domingo 28  de  junio 2026

La seguridad no se sustenta con prejuicios

Son precisamente a esos principios que los estadounidenses deben apelar ante la propuesta de pretender analizar los rasgos físicos o afiliación religiosa para decidir quién entra o no al país. Además de desafiar la enmienda 14 de la Constitución, que defiende el derecho de cualquier persona, sin importar su raza o estatus migratorio, a la protección por parte de los estados de la nación, esta iniciativa parece someter al país a la idea de institucionalizar el racismo, algo que muchos pudieran argumentar que ya ocurre, a pesar de que el primer mandatario es un afroamericano
Diario las Américas | EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

Estados Unidos, un país construido por inmigrantes y bajo los principios de respeto y tolerancia, no debe basar su seguridad nacional en la percepción ni la apariencia. Si bien es entendible y necesario que proteja sus fronteras, es esencial que continúe defendiendo aquellos valores que desde la creación de su Constitución ha profesado, esos que los padres fundadores de la patria quisieron inculcar desde los inicios de la Revolución Americana: la libertad y el derecho a la búsqueda de la felicidad.

Son precisamente a esos principios que los estadounidenses deben apelar ante la propuesta de pretender analizar los rasgos físicos o afiliación religiosa para decidir quién entra o no al país. Además de desafiar la enmienda 14 de la Constitución, que defiende el derecho de cualquier persona, sin importar su raza o estatus migratorio, a la protección por parte de los estados de la nación, esta iniciativa parece someter al país a la idea de institucionalizar el racismo, algo que muchos pudieran argumentar que ya ocurre, a pesar de que el primer mandatario es un afroamericano.

Aunque es difícil que la sociedad estadounidense logre erradicar la discriminación racial, que hasta tiempos no tan lejanos la afligía, sí es posible lograr convivir civilizadamente, aun cuando el terrorismo amenaza la paz y armonía de los ciudadanos de EEUU y del mundo. Y para lograrlo, se debe recurrir a la tolerancia, esa a la que el presidente Obama ha llamado en repetidos discursos pronunciados a raíz de actos de terror en suelo americano, entre los más recientes la detonación de una bomba en Nueva York y la masacre en Orlando.

Vale destacar la ideología del sueño americano, que durante décadas ha atraído a inmigrantes a estas costas con el propósito de alcanzar ese estilo de vida idealizado por muchos. La imagen del país, que se ha debilitado en el exterior debido al rumbo que ha tomado la contienda electoral hacia la Casa Blanca, podría deteriorarse más ante la posibilidad de crear distinciones, basadas en la banalidad de las apariencias, entre aquellos que pueden o no tener acceso a la tierra de las oportunidades.

Por otro lado, prohibir la entrada al país de las personas que practican el islam o luzcan musulmanas, no solo sería discriminatorio y viola el derecho a la libertad de expresión y religión, sino que sería una medida extremista que incitaría al temor y, que de cierta manera, igualaría el proceder de la nación más poderosa de la tierra a las acciones de los propios grupos terroristas.

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