WASHINGTON.- Tras el anuncio que hizo el presidente Donald Trump, el viernes pasado, del acuerdo histórico entre Estados Unidos y Venezuela, surgen varias interrogantes sobre su aplicación.
Delcy Rodríguez dijo que el acuerdo con EEUU aplicará durante 25 años. Abarcará 17 campos petroleros y aportará al país más de $100.000 millones de inversión
WASHINGTON.- Tras el anuncio que hizo el presidente Donald Trump, el viernes pasado, del acuerdo histórico entre Estados Unidos y Venezuela, surgen varias interrogantes sobre su aplicación.
El convenio deja en manos de Washington el control de aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas.
A continuación, los elementos que se conocen hasta ahora.
Trump afirmó el viernes que Estados Unidos "ha obtenido el control mayoritario (...) de más de 65.000 millones de barriles de reservas petroleras probadas en Venezuela". Eso representa alrededor del 20% de las gigantescas reservas del país, las más importantes del mundo.
Además, reforzaría ampliamente la capacidad de producción de Estados Unidos, cuyos subsuelos albergan 46.000 millones de barriles de petróleo, de acuerdo con los últimos datos de la Agencia de Información sobre Energía (EIA).
Aunque los expertos dudan de que la producción se dispare a corto plazo, Trump aseguró el lunes que podría "ir rápido" y mencionó un periodo de "dos años".
Por su parte, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, precisó que el acuerdo se aplicará durante 25 años. Abarcará 17 campos petroleros y aportará al país más de 100.000 millones de dólares de inversión y alrededor de 19 dólares por barril producido.
"Una de las cosas que deseo hacer con todo este petróleo del que disponemos ahora es llenar las reservas estratégicas, cuyo nivel es el más bajo en más de 40 años", dijo Trump.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó el acuerdo como una "gran victoria" para reducir la factura de combustible para los estadounidenses, que se ha disparado con la guerra en Medio Oriente.
Pero los expertos se muestran más cautos y creen que el impacto en las gasolineras podría tardar en hacerse notar.
Fuera del ámbito gubernamental y sus aliados, en Venezuela las reacciones al acuerdo petrolero han sido en general negativas.
Rafael Ramírez, exministro y quien fuese responsable de la petrolera pública venezolana (PDVSA), se trata de "neocolonialismo estadounidense". Dijo que es "un acuerdo de espaldas al país, evidentemente inconstitucional, que cede el control del territorio y del petróleo a una potencia extranjera". Esto pese a que Ramírez fue el presidente de PDVSA durante el régimen de Chávez, convertida en la chequera para los países del Socialismo del Siglo XXI y principal benefactor del régimen comunista de Cuba.
La falta de mantenimiento e inversión son otros de los factores que contribuyeron a la destrucción de la industria petrolera en Venezuela.
En ese sentido, Delcy Rodríguez aseguró el fin de semana: "Hay algo que debe quedar absolutamente claro: Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos". Rodríguez gobierna bajo fuerte presión estadounidense desde la captura del exdictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Varios medios han informado que Washington se quedaría con el 55% de la producción de la empresa conjunta recién creada. Para algunos analistas, más sorprendente es la implicación del Pentágono, que respaldaría la operación a través de una poco conocida oficina de inversiones en el exterior, conocida como Oficina de Capital Estratégico.
Trump aseguró que el acuerdo no costará ni un centavo al contribuyente estadounidense, sin explicar, no obstante, cómo se estructurará.
Francesco Sassi, investigador en geopolítica de la energía dentro del grupo de reflexión RIE, destacó el carácter "inédito" de una implicación semejante del gobierno estadounidense, dado que Washington no dispone de ninguna compañía petrolera pública.
La empresa venezolana encargada del expediente podría ser la del polémico Alejandro Betancourt, revela la prensa estadounidense. Inversor y empresario, presidente de una petrolera ya presente en Venezuela (NABEP), Betancourt ha sido objeto de investigaciones por sospechas de blanqueo de dinero en España y Suiza.
Contactadas por la AFP, las principales compañías petroleras estadounidenses no han reaccionado a los anuncios. Distribuidores y refinadores deben, sin embargo, reunirse con Donald Trump el martes para hablar de los precios en los surtidores, según la Casa Blanca.
Desde la captura de Maduro, Trump busca relanzar la explotación de los recursos petroleros y gasíferos del país bajo su propio padrinazgo.
Sin embargo, se tropieza con la reticencia de las empresas, con la excepción de Chevron, frente a las fuertes inversiones necesarias para rehabilitar las destruidas infraestructuras venezolanas y las políticas de expropiación llevadas a cabo por el régimen venezolano en el pasado.
La producción petrolera del país ronda 1,2 millones de barriles por día (+30% entre enero y julio), pero sigue lejos de los tres millones de barriles alcanzados un cuarto de siglo antes.
"Es difícil saber si este acuerdo seguirá vigente después de Trump, si será modificado o incluso derogado", lo que enfría el apetito de los productores, señala Andy Lipow, analista de Lipow Oil Associates.
FUENTE: Con información de AFP
