jueves 14  de  mayo 2026
ANÁLISIS

Lea el testamento de la agonizante RoboLución Chavista

La testadora, debidamente identificada, es la misma que se hace llamar, la “Revolución Bolivariana” -para ultraje del apellido de nuestro Padre Libertador- o “Socialismo del Siglo XXI”, para bochorno de Marx, Engels, Lenín y demás ñangaras de la Historia

Diario las Américas | OMAR JESÚS ESTACIO
Por OMAR JESÚS ESTACIO

Yo, la injustamente cercada, calumniada, pateada, Revolución Chavista, mayor de edad y de este domicilio, en pleno uso de mis facultades mentales y sentimentales (nada abundantes, dicho sea de paso) ahora que me encuentro agonizante, mal herida y a punto de estirar la pata -para explicarme mejor- por medio del presente documento otorgo mi testamento de ley, aunque para mí, la única ley es que no hay ley:

Antes de seguir adelante, el cronista se permite las explicaciones del caso: La testadora, debidamente identificada, es la misma que se hace llamar, la “Revolución Bolivariana” -para ultraje del apellido de nuestro Padre Libertador- o “Socialismo del Siglo XXI”, para bochorno de Marx, Engels, Lenín y demás ñangaras de la Historia. Sea como sea, le digan como le digan, la susodicha no pasó del primer grado de educación primaria, reprobando todas las asignaturas, la de “Moral y Cívica”, en particular. Por consiguiente,la revolución en cuestión es analfabeta, de un todo, de allí que fue necesario tomar a viva voz los apuntes para escribir las siguientes capitulaciones. Aclaratoria que hacemos para que conste quién ha sido, la autora del galimatías que se transcribe de seguidas:

CLÁUSULA PRIMERA: Bajo muy asustada y contra mi voluntad al sepulcro para acompañar en la quinta paila del Infierno —no hay derecho–- a mi comandante Hugo Chávez junto a los no menos nefandos, Hitler, Judas Iscariote, Stalin, Atila, Musolini, Jack “El Destripador”, Genghis Khan Fidel Castro, “El Diablo” Mason, Mao-Tse-Tung, Piedad Córdoba, Milósevic, Pablo Escobar, Dorángel (a) “El Comegente” de San Cristóbal, todos chapoteando materia líquida, sólida y hasta gaseosa, por los siglos de los siglos, a excepción de este último, porque el hambre y la demencia fueron sus atenuantes.

CLÁUSULA SEGUNDA: Advertencia a mis causahabientes a título universal o particular. Mi único legado para la Humanidad en general y en particular para mis camarados y camaradas mientras, yo, no sea cadáver ha sido y serán: Los asesinatos en serie, a sangre fría y sangre caliente de hombres, mujeres —embarazadas preferentemente– niños y ancianos. Los desaparecidos forzados. Las torturas. Las hambrunas. La hiperinflación y el envilecimiento de nuestra moneda. Los apagones y demás cortes de servicios públicos elementales. La corrupción. Los guisos. Los ataques contra todo aquello que huela a decencia. El odio, mucho odio. El entreguismo, el cipayismo y toda clase de vejaciones de nuestra soberanía.

CLÁUSULA TERCERA: Tanto nadar revolucionario, para ahogarme en la orilla del tres de enero pasado y con ello, terminar como apéndice intestinal del oprobioso Imperialismo Yanqui, este último de manera antihistórica, en su papel de canonizador del Tren de Aragua, del Cártel de los Soles, de mis Colectivos de la Paz, de cuanto malandrín haya sido mi compinche.

CLÁUSULA CUARTA: Nombro como mis únicos y universales herederos a mis amados y amamantados, cárteles de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación; a las disidencias de las FARC y del ELN; a las Autodefensas Gaitanistas colombianas; al Al-Qaeda, al Boko Haram africano, al Hezbolá y al Hamas, en definitiva, a cuánto bicho o bicha de uña dedicado o dedicada a lo ilícito e inmoral. En cuanto a los bienes de mi herencia, lamento comunicarles a los antes favorecidos, que la suscrita Revolución o RoboLución se encuentra en la total carraplana. Sencillamente, porque a lo largo de mis desgobiernos individuos como ustedes, me saquearon y me heredaron en vida”.

Última acotación del transcriptor el ológrafo objeto de la presente crónica: Hasta en los menos conspicuos documentos de tal naturaleza, suele incluirse un inciso que censure y hasta maldiga a los sucesores que se traben en enfrentamientos en pos de la tajada más suculenta de la torta sucesoral.

El presente testamento es la excepción que confirma tal regla.

Veamos:

CLÁUSULA FINAL: Traidor que traiciona a traidor, tiene mil años de perdón. Lo digo, yo, la RoboLución maleva, casquivana, adúltera (adúltera políticamente, no se piense mal), abajo firmante, que no tengo nada contra los traidores y las traidoras comenzando por mi. Por consiguiente, emplazo a la televisora CNN, al señor Guterres de la Secretaría General de la ONU, a la prensa antirrevolucionaria, lo mismo que a la prorrevolucionaria a que cesen de chismorrear en relación con la puñalada trapera que se fraguó en Qatar para seleccionar a mi enterrador o enterradora, primero o primera de abordo de la Transición Democrática, que nada tiene de transitorio o transitoria y ni de democrática o democrático. Sencillamente, los roboLucionarios de pura cepa o socialistas del siglo XXI, somos así. Es nuestra naturaleza. Como el escorpión.

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