Los gobiernos de México, con Andrés Manuel López Obrador, y Argentina, con Alberto Fernández, como presidentes, han cambiado su política exterior, llevándola del apoyo a la democracia, la libertad, el respeto a los derechos humanos y la promoción de sus intereses, al servicio de las dictaduras.

La política exterior de Argentina y México es vista como parte fundamental del sostenimiento de las dictaduras del socialismo del siglo XXI, es funcional a ellas y señalada como para-dictatorial.

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El siglo XXI en las Américas está marcado por el incremento de las dictaduras y el acoso y agresión a la democracia. Bajo la metodología y sistemas de la dictadura cubana convirtieron el castrismo del siglo XX en castrochavismo del siglo XXI, en dictaduras a Venezuela, Bolivia, Nicaragua y por mas de diez años a Ecuador.

Con el Foro de Sao Paolo, como instrumento, se mantiene la desestabilización de las democracias, tratando de presentar su grupo de delincuencia organizada trasnacional como un proceso político de izquierda o progresista.

Política exterior “es aquella parte de la política general formada por el conjunto de decisiones y actuaciones mediante las cuales se definen los objetivos y se utilizan los medios de un Estado para generar, modificar o suspender sus relaciones con otros actores de la sociedad internacional”. La política interna y la política exterior “son dos facetas de la misma realidad política”, están íntimamente relacionadas.

La política exterior es “distinta a una decisión, es decir un acto o comportamiento único” porque una “política es un conjunto de decisiones que revelan una línea de comportamiento y aunque decisión y política son manifestaciones de la política exterior, la primera se refiere a un comportamiento particular, mientras que la segunda representa una tendencia o estructura de comportamiento”, (L. Tomassini)

Con Andrés Manuel López Obrador, como presidente de México desde el 1 de diciembre de 2018, y con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, como presidente y vicepresidenta de Argentina desde el 10 de diciembre de 2019, la política exterior de ambos países cambió de inmediato. Sus invitados destacados fueron el dictador de Cuba Miguel Díaz Canel, el de Venezuela Nicolás Maduro y miembros del Foro de Sao Paolo.

En el caso de Argentina asistió el requerido por la justicia de su país Rafael Correa, Lula da Silva fue invitado. López Obrador, Fernández y Kirchner integran el Foro de Sao Paolo con sus partidos como miembros e invitaron a sus compañeros.

Abierto respaldo a la dictadura de Cuba, reconocimiento al dictador Nicolás Maduro y desconocimiento a Juan Guaidó, paralización sistemática del Grupo de Lima, cobertura a Rafael Correa requerido por la justicia con sentencia ejecutoriada a 8 años de cárcel y orden de captura, protección a Evo Morales luego de su renuncia y el soporte para que recupere el poder en Bolivia e instale una falsa narrativa, son algunas de las acciones iguales y conjuntas destacadas de la política exterior de México y Argentina con López Obrador y Fernández/Kirchner.

En el ámbito multilateral, la política exterior de México y Argentina parecen una sola, destinada a apoyar a la dictadura de Cuba, sostener la de Nicolás Maduro en Venezuela, proteger a Ortega en Nicaragua y defender la simulación en Bolivia, con votaciones y acciones políticas en las Naciones Unidas (ONU), organismos especializados y en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Resulta notable ver a México y Argentina votando juntos contra Israel con Cuba, Bolivia y Venezuela en el grupo de Rusia y China, mientras en el ámbito de los derechos humanos asumen silencio cómplice frente a las violaciones institucionalizadas en los países controlados por el castrochavismo con presos, torturados y exiliados políticos.

En la OEA, Argentina y México llevan adelante una agresión -a todas luces concertada- contra el secretario general Luis Almagro, que ha llegado incluso al ataque personal.

El canciller mexicano para defender las violaciones de derechos humanos y la persecución política judicializada que realiza el régimen de Bolivia “calificó la gestión del secretario general de la OEA Luis Almagro como una de las peores” por la posición de Almagro se señalar la existencia de presos y exiliados políticos en Bolivia.

Cuando Almagro contestó al mexicano, salió de inmediato en su defensa el Gobierno de Argentina, cuyo canciller “acusó a Almagro de querer influir en las elecciones de México” y de “gran irresponsabilidad”.

Así los hechos, las Américas muestran un sistema dictatorial castrochavista dirigido por Cuba, integrado por Venezuela, Bolivia y Nicaragua con la política exterior de Argentina y México al servicio de las dictaduras.

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