Cuando los Padres Fundadores escribieron la Constitución norteamericana en 1787, una de sus principales preocupaciones era dotar al pueblo de mecanismos de control que garantizaran la libertad y la democracia. De ahí su gran preocupación por los “checks and balances” (separación y control de poderes) entre el legislativo, judicial y ejecutivo. Para ello, hicieron énfasis en la necesidad de instrumentos de control dentro de cada poder para evitar que estos sucumbieran bajo la dictadura de la mayoría. El control y limitación de esos poderes es la piedra angular de la libertad colectiva y la democracia.
Cuando la Cámara de Representantes, a puertas cerradas, trató de supeditar al Comité de Ética del Congreso la Oficina Independiente de Ética (OCE, por sus siglas en inglés), el ente independiente creado para controlar a los legisladores, se encendieron todas las alarmas que indicaban una amenaza a la libertad del pueblo norteamericano.
La OCE es un canal de control del pueblo a través cual se puede denunciar, incluso de forma anónima, cualquier irregularidad cometida por los legisladores. La OCE, que cuenta con su equipo independiente de investigadores, tiene la capacidad legal examinar las denuncias y hacer públicos los resultados de sus indagaciones.
No es una duplicidad el trabajo de control del órgano legislativo, como pensarían muchos. El Comité de Ética de alguna forma está influenciado por la composición de su membresía partidista y como tal actúa. Por eso en 2008, tras múltiples casos de denuncias no resueltas por el Comité, los propios legisladores sabiamente crearon la OCE.
Lo mejor de este anecdótico pero importante episodio de la vida política norteamericana es la poco ortodoxa intervención en el asunto del Presidente electo Donald Trump. Un tuit con una reflexión apelando a la ética de los legisladores de su propio partido: “Con todo lo que el Congreso tiene que trabajar, realmente debe hacer el debilitamiento de la Oficina de Ética del Congreso, a pesar de lo injusta que pueda ser, una prioridad?”.
Al parecer fue reflexión de Trump la que ocasionó una rectificación saludable para la democracia. Los líderes de la Cámara de Representantes, Paul Ryan y Kevin McCarthy, presentaron una moción para restaurar las funciones de la OCE que fue aceptada por los mismos legisladores republicanos que un día antes habían decidido maniatar el ente controlador.
Pero ojo, en el tuit de Trump se habla de “prioridades” y “justeza de la demanda”. La justicia en democracia es garantizar los límites y el control de los poderes del Estado.