La dinámica política es inobjetable, sus movimientos son intensos y aleccionadores cuando son interpretados correctamente por sus interlocutores. Esta semana la opinión pública internacional fue sacudida por unas simples declaraciones del embajador Pompeo, Secretario de Estado de USA, uno de los más altos funcionarios cercano y de confianza del presidente Trump, y quien lidera el equipo presidencial sobre el tema venezolano y las posibles opciones para lograr la salida del usurpador Maduro.

En la oportunidad del segundo viaje del vicepresidente Mike Pence a un encuentro con la diáspora venezolana el pasado 1 de febrero 2019, en la ciudad Doral, Florida, en una reunión privada, que tuve el honor de ser invitado por IVAC y su presidente Ernesto Ackerman, en la cual estuvieron presentes, además de Pence, el gobernador Di Santis, los Senadores Marco Rubio y Rick Scott, el Representante Federal Mario Díaz-Balart, la Vice-Gobernadora de Florida, Janet Núñez y el embajador especial del Presidente Trump, Elliot Abraham, quien fue mi compañero en el área que nos fue asignada por el protocolo de la Casa Blanca, tuvimos el placer de conocernos y conversar amenamente durante varios minutos sobre el obligado tema Venezuela, siendo un personaje muy carismático, agradable, con un español envidiable, una paciencia, inteligencia y capacidad de interpretación muy lúcida, muy cordial y franco.

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Una de las preguntas que me hizo en un tono de vital interés fue: “usted cree amigo Mena que la oposición de su país permanecerá unida, después del día siguiente de la salida de Maduro? Mi respuesta fue inmediata y muy concreta: “Si, tengo la firme convicción que la unidad será una realidad permanente. Dividirnos sería un acto de locura colectiva, con repercusiones negativas no solamente en el país, sino en toda la región, que podría estimular el resurgimiento y fortalecimiento de los enemigos de la libertad y la democracia en América. La oposición tiene mecanismos democráticos para mantener una fluida interrelación entre sus diversas fuerzas políticas”.

Por esta razón creo que hay variadas interpretaciones sobre las declaraciones del Secretario Pompeo a los medios de USA, más que una reprimenda o regaño, como seguramente algunos los interpretarán, también con seguridad los enemigos tradicionales, basados en sus odios y calumnias mellizales, descargarán toda su hiel, frustración y veneno divisionista para especular a la saciedad contra las fuerzas opositoras, contra el presidente Guaidó y la AN legítima.

En mi opinión esa preocupación no es nada nuevo. Ha estado siempre latente en la dirección estratégica de los Estados Unidos y de países aliados. Debe ser interpretada por nuestra gente, como un “mensaje a García”, en especial la dirigencia nacional opositora para evitar males mayores a un desenlace próximo a ocurrir. Estados Unidos no cambiará su posición, acaba de reforzarla con las nuevas sanciones a Cuba Comunista e incrementarlas a PDVSA. El Departamento de Estado USA, que dirige Pompeo, aprobó prorrogar por 5 años los pasaportes venezolanos vencidos. Hechos y no palabras.

Afortunadamente según el Secretario Pompeo, podrían aparecer unos “40 aspirantes” a suceder al usurpador una vez consolidada su salida del poder. Es lógico tal afirmación. Nosotros fuimos educados durante 40 años de democracia floreciente, a ser participativos y a usar el voto como instrumento electoral. Nos acostumbramos a votar hasta para elegir la reina del carnaval o de una feria regional. Practicamos la democracia activa, con todos sus defectos, pero éramos el ejemplo del continente, nos llegaron a colocar el apodo de la “Suiza de América”, en reconocimiento a nuestras libertades, ejercicio de la democracia y crecimiento económico. Éramos la envidia del momento. Según este razonamiento no es malo tener muchos candidatos, al contrario, no tenerlos sería una pobre caricatura democrática.

Pero olvidamos porque a veces somos amnésicos, que tenemos en el campo opositor experiencias importantes para dirimir en forma democrática nuestras controversias electorales, tales como “elecciones primarias” y la política del “consenso electoral”. No en teorías, sino en la práctica mundana. No le tengamos miedo a la confrontación electoral democrática y abierta.

Manuel Rosales, fue nuestro primer candidato unitario de la oposición, por una decisión de consenso de varios partidos y precandidatos que renunciaron para apoyarlo (2006), luego Henrique Capriles, electo por más del 62,54% de los electores opositores en primarias abiertas, donde participaron Diego Arria, Pablo Pérez, Pablo Medina y María Corina Machado (2012) y luego frente a Maduro, fue designado nuevamente candidato, por una decisión de consenso político (2013). Es decir, tenemos a la mano el instrumento práctico e idóneo. ¡Manos a las obras!

Estados Unidos, a pesar de sus críticos y enemigos tradicionales en el mundo, nadie puede negar que existe una democracia activa. El próximo 18 de junio el presidente Trump inicia su campaña electoral para su reelección en la ciudad de Orlando, Florida. Todavía está en veremos si debe o no ir a primarias. Por su parte el partido demócrata, en su contienda interna, debe elegir entre 25 aspirantes su candidato presidencial para enfrentar a Trump. Es una demostración amplia de ejercicio democrático de este sistema que debemos proteger y cuidar para las futuras generaciones. Bienvenida la sana confrontación democrática de las ideas y programas.

Ahora bien, la AN legítima, los partidos políticos, como los ciudadanos de a pie, no deben descartar al presidente Guaidó como eventual candidato en unas elecciones libres y democráticas, una opción con apoyo popular. No hay pacto político alguno que no lo obligue a ello. Guaidó cuyo sacrificio y liderazgo lo colocan hoy por encima de los candidatos tradicionales y mediáticos con fuerte respaldo nacional e internacional, merece ese derecho y oportunidad. Ha rescatado la fe y la confianza de los venezolanos con su liderazgo franco, abierto y pluralista.

Los líderes reales deben escuchar las voces del pueblo, de sus verdaderos voceros y ciudadanos, para encauzar por los senderos de la lucha unitaria cualquier fase de las tres planteadas. Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Cualquier desviación inoportuna puede dar al traste con el resultado final y el sacrificio de todos.! ¡Confío en Guaidó y en la AN legítima!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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