El rasgo distintivo del siglo XXI es el acceso al internet. No se concibe un país que pretenda insertarse en el concierto internacional actual que se encuentre desconectado de la Red de Redes. La comunicación moderna , los negocios, el turismo, los tickets de viajes, la televisión por servicio streaming, los programas de radio encapsulados, las plataformas sociales, los nuevos modelos de negocios compartidos, la ciudades inteligentes, el internet de las cosas, la guerra cibernética marcan nuestro mundo. En la actualidad nuestro universo se desdobla en el mundo virtual del internet.

Cuba, a remolque del restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos, ha tenido que conectarse con un mundo donde hace años no se envían ni FAX ni telegramas. Y el papel se ha hecho tan caro que hasta los periódicos reducen sus tiradas para preponderar las ediciones en línea.

Pues bien el régimen de la isla, de forma muy lenta, apegado a su modelo de ensayo y error, ha ido diseminando a lo largo del país puntos de acceso a la internet. Ya son cerca de 327 lugares de acceso vía WIFI en plazas y parques. Según la prensa oficial unos 250.000 cubanos se conectan diariamente, un cuarto de millón en una tierra de 11 millones y medios de habitantes. Estos cubanos sedientos de información son capaces de pagar 1,50 CUC por una hora de lenta conexión. El régimen hasta ahora ha sido el único administrador de la información de los residentes de la isla. Hasta hace muy poco, ha sido el único diseminador de un único punto de vista de las cosas y de repente tiene que compartir ese pastel con Whatsapp y Facebook que en un parque de Villa Clara muestran a golpe de imagen y sonido la cara del capitalismo.

El régimen lo sabe, información es poder, pero la desconexión es la muerte por inanición. Por eso abre la mano, incluso anuncia que pondrá internet en las casas a un precio que oscila entre los 15 y los 115 CUC al mes. Garantiza así que los turistas que viajen a la isla puedan satisfacer sus necesidades del siglo XXI en estos pequeños oasis de conectividad. Pero, no se la juega del todo, levanta algunas barreras prácticamente infranqueables para la mayoría de población que gana un salario promedio de 20 CUC.

A quienes pueden pagar, los somete a la barrera de la velocidad, 256 kbs los contratos más baratos y 2MB para la clase pudiente. O sea, un cubano para descargarse 4GB debería estar 37 horas o 4 horas quienes paguen el servicio de 115 CUC.

En estos momentos, en Miami tiene lugar la 2da. edición de la Conferencia Cuba Internet Freedom. Allí todos abogan para que la isla se abra al siglo XXI. En el reino de los Castro no prestan mucho oído y, además, como dicen en la Madre Patria, las cosas de palacio van despacio.

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