sábado 21  de  febrero 2026
OPINIÓN

Perfeccionismo: ¿meta de excelencia o factor de riesgo para nuestra salud mental?

Este tipo de perfeccionismo ha sido asociado por múltiples estudios con problemas de ansiedad, depresión y trastornos alimentarios, además de síntomas físicos como insomnio y agotamiento

Diario las Américas | Dra VIOLETA GARCÍA
Por Dra VIOLETA GARCÍA

En nuestra sociedad actual, donde la productividad y la excelencia son valores muy valorados, el perfeccionismo suele ser visto como una cualidad deseable. ¿Quién no desea hacer las cosas bien, o incluso de forma impecable? Sin embargo, el perfeccionismo es un fenómeno más complejo que una simple búsqueda de calidad. En psicología, se define como la tendencia a establecer estándares muy elevados para uno mismo, acompañada de una autocrítica intensa y un miedo persistente al error.

¿Alguna vez te has preguntado si esta autoexigencia constante realmente te ayuda o, por el contrario, te frena? ¿Podría ser que la presión interna que te impones esté afectando tu bienestar más de lo que imaginas?

Los expertos en salud mental distinguen dos formas de perfeccionismo: el adaptativo y el desadaptativo. El perfeccionismo adaptativo se caracteriza por una autoexigencia alta, pero flexible, que puede ser un motor para la superación personal sin generar angustia. En cambio, el perfeccionismo desadaptativo se acompaña de pensamientos rígidos, como “si no es perfecto, no vale”, y un miedo intenso a equivocarse. ¿Te suena familiar esa voz interior que no te permite celebrar tus logros porque siempre podrían haber sido mejores?

Este tipo de perfeccionismo ha sido asociado por múltiples estudios con problemas de ansiedad, depresión y trastornos alimentarios, además de síntomas físicos como insomnio y agotamiento. La investigadora canadiense Gordon Flett explica que esta autoexigencia desmedida genera una autocrítica constante y una sensación persistente de insuficiencia, que a su vez incrementan los niveles de estrés crónico. ¿Hasta qué punto esa sensación de “nunca ser suficiente” condiciona tu día a día?

Además, la rumiación —es decir, la repetición obsesiva de pensamientos negativos— suele estar presente en el perfeccionismo desadaptativo, dificultando desconectar y aumentando el riesgo de episodios depresivos. ¿Cuántas veces te has quedado atrapado en pensamientos que te desgastan sin encontrar una salida? Las consecuencias pueden ser graves. Algunos estudios indican que el perfeccionismo está vinculado a un mayor riesgo de ideación suicida, debido a las expectativas irreales y a la frustración crónica que deterioran la autoestima y generan desesperanza. ¿Has sentido alguna vez que el peso de tus expectativas te supera?

La buena noticia es que el perfeccionismo no es un destino inevitable. La terapia cognitivo-conductual ofrece herramientas para identificar las creencias rígidas y sustituirlas por pensamientos más realistas y flexibles. Aprender a aceptar el error como parte natural del aprendizaje y cultivar la autocompasión son estrategias fundamentales. ¿Te atreverías a imaginar un mundo donde el error no sea una derrota, sino una oportunidad para crecer?

Por último, es importante reconocer que el perfeccionismo no es siempre negativo. Cuando es adaptativo, puede motivarnos a mejorar y a alcanzar nuestras metas sin menoscabar nuestra salud mental. El reto está en encontrar ese equilibrio entre la excelencia y la aceptación.

Violeta García. Psicóloga

IG violeta_garcia_psicologia

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