@schottv

El nuevo grito de guerra del presidente Donald Trump parece ser “NOTICIAS FALSAS”, y es que cada vez que considera que una información no lo favorece a él o a sus políticas, recurre a la descalificación por twitter o a través de declaraciones de la Casa Blanca.

Durante su ceremonia de inauguración, el lema que utilizó para llegar a la mayoría fue "América Primero", pero ahora tiene una nueva fijación: los periódicos y las cadenas de televisión porque no cubren sus logros, lo que ha originado un nuevo eslogan presidencial.

Esta frase corta y simple, “noticias falsas”, tiene implícita una acusación de fondo: el convencimiento de que se trata de una conspiración de los medios en contra de su gestión.

Tanto así que hace unos días el portavoz del Ejecutivo Sean Spicer restringió el acceso informativo para un grupo de periodistas que cubren la Casa Blanca.

La conclusión de esta medida es que Trump está especialmente enojado con The New York Times, CNN y la BBC de Gran Bretaña.

La relación beligerante comenzó durante la campaña presidencial, luego de que muchos medios recibieron, desfavorablemente, la apuesta de Trump para convertirse en presidente de Estados Unidos.

Ahora al frente de la Casa Blanca, es su manera de decirles a los estadounidenses, que los medios "deshonestos" estaban equivocados.

Por una parte, tiene razón pues nadie consideró la derrota de Hillary Clinton, y cuando Trump ganó los medios parecían sorprendidos y preocupados por las consecuencias de su victoria.

La expresión "noticias falsas" ya no es solo una de las favoritas de la administración Trump pues incluso es usada por otros líderes mundiales como el presidente Putin, quien gusta de usar la misma consigna, especialmente cuando reacciona ante publicaciones de medios estadounidenses sobre las supuestas conexiones de Trump con Moscú.

En todo caso, el señalamiento de “falsas noticias” es tan serio para el Presidente, que está definiendo su estrategia con los medios haciéndolos parte de su guerra contra el “establishment” al que ha prometido destruir.

El convertir a los medios en su enemigo puede que agrade a sus partidarios fuera de Washington, pero está creando una atmósfera peligrosa que puede debilitar su propia administración, además de causar confusión en el extranjero.

El Presidente ruso, por cierto, puede que a estas alturas se esté preguntando dónde se encuentra con respecto a Trump, pues luego de prometerle relaciones amistosas ahora le anuncia que debe abandonar Crimea.

Por lo pronto, tres de sus miembros de gabinete, Jim Mattis, secretario de Defensa; Rex Tillerson, secretario de Estado, y el teniente general H.R. McMaster, asesor de Seguridad Nacional han abogado por endurecer la posición frente a Moscú, por la continua agresión patrocinada por el Kremlin en el este de Ucrania, y estas no son noticias falsas.

Ningún presidente en el pasado ha contado con un respaldo del 100% de los medios. Siempre ha habido conflictos entre ambos y eso es saludable como parte de la vida en democracia. Sin embargo, la hostilidad de Trump hacia ciertos sectores del mundo de la comunicación está poniendo en peligro el significado de libertad de expresión y de prensa.

En otras palabras, la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que protege estos derechos, está siendo sometida a una dura prueba debido a la obsesión de Trump por lo que él considera noticias falsas.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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