportunidades, de una oportunidad justa” según reza en el libro Individualismo estadounidense, publicado en 1922 por Herbert Hoover, quien fuera secretario de Comercio y luego el presidente número 31 de la nación.

Hoover debía saber mucho de adversidades, luego que le tocó enfrentar la peor recesión económica de la historia del mundo industrializado, que se extendió desde 1929 a 1939 y se conoció como La Gran Depresión.

Ahora, cuando las elecciones generales, están a solo 100 días del 3 de noviembre, Estados Unidos vuelve a enfrentar uno de los mayores desafíos de su historia, pues ni siquiera los atentados terroristas perpetrados el 11 de septiembre de 2001 lograron paralizar al país como lo ha hecho la pandemia de coronavirus.

El reto está es que Estados Unidos debe encontrar el equilibrio entre volver a una cierta normalidad y mantenerse a salvo.

¿Se puede acaso encontrar la solución dentro de la misma esencia individualista, que sirvió como fuerza motivadora de la civilización estadounidense?

A medida que los estados adoptan diferentes enfoques para la reapertura, algunos sectores de la economía continúan viendo mejoras, mientras que otras siguen enfrentando problemas.

Los consumidores empiezan a comer en restaurantes, viajan más y visitan hoteles en medio de la temporada de verano.

Por el bien de la economía, Estados Unidos no puede volver a un entorno de cierre total, pero muchos estados dudan ante la perspectiva de una segunda ola de infecciones aún peor.

El problema es que el tema de la pandemia ha entrado también en la agenda electoral, lo cual hace casi imposible descifrar la verdad y encontrar un plan de acción común, porque las propuestas están dominadas por los intereses de cada partido.

Si bien es cierto que el dilema que enfrentan gobernadores, alcaldes y el Gobierno federal es que nunca puede haber una simetría perfecta entre la ciencia y la política. La comunidad científica siempre advertirá precaución, presentando escenarios posibles que inevitablemente causen alarma, mientras que los políticos quieren generar una visión más positiva en un ambiente de confianza en el liderazgo.

En Washington, esta dicotomía es evidente por la diferencia de opiniones cada vez más notable entre la Casa Blanca y el Dr. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades virales y asesor para la pandemia.

Fauci, por ejemplo, ha dicho: “Como país, cuando se nos compara con otros países, no creo que se pueda decir que lo estamos haciendo bien”.

El presidente Donald Trump ha llamado a Fauci "un poco alarmista" y afirmó que el experto se había “equivocado en varias cosas” durante el transcurso de la pandemia, pero insiste en que los dos mantienen una buena relación.

Cuando hay tanto en juego para el país ¿Cómo se puede celebrar una elección en noviembre en tales circunstancias?

Tal vez la respuesta se encuentra en uno de los pasajes del libro de Hoover, cuando pone: “El pionero estadounidense es la expresión épica de ese individualismo, y el espíritu pionero es la respuesta al desafío de la oportunidad, al desafío de la naturaleza, al desafío de la vida, al llamado de la frontera. Ese espíritu nunca necesita morir por falta de algo para lograr. Siempre habrá una frontera para conquistar o mantener mientras los hombres piensen, planifiquen y se atrevan”.

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