De acuerdo con la data publicada semanalmente por el Departamento de Energía (DOE),https://www.eia.gov/dnav/pet/hist/LeafHandler.ashx?n=PET&s=WCSSTUS1&f=W, la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) por sus siglas en inglés, se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 40 años, tal vez por eso, causó tanto revuelo el reciente anuncio del presidente, Donald Trump, de que su administración había sellado "EL MAYOR ACUERDO PETROLERO EN LA HISTORIA MUNDIAL" calificándolo como un regalo de Venezuela al pueblo estadounidense.
El pacto otorgaría a Estados Unidos participación en las vastas reservas petroleras venezolanas, mientras Trump aseguró que muy pronto ese crudo ayudaría a reponer la mermada Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, además de contribuir a bajar los precios de la gasolina para los estadounidenses, que hasta el momento se sitúan entre 4,05 y 4,09 dólares por galón, para el combustible regular.
El bajar los precios de la gasolina es un objetivo importante para el mandatario republicano, dado que el conflicto con Irán ha trastornado el flujo seguro de petróleo desde el Golfo Pérsico, manteniendo los precios elevados a pocos meses de las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
El nuevo acuerdo petrolero bilateral anunciado el pasado 28 de agosto, va mucho más allá de una simple compra de petróleo venezolano, y es que, el punto clave parece estar en un acuerdo público-privado donde el gobierno federal asumirá el control mayoritario sobre el desarrollo de 17 campos petroleros venezolanos, al tiempo que se asocia con una empresa privada para las labores de extracción a largo plazo de al menos 65.000 millones de barriles de reservas probadas, asegurándose el acceso a largo plazo de recursos equivalentes al 7,1 % de las reservas probadas de petróleo del mundo.
Pero ¿por qué es tan importante el nivel de reservas petroleras para Estados Unidos y por qué están en niveles mínimos?
Una SPR mermada, cuyo volumen está por debajo de los 290 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1983, aumenta la vulnerabilidad de la economía estadounidense ante las fluctuaciones bruscas de los precios mundiales de la energía fósil.
Esta situación de niveles reducidos de la reserva es consecuencia de las importantes liberaciones de crudo, en respuesta a las guerras entre Rusia y Ucrania y al conflicto prolongado con Irán, para atender las perturbaciones en el mercado petrolero y mitigar el impacto en los precios.
Tampoco se puede pasar por alto que, si bien los centros de datos con inteligencia artificial funcionan principalmente con electricidad de la red en lugar de petróleo crudo, la escasez de petróleo y gas natural eleva los costos de energía en general.
Por su impacto en el uso de la energía y, en consecuencia, en el desarrollo económico, la situación más apremiante es la guerra contra Irán.
Es cierto que Trump esperaba que una demostración masiva de la supremacía militar estadounidense, tanto aérea como naval, hiciera temblar a Irán y la obligara a suplicar clemencia y a capitular pronto, pero al parecer, hubo un error de cálculo.
Hasta ahora, el régimen de Teherán ha demostrado una capacidad de aguante incalculable para mantenerse en el poder y no parece haber indicios de que esta situación vaya a cambiar, sin importar las consecuencias para los 90 millones de iraníes.
Además, Irán sabe que cuenta con el respaldo de China y Rusia.
Estas son malas noticias para Trump, quien ha intentado de todo, hasta un acuerdo de paz, para poner fin a la guerra que Israel y Estados Unidos iniciaron.
Parece que la confrontación, ya sea militar o de otra índole, continuará, incluso tras la presidencia de Trump.
¿Subestimaron Washington y Tel Aviv a su enemigo?
Los estrategas militares estadounidenses debían saber que existía el riesgo de que Irán intentara cerrar el estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques.
Ahora, la mayor lección para Washington es que el poder aéreo por sí solo, incluso a gran escala, rara vez conduce a un resultado político duradero y satisfactorio, lo que hace imposible que Trump proclame la victoria.
El coste de la guerra se dejará sentir no solo en la reducción de las reservas de bombas y misiles del Pentágono, sino también en todo el país, a medida que los precios del petróleo y de la gasolina se mantengan al alza.
Existe otro problema práctico e importante que desafía otra de sus ofrecimientos: el crudo venezolano es, por lo general, muy pesado y ácido, por su alto contenido en sulfuro y la SPR no fue diseñada originalmente para albergar grandes cantidades de ese tipo de crudo; por ello, sigue habiendo dudas sobre el prometido reabastecimiento de las reservas petroleras.