Para nadie es un secreto que la noticia más importante de esta semana que finaliza son las elecciones primarias celebradas en Argentina, donde sorpresivamente gana la dupla integrada por el candidato opositor peronista, Alberto Fernández y Cristina Kirchner, por una diferencia de 15 puntos, frente al presidente Mauricio Macri, actualmente en ejercicio del poder y aspirante a la reelección.

Mucha agua ha pasado ya por debajo del puente, en lo que respecta a los reiterados análisis políticos populares y de los especialistas de opinión. Son variadas las teorías y las múltiples especulaciones de la posible causa de la derrota de Macri, por la amplia diferencia de votos que obtuvieron los opositores peronistas.

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En lo personal, el caso argentino no ha llegado a su final, todavía. Esta elección es un requisito de ley para que cada sector político elija a sus candidatos, pero no es vinculante su resultado a la elección definitiva que se realizará el 27 octubre de este año, legalmente como lo ordenan la Constitución y leyes vigentes.

Políticamente es una radiografía de lo que el país está pensando en este momento, lo que viene a ser preocupación para los estrategas de la campaña de Macri, quienes tendrán que cambiar radicalmente sus conceptos y formas de hacerla en los próximos meses.

En política electoral no hay nada definitivo hasta que se cuente el último voto y totalicen las actas finales, pero además existen hechos o acontecimientos provocados o no que pueden cambiar el curso de una elección, recuerden los comicios en España donde el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, líder del PSOE, que era perdedor en las encuestas ante Mariano Rajoy, del PP, sorpresivamente remontó y ganó, cuando ocurrió el atentado terrorista ferroviario, el 11 de marzo del 2004. No estaba en el libreto ese hecho, pero allí desencadenó una reacción “tsunámica”, que lo favoreció electoralmente, para ser electo presidente de la “madre patria”, el 14 de marzo 2004.

Por lo tanto, esta “foto” de las primarias argentinas deben ser material obligado para que los asesores y estrategas de la campaña de Macri puedan analizarla a fondo, sus implicaciones reales, y diseñar una nueva, más vinculada a las realidades del pueblo elector. No tengo duda, hay que cambiarlas y dependerá básicamente de la nueva orientación de la campaña final y sus tácticas, estrategias electorales y políticas.

Yo me inscribo en el grupo de los optimistas que creemos posible remontarla, a pesar de los criterios exagerados: solo un “milagro”. Lo puede hacer, siempre y cuando se hagan los cambios pertinentes. Ya hay denuncias contra personas por haber cometido fraude con votos a favor de Fernández.

Otros rumores lo vinculan con unos operativos de fraude maniobrados por agentes castro comunistas, en combinación con Nicolás Maduro y su dictadura, muchos “hackeadores” y fraudes electrónicos vinculados a la tenebrosa empresa “smartmatic”, la misma operadora de los “triunfos irreversibles” de Chávez y Maduro, en las dos últimas elecciones presidenciales de Venezuela. Las dudas persisten por muchas razones.

Pero al margen de esas dudas sembradas, algunas de ellas muy lógicas y propicias de entender, existen criterios generales y puntuales que deben ser atacados por el equipo de campaña del presidente Macri.

Bajo una profunda autocrítica y revisión, reformular sus relaciones con la clase media y los trabajadores argentinos, destacando los errores cometidos en la aplicación de sus políticas económicas, y estimulando soluciones prácticas para, de inmediato, recuperar la confianza y la credibilidad perdida. Aplaudimos las nuevas medidas económicas de Macri. Es lo correcto.

Es vital para estimular una vuelta a la victoria, unidos en un solo bloque que avance más allá de las conquistas actuales y laborales, ofreciendo soluciones económicas viables a corto e inmediato plazo, que ayuden a fortalecer la voluntad de cambio para un desarrollo integral.

El bienestar individual y colectivo es vital, que cada miembro de una familia sienta la esperanza real de las soluciones puntuales de sus problemas cotidianos. El cambio y su esperanza, deben ser interpretados para mejorar su bienestar integral y no para retroceder y agravar su situación personal. Hay que rehacer las esperanzas reales y verdaderas con hechos concretos y no fantasías adornadas con falsas promesas electorales.

En cuanto a porcentajes de votos a captar, en estos dos próximos meses de campaña electoral existen algunos criterios cercanos a esa posibilidad de rescatar, crecer y triunfar. Algunos definen la necesidad de estimular la incorporación a votar de aquellos que no lo hicieron por diversas razones. Este sector representa un posible 5% de nuevos votantes.

Captar la atención y votos con los seguros simpatizantes y seguidores de ubicación centro derecha, que no votaron, y que pueden significar un 13% de votos nuevos. Hay una expectativa ya de un 18% de votantes que colocaría a Macri como ganador por poco margen, y con una buena política de alianza electoral con sus contrincantes que pierden en la primera vuelta, es posible crecer aún más.

Debe ampliar la estrategia de captación para recuperar a los votantes decepcionados por las medidas económicas aplicadas, sin anestesia, a sectores profesionales de la poderosa clase media y de los trabajadores en general. Si este trabajo se realiza con profundidad y multiplicidad de esfuerzos colectivos del liderazgo político alrededor del presidente Macri, es muy probable poder revertir y provocar una segunda vuelta favorable al presidente.

Macri debe presentar su nuevo “plan país” en la segunda oportunidad de ser presidente electo, al fin de rescatar a la nación de la anarquía, la corrupción, de los nexos satánicos con el castro comunismo venezolano, y recuperar su deteriorada economía, relanzando Argentina y sus productos nacionales a los mercados internacionales, tejiendo una nueva red de progreso y desarrollo tecnológico a la patria de Belgrano, San Martín, de Rosas, Argentino Roca y Carlos Gardel.

Sí hay esperanza, Macri la representa. Los venezolanos solidarios y agradecidos debemos ayudar, en especial quienes viven en Argentina, al triunfo del cambio. Mayor bienestar para el pueblo argentino es mayor solidaridad de ese hermoso país, con nuestras causas en la OEA, ONU y en los bloques regionales. ¡Recuerden que ¡NOBLEZA OBLIGA NOBLEZA!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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