“Tampoco andan muy felices, ese romance del cangrejo con Trump los trae de cabeza”
Vivencias que toman forma de relatos y conllevan a la reflexión
“Tampoco andan muy felices, ese romance del cangrejo con Trump los trae de cabeza”
Allá en Matanzas, Pavel tiene un tío dirigente, “un viejo, de tu edad”, me dice.
Un comunista al que se le han comenzado a desdibujar las convicciones, “lleva meses repitiendo que todo es una calumnia, que, como siempre, pretenden manchar a los Castro”, pero ayer el tío vino solo y sin discursos, “me pidió que consultara contigo, mi amigo gusano, como te llama, para saber que se dice en Miami sobre los negocios entre el cangrejo y los yankis”
El tío de Pavel es un “arranca pescuezos en nombre de la revolución”, el tipo es odiado por los vecinos y por sus compañeros de trabajo en los sindicatos provinciales, “a él le resbala, lo suyo es morir por la patria”
Le comento a Pavel que yo pensaba que quedaban pocos fanáticos, “menos que antes, pero muchos todavía”, me rectifica el matancero que además aclara, “aunque con lo del cuento del cangrejo con Trump, algunos han comenzado a pensar que los han estafado y el brete está permeando al chivatón de mi tío”
Lo del tío no es miedo a represalias, “se siente traicionado, y en el fondo lo que quiere es que me digas que todo es un cuento, una trampa para presionar el cambio”
Los voy a decepcionar: “Pavel yo no sé nada, y ni siquiera sospecho si puede ser cierto o falso”, le insisto que con todo lo que cambian la historia día a día, no me atrevo a sacar conclusiones. “lo mismo le quedan dos meses, que se anuncian medidas para los próximos dos años y medio, que la CIA tiene tomada La Habana, ando perdido”
Siempre es bueno intercambiar información con José Daniel Ferrer, el reconocido opositor cubano recién llegado a Miami. Él recibe muchos mensajes de la isla, bastante más de los que yo presumo semanalmente.
Además, José Daniel es un experto en detectar trampas, mensajeros falsos, ciberclarias disfrazadas de supuestos cubanos hastiados con la situación.
Me asegura que a pesar de los apagones sigue manteniendo la comunicación, “pero ahora muchos mensajes son de frustración, se les siente el desencanto”
Le comento que el sentimiento es en los dos bandos y que no creo que sea solo por la falta de información, también por lo que puede significar para los cubanos de a pie un hipotético acuerdo comercial entre la administración Trump y un heredero de los Castros.
Desde Matanzas, Pavel afirma que nadie está preparado para algo así. Le comento a José Daniel y creo atisbar un ligero consentimiento con la cabeza.
“Nunca es más oscuro que antes de amanecer, sabrá dios que trama Marco Rubio que, por supuesto, no te lo va a contar”, Nelly cree que la tiene clara, “lee entre líneas”, me ordena, “más agentes de la CIA no pueden ser solo para perseguir dinero, los están relajando para sorprenderlos con la inyección”.
Alberto, el esposo de Nelly la interrumpe, “que no los relajen mucho porque los que no aguantamos somos nosotros, nos matan o nos suicidamos”. Nelly lo trata como derrotista y desesperado. “que todo lleva su tiempo”, Alberto se burla, “tiempo de morir”.
Desde Miami, Ramón dice estar tranquilo, “el cangrejo es un corrupto, le gusta el baro, ese lo entrega todo por unos milloncitos”
Me muestra un artículo periodístico en la pantalla de su teléfono sobre supuestas transacciones del nieto de Raúl Castro con una mafia cubana de Cancún para facilitar la fuga del pelotero Yasiel Puig, “Cobró un Rolex, ropa de moda, un yate y hasta una moto a cambio de recoger las lanchas de guardafronteras, ese no le aguanta un round a Trump, en seguida se baja el blúmer, como la Delcy en Venezuela, o peor”
No entiende mi cara de incredulidad, me acerca la pantalla como si fuera un problema del tamaño de la letra, “Trump sabe lo que hace, escogió al más fácil de comprar, si no es que ya lo compró, esto lleva al mismo final, aunque por diferente camino”
No tengo velocidad mental para entender su laberinto de optimismo, pero Ramón insiste, “negociar con el cangrejo es mas barato y seguro que desembarcar en la isla, quizás menos ético, pero más eficiente”
Ramón no tiene como avalar su teoría, no hay pruebas en su teléfono, no hay escrito, video o reportaje que respalde lo que él defiende con tanta vehemencia.
“La única prueba que te puedo presentar es que no soy el único que sospecha esta salida, dejen de mirar las manchas del Sol, agárrenlo por el lado bueno”
Ramón es categórico, “por una Cuba libre, hasta con el cangrejo se negocia”
Lo enredo con mis preguntas, “¿quién coño es el cangrejo, ¿cuándo lo declararon oficialmente el bárbaro de la negociación?, ¿quién lo ha visto al menos conversando con un gringo?, ¿cuándo Trump ha dicho que por esa vía van las cosas?
El Yoyo se mete en la conversación, “a lo mejor Trump se está equivocando, pero al final va a llegar a la misma conclusión que con Irán: de estos hijos de puta solo se sale metiéndoles un cohete en el culo”
Ramón que hasta ahora había defendido la negociación como vía de salida se pasa al bando del Yoyo, ahora asiente exageradamente con la cabeza y me mira.
Yo le contesto “creo que en eso estamos de acuerdo los tres”, y pienso, pero no digo, que igual asiente Pavel desde Matanzas, Nelly y Alberto desde La Habana y hasta José Daniel Ferrer desde Miami.
“¿Estarán ahorrando cohetes?”, pregunta Ramón.
