Este enigmático título acompañó la invitación programada cada semana por Expresión Libre y Periodistas en Contacto para dialogar sobre diferentes tópicos con distintos protagonistas, esta vez con Moisés Nain. Se trata de una reunión fraternal, informal, de profesionales de la comunicación regados por todo el mundo y empeñados en hacerse presente, a trocha y mocha, en el devenir cotidiano de la patria y sus incidentes.

Una disertación inteligente, puntual, del analista y escritor establece que cualquier proyecto de recuperación de Venezuela debe examinar indefectiblemente seis áreas que caracterizan la dramática situación actual como resultado de la destrucción sistemática y por diseño de Venezuela durante los últimos 22 años:

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  • Estado fallido: No funcionan los servicios de salud, educación, seguridad, energía.
  • País ocupado: Naciones extranjeras controlan áreas importantes del aparato del Estado.
  • País saqueado: Cuba, China, Rusia, Irán, Turquía saquean y controlan los recursos naturales.
  • País criminalizado: No hay seguridad; guerrilla y narcotráfico hacen lo que les da la gana.
  • País fragmentado y aislado: sin transporte, gasolina, internet.
  • País sin Educación: Los jóvenes no reciben la educación apropiada, no saben trabajar.

Ante esa realidad, afirma Naim, debemos plantearnos ¿Cuál será la situación dentro de 10 años y que estamos haciendo para lo que a ciencia cierta será la más hermosa odisea mundial: el relanzamiento de Venezuela”, y sin dudar, asistido de una anécdota del recordado Antonio Cova, suelta una premisa: “Revertir este panorama es urgente, pero no podemos seguir haciendo más de los mismo”, deslizando adicionalmente una severa crítica al liderazgo nacional, para cerrar su intervención respondiendo inquietudes sobre la problemática electoral: “no tiene sentido participar en una elecciones sin conseguir las condiciones adecuadas para expresarse con libertad y garantías: Hay que insistir sobre las condiciones idóneas”.

Un artículo en la Revista SIC, con autoría de Juan Salvador Pérez, titulado “El ejercicio del poder en clave de comprensión”, acuden a interceder en el tema, donde el articulista acota: Surgen entonces las preguntas obligatorias ¿Para dónde va este barco? ¿Cuál es el rumbo? ¿Tenemos cómo y con quién llegar? ¿Sabemos cuáles son los escollos?... Es necesario para esto partir de lo primero: el poder real en Venezuela se encuentra en Miraflores … Maduro y su equipo de gobierno son quienes deben –y no han podido– dar respuestas a los problemas del país, son los responsables de ello, es esa su principal (acaso única) función. Entonces, si esto es así, ¿por qué no se dedican, no se abocan, no se ocupan de llevar el barco a buen puerto? Solo hay dos respuestas posibles: porque no han querido o porque no han podido… Quienes han ocupado Miraflores, ayer, hoy y mañana, tienen una única razón para estar allí: hacer que el país objetivamente sea mejor. Eso se logra con gestión concreta de gobierno, con logros reales, medibles, con orden, honestidad y control democrático... Gobernar es atender a la gente, es ocuparse de la gente, es respetar profundamente la dignidad de la persona, y eso solo se logra dejando la violencia y el uso de la fuerza a un lado, para asumir con seriedad la gestión de gobierno.

Dos fuentes con interrogantes y reflexiones por demás inquietantes, que llevan directo al título de este artículo y a la incómoda, enconada y dispersa diatriba, con esperanzas y sin respuesta final al qué es y que de una nación, que buscando libertad y democracia, clama por la UNIDAD como fortaleza esencial, condicionada por coyunturas conexas a la usurpación, legitimidad, CNE, condiciones, presos políticos, negociaciones, elecciones, revocatorio, militares, corrupción y narcotráfico; argumentos envueltos en la bruma del miedo, la carencia de todo, el fallo en los servicios públicos y la incertidumbre del mañana por la inopia de un liderazgo preparado, ético, honesto y sincero, capaz de fomentar la unión asumiendo sin dudas ni suspicacias su rol opositor, por amor a Venezuela, eludiendo sin temor el más de lo mismo; presto a escuchar y dar apertura a propuestas útiles y competentes, a disponer con probidad de nuestros inmensos recursos para encauzar el relanzamiento de la patria, para llevar el barco a puerto seguro, cuestión que involucra especialmente a la diáspora, quien por la durísima experiencia propia tiene mucho que decir, mucho que aportar.

En VenAmerica, donde todos son bienvenidos, ya comenzamos a transitar con seriedad y optimismo la senda de lo que será la nueva y radiante Venezuela

* Nelson Oxford es director y gerente de comunicaciones de VenAmerica.

FUENTE: VENAMERICA 

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