jueves 19  de  marzo 2026
Tampa

Me voy para Tampa

Leyendo acerca de ganadores de la lotería en cualquiera de sus formas, encontré tres coincidencias de afortunados por Tampa. Los millones andan sueltos
Diario las Américas | IDAYSI CAPOTE
Por IDAYSI CAPOTE

Les explico… Por Tampa, Tampa Bay, Zephyrhills, condado de Pasco, Port Richey, Carrollwood Market y quizás incluya a Macondo, ¿quién sabe?, los millones andan sueltos.

Lo cierto es que leyendo acerca de ganadores de la lotería en cualquiera de sus formas, encontré tres coincidencias de afortunados por Tampa. ¿Será que el WiFi por allá no es tan potente y el alumbrado público tampoco y el agua potable tiene menos cloro y de esta manera los habitantes o forasteros de esta zona del estado de la Florida no tienen un desgaste tan rápido de sus neuronas y aciertan con más facilidad a la adivinación de los números ganadores de tan codiciados premios? Respiro y suspiro.

Algo raro está pasando por allá. Les cuento que hasta despreciaron 16 millones de dólares. Como lo leen. Algunos recordarán aquel 21 de noviembre de 2013, día en el que jamás apareció el ganador de esta para nada despreciable cifra. En esa fecha expiró la validez de este boleto premiado que fue vendido en mayo de ese mismo año en Carrollwood Market en Tampa. La tienda sí cobró 25.000 por ser parte de esta suerte sin la mayor dicha para un ganador fantasma. Dos ceros a la derecha me hacen feliz; ¡dígame usted, seis!

Zephyrhills dejó de ser solamente una marca de botellas de agua cuando Gloria Mackenzie, de 84 años, fue la afortunada del premio mayor del Powerball. Ganó 590.5 millones el 18 de mayo del 2013. El pueblo de Zephyrhills pertenece al condado de Pasco y se encuentra ubicado a menos de 30 millas de Tampa.

Mackenzie cobró 270 millones de dólares con el boleto comprado en un mercado Publix, después de impuestos y en un único pago. Hubiera hecho exactamente lo mismo que esta anciana: “Denme lo mío”, para evitar casualidades con mis millones.

Imagino que le habrán salido parientes que no vería desde la Revolución Francesa. Y que por esos días ni Jennifer López le robaría las miradas a Gloria con esta "gloriosa" millonada en sus manos. El dinero suele atraer a mucha gente. Tiene la propiedad de borrar rencores que antes eran imperdonables. Tiene la bondad de esfumar defectos y de inventar virtudes. Facultades únicas del inigualable “poderoso caballero, Don Dinero”

Comenzando el 2018, exactamente en la noche del viernes 5 de enero, a casi 40 millas de Tampa, en Port Richey, alguien desconocido ganó el Mega Millions que acumuló 450 millones. Alrededor de 281.2 millones en efectivo si se cobra en los primeros 60 días. Y si no, se tienen seis meses para reclamar dicho premio.

Pero Shane Missler, el joven ganador de 20 años apareció a la semana de esta gran sorpresa para su corta vida. Se negó a posar para fotografías y no aceptó entrevistas. Millonario al fin, ya tienen que respetar sus caprichos. La foto que publicaron está en su muro de Facebook y hasta hoy tuvo sólo nueve “me gusta”. Eso fue antes de... Ahora, después de “tanto billete”, le aparecen amigos como gotas de lluvia.

La ley de la Florida no permite el anonimato de un ganador de la lotería. Su nombre, la ciudad donde vive y el monto de las ganancias serán públicos también. A este nuevo rico sólo le mantendrán en total confidencialidad su dirección particular y sus números telefónicos. Al estilo hollywoodense, millonario con la vida al descubierto.

¡Qué paciencia tienen algunos para cobrar! O será que después de esta fortuna tratarán de anular un matrimonio que ahora lo ven más defectuoso que nunca. Algunos no quieren compartir. ¡Cuidado si tu pareja gana un premio! ¡Alertas! Sospecha de cualquier invitación lejos de casa no vaya a ser que las cerraduras de tu hogar ya sean nuevas. Y las selfis en esta etapa son peligrosas, no es paranoia, es real que alguien cercano se acerque más de lo debido y te acusen de adulterio… ¡Ay!, no sé si quiero ganar la lotería. Se suman nuevos problemas con estos millones.

Pensándolo bien y después de un profundo autoanálisis, sí quiero probar ese agobio. ¡Qué nadie me cuente! Quiero pasar por esta experiencia a pesar de sus pesares. Sé que el dinero no da la felicidad, pero todavía no conozco a un rico que devuelva su fortuna porque le sea difícil de llevar o lo vea como una maldición.

Parafraseando una frase del cineasta Woody Allen, “el dinero no da la felicidad, pero provoca una sensación tan parecida que se necesita algún ingeniero de la NASA para averiguar la diferencia”. Pensándolo bien, no voy a Tampa, a lo mejor la suerte llegó a Miami. ¿Qué usted cree?

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