Varios años atrás, cuando Álvaro Uribe Vélez llegó a la Casa de Nariño en 2002, no lo recibieron con manifestaciones pacíficas sino con varios petardos disparados por milicias urbanas de las FARC (en ese entonces, fuerzas armadas revolucionarias de Colombia) a pocas cuadras de distancia del Capitolio.

A pocos metros del hoy expresidente y senador de su partido, el Centro Democrático, había diez dirigentes de la FARC (fuerza alternativa revolucionaria del común), cinco en la Cámara y cinco en el Senado, que participaban en el acto de posesión de Duque en su calidad de parlamentarios desmovilizados.

De acuerdo con la tradición institucional colombiana, el nombramiento del nuevo mandatario se hace en sesión cojunta de Senado y Cámara, en la que el único punto de la agenda es la posesión. Por eso, el presidente de la Cámara Alta toma el juramento.

Y en diferentes momentos de su agitada historia, ese 7 de agosto representaba por lo menos un día de unidad e incluso de esperanza de algún cambio. Y ante los invitados internacionales, los partidos políticos y sus dirigentes trataban de no lanzarse en público los trapos sucios.

Esta vez, el presidente del Senado, Ernesto Macías, uno de los dirigentes considerado como un radical del Centro Democrático, rompió con esa tradición de tratar de mostrar, al menos por 24 horas, una armonía imposible. Su discurso pintó una imagen trágica de Colombia, sitiada por la corrupción, el estancamiento económico, la impunidad galopante, la destrucción del medio ambiente. Ese mismo día, en una página entera en varios periódicos de ese país, el Centro Democrático sacó un aviso en el que ventilaba las mismas críticas de Macías.

Después de finalizada su polémica intervención, se dio la de Duque, con un tono radicalmente opuesto, un llamado a la unidad y a la superación de los odios. ¿Estuvo acordada esa especie de zanahoria y garrote? ¿Fue algo que de alguna manera sorprendió al joven presidente o, por el contrario, será el sello de su mandato, con el ala radical en el Parlamento y la moderación en la Casa de Nariño pero, al final, la misma estrategia?

La Silla Vacía, un importante portal político de Colombia, hizo un análisis basado en el discurso de Duque. De acuerdo con las reacciones de las últimas horas, de lo que han dicho los medios nacionales y los analistas más importantes de Colombia, podría desglosarse ese discurso en varias frases clave, consideradas como la hoja de ruta del gobierno entrante.

Lo bueno

"Hoy llega a la presidencia de Colombia una nueva generación, motivada por el servicio y no por el ejercicio vanidoso del poder [...] una generación llamada a gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades".

De acuerdo con los observadores, ese podría ser un buen punto de partida, aunque empañado por las palabras del presidente del Senado.

"Hemos sido capaces de construir un vigoroso y diverso aparato productivo en medio de tres cordilleras y difíciles laderas, hasta convertirnos en una economía impetuosa cuyo potencial no cesa de ser reconocido en el mundo entero. Hemos sido capaces de lograr que la pobreza se reduzca, se expanda la clase media y que aumente la cobertura en salud y educación".

Después de que los visitantes internacionales escucharan en voz del radical militante del Centro Demócratico el grado profundo de postración de Colombia, esa descripción de la situación del país parecía una respuesta optimista.

"Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen".

Es la nota positiva del arranque de un nuevo inquilino en la Casa de Nariño, aunque la coalición de gobierno se puede romper, según los analistas, si resultado del proceso legal que enfrenta, el expresidente Alvaro Uribe, el también senador resulte sentenciado.

"Creo en la desmovilización, el desarme y la reinserción de la base guerrillera".

Eso podría significar una profundización de los acuerdos de paz por lo menos en lo relacionado con los compromisos de desarrollo social, proyectos de empresas solidarias, posibilides de educación y empleo estable.

Lo malo

"Eliminando gastos innecesarios, haciendo más eficientes la administración pública, adoptando la facturación electrónica y mejores sistemas de fiscalización, además de hacer más eficiente, progresivo y equitativo el sistema tributario, lograremos cumplir la meta de aumentar el recaudo mientras bajamos impuestos a los generadores de empleo y mejoraremos los ingresos de los trabajadores".

Esa sería la base de una reforma tributaria, pero la gran pregunta es si el recorte de impuestos para las empresas generará de verdad mayor empleo y cómo se hará para que la reforma del IVA (el impuesto que tienen todos los productos y servicios que adquieren en Colombia) no sea regresivo.

"Vamos a ponerle fin a regulaciones absurdas que expanden el peregrinaje burocrático y crean incentivos a la corrupción".

¿A qué regulaciones se refiere y que efecto puede tener en el incentivo del empleo y la productividad? El recorte de regulaciones y de impuestos es lo que identifica al credo republicano en Estados Unidos.

"La protesta social es un derecho y un mecanismo de expresión social pero no puede estar por encima de los derechos de los demás ciudadanos".

El nuevo ministro de defensa generó reacciones diversas al decir que iba a reglamentar qué tipo de protestas eran las correctas y cuáles no lo eran.

Lo incierto

"Quiero dejar claro que un proceso creíble [con el ELN (Ejército de Liberación Nacional)] debe cimentarse en el cese total de acciones criminales, con estricta supervisión internacional y tiempos definidos. Queremos avanzar pero el pueblo colombiano no tolerará que la violencia sea legitimada como medio de presión al Estado".

Es incierto que el ELN acepte un cese al fuego unilateral como precondición para continuar los diálogos y negociaciones. Pero lo que puede resultar contradictorio o para algunos peligroso, es que el presidente del Senado sostenga la doctrina de que el estado colombiano no enfrenta una insurgencia armada, sino una amenaza terrorista. Eso en otros tiempos hizo que la búsqueda de la derrota militar de la guerrilla se impusiera sobre cualquier solución negociada.

Duque en su discurso tampoco habló de concentrar las fuerzas subversivas del ELN en zonas específicas del país, con observación internacional.

"También corregiremos las fallas estructurales que se han hecho evidentes en la implementación [de los acuerdos de paz del gobierno de Santos con las FARC]".

Está es la única mención tangencial a los acuerdos de paz. ¿Cuáles son esas fallas estructurales? La bancada de Centro Democrático, por lo menos su sector más radical, continúa con la idea de renegociar lo pactado y firmado. Habrá que ver si otros sectores como Cambio Radical, el Partido Liberal y el Partido de la U estarán de acuerdo en "volver trizas" esos acuerdos.

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