La dictadura castrista de Cuba agoniza como confesó el dictador Raúl Castro. Un régimen parásito, depredador e improductivo, que además de destrozar la economía y la sociedad cubanas, se mantuvo por la subvención de la Unión Soviética (URSS) hasta que esta se disolvió, dejándola en una crisis que hubiera sido terminal sin Hugo Chávez. Crearon el castro-chavismo, con el que la dictadura de Cuba se expandió, controlando hoy a Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Luego de llevar a Venezuela a una crisis humanitaria y perder esta fuente de sobrevivencia, la dictadura de Cuba agoniza, pero desarrolla la estrategia de recrear la guerra fría para sobrevivir.

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Los 60 años de la dictadura de Cuba presentan tres momentos: 1.- “De la Guerra Fría”, de 1959 a 1991, esto es, desde la toma del poder por Fidel Castro hasta la disolución de la URSS, en que sobrevivió a la sombra de la guerra fría con las subvenciones del comunismo, ensangrentando Las Américas, el África y con crímenes como el narcotráfico, secuestros y terrorismo para producir recursos adicionales; 2.- “Periodo Especial” 1991 hasta 1999, desde la disolución de la URSS hasta la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela, con la inmediata unión a Fidel Castro; 3.- El “castro-chavismo” 1999 a 2019, o sea desde que Cuba empieza a beneficiarse con petróleo y recursos de Venezuela y se expande llegando a liderar América Latina, incluso, con el apoyo de la política exterior de Estados Unidos, hasta que produce la crisis humanitaria, política y económica de Venezuela, comiéndose literalmente la gallina de los huevos de oro.

La “Guerra Fría es la designación atribuida al periodo histórico de disputas estratégicas y conflictos indirectos entre los Estados Unidos y la URSS por la hegemonía política, económica y militar del mundo” y abarca el periodo desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, hasta la extinción de la URSS, en 1991.

Con Fidel Castro en el poder, Cuba se convirtió progresivamente en el operador más importante del comunismo soviético de la URSS en la región contra los Estados Unidos, con el desarrollo de situaciones tan críticas como la Crisis de los Misiles de 1962, los focos guerrilleros, las guerrillas urbanas, el desarrollo del narcotráfico y más.

El 10 de abril de 2019, Raúl Castro, en su discurso para proclamar lo que llama la “nueva Constitución de Cuba”, confesó el estado de agonía y quiebra de su país pidiendo a los “cubanos prepararse para resistir una crisis económica”, respaldando al dictador Nicolás Maduro, de Venezuela, y expresando que “no se trata de regresar a la fase aguda del Periodo Especial de la década de los 90 del siglo pasado”, tras el fin de la Unión Soviética. Hoy es otro el panorama en cuanto a la diversificación de la economía, pero tenemos que estar preparados para la peor variante”.

La dictadura cubana sabe que no puede sobrevivir sin el petróleo de Venezuela, sin el flujo de la corrupción por sobreprecios como el del "Puerto de Mariel", sin los dineros por el “tráfico de personas” bajo el sofisma cooperación médica y técnica, sin los fondos del turismo que promueve con bienes robados y entregados a corporaciones transnacionales, sin las remesas ilimitadas de los exiliados en Estados Unidos, sin el flujo de recursos por operaciones criminales con las FARC y los narco-estados de Venezuela, con Maduro, y Bolivia, con Morales, y sin la fuerza política que logró desarrollar en el siglo XXI.

La dictadura castrista agoniza porque además, no puede revertir la aniquilación de la economía de Venezuela que ha producido, no puede seguir manteniendo la simulación de democracias de las “dictaduras electoralistas” que controla en Venezuela, Nicaragua y Bolivia, no puede tapar la evidencia de los narco-estados que ha organizado en Venezuela y Bolivia, ni su creciente amenaza a los Estados Unidos, y porque ha perdido el control sobre Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Panamá, Salvador, los países del Caribe y la OEA, aunque mantiene su conspiración permanente y desestabilización.

Es claro que la dictadura cubana ha puesto en marcha una estrategia para “recrear la guerra fría”, esto es hacer una nueva guerra fría con la que pueda sobrevivir, siendo nuevamente el principal operador de los enemigos de Estados Unidos en Las Américas. Para eso está tratando apresuradamente de conglomerar a Rusia, China, Irán, Corea del Norte y al que pueda, en torno a las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, a los recursos naturales y los intereses estratégicos de estos países, para crear un bloque o dos contra Estados Unidos y sobrevivir a la sombra de un nuevo tiempo de confrontación global.

Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Demoracy

www.carlossanchezberzain.com

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