“El enfermo no mejora” es una expresión popular en Venezuela cuando se presentan en forma reiterada manifestaciones de enfermedades o errores colectivos o individuales que lejos de tratar de enmendar los pasados, se hunden en el fondo del tremedal del odio, la maldad y la destrucción.

Esta es la actitud permanente de las dictaduras. El “poder omnímodo” que detentan en forma circunstancial lo quieren convertir en eterno e infinito. Cada vez que ocurre un hecho público que los delata como criminales y delincuentes comunes, inmediatamente inventan la “olla” noticiosa, para tratar de ocultar o sepultar un escándalo con otro, que es la táctica acostumbrada de los promotores de la calumnia y de la mentira.

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El psiquiatra Jorge Rodríguez, el hombre de los múltiples cargos en la “revolución bonita”, ahora como vocero oficial del régimen usurpador, cada vez más hace gala de sus habilidades de mentor de la falsedad y de la creatividad ilusionista al presentar sus “teorías e historias” sobre nuevas “incursiones golpistas de la mal llamada oposición democrática”. Esto lejos de aclararle el camino al usurpador lo pone más loco de lo que está.

Recientemente, en una avioneta que se disponía a viajar desde el aeropuerto La Romana en la República Dominicana hacia Venezuela, fueron detenidos y presos sus tripulantes y pasajeros, por tratar de “exportar” a Barcelona, estado Anzoátegui, Venezuela, más de un millón doscientos mil dólares en efectivo. ¡Una guará!, expresaría un larense.

Lo más importante en este caso no es el cuerpo del delito sino los promotores de éste, un presunto hermano del General Mata Figueroa, exgobernador del estado Nueva Esparta, “patriota y chavista revolucionario”, de nombre Jonathan Mata Figueroa, Estela Gómez de Rodríguez, y el piloto Claudo A. D'Génova, encubridores de los autores intelectuales de estos repudiados hechos.

Este nuevo delito internacional, seguramente asociados al tráfico y corrupción del narco régimen, publicado en todos los medios del mundo, tenía que ser relegado a una segunda posición noticiosa; para ellos tenía que entrar en acción “el psiquiatra loco”.

La “nueva” noticia es que el régimen dictatorial, sus cuerpos de seguridad y espionajes, desmantelaron una “intentona golpista” de las fuerzas de oposición que lidera el presidente Juan Guaidó, dirigida precisa y coincidentemente desde la República Dominicana. ¡Bravo, qué genios! ¡Qué casualidad! ¿Qué creatividad!

En conferencia de prensa en Miraflores anuncia el “vocero del narco gobierno” que una amplia investigación llevada por sus “sabuesos internacionales” dio como resultado el desmantelamiento de un nuevo “plan golpista, con claras intenciones de llenar de violencia y muerte al país, con los asesinatos de Maduro, Cilia, Diosdado, 500 generales, líderes sociales y políticos”. Objetivo final era liberar al general Baduel, hoy preso y torturado en una celda especial en Fuerte Tiuna, y colocarlo como presidente de una junta militar.

Este supuesto “plan macabro oposicionista” era dirigido desde la República Dominicana por el general de brigada (A) Eduardo Báez Torrealba, combinado con otro general, Antonio Rivero, asilado en Miami, y la participación de muchos oficiales y civiles, algunos de los cuales ya están detenidos, según Jorge Rodríguez, y otros solicitados, quienes, según el vocero, se reunían con frecuencia a deliberar sobre sus “futuras acciones golpistas”. ¡Tanta belleza me enaltece!

El general Eduardo Báez, hombre sencillo, cordial, amable y de sangre llanera, durante el tiempo que estuvo en Miami, Florida, cuando me tocó dirigir como secretario ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática, fue un factor de importancia en el trabajo político de la unidad de acción cívico militar contra la dictadura chavista.

Especialmente recordamos toda la planificación y apoyo logístico a las caravanas de autobuses y vehículos particulares, con venezolanos electores, que viajamos desde los estados de Florida, Carolina del Sur y Norte y Georgia, a New Orleans para ejercer nuestro voto presidencial en los comicios de Venezuela. Realizó con un equipo profesional de colegas militares una excelente labor de planificación positiva y exitosa. Lo que ratifica su amplia vocación democrática.

Actualmente está dedicado a la actividad empresarial en República Dominicana, donde ahora es acusado de “conspirar y ser traidor a la patria”, lo que significa que, si es extraditado a Venezuela, o “secuestrado” por grupos militares del régimen en forma clandestina y llevado al país, su vida estará muy comprometida, con los riesgos de las torturas, agresiones físicas y psicológicas, como ha ocurrido con otros colegas de armas. Es nuestro deber expresar el llamado al gobierno de República Dominicana a que le otorgue protección y seguridad personal, negando a la vez cualquier posibilidad de extradición hacia Venezuela, que significaría su muerte o asesinato.

A nuestro amigo, el general Antonio Rivero, al general Baduel y a los detenidos ilegalmente, les expresamos la solidaridad de los venezolanos en el exterior, formulando un llamado a la comunidad internacional, en especial a la OEA, Estados Unidos, Unión Económica Europea y “Grupo Lima”, a cerrar filas en repudio a esta nueva maniobra mediática y represiva, que está en pleno desarrollo, contra sectores democráticos que sufren dentro de las Fuerzas Armadas bolivarianas la persecución política y el terror en manos de los agentes torturadores del G2.

Este sacrificio de nuestros hermanos dentro de las Fuerzas Armadas bolivarianas debe ser refrendado por la gloria y el rescate definitivo de la democracia en nuestro país.

¡Todos unidos somos necesarios para derrotar a la dictadura y a sus aliados internacionales!.

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