miércoles 18  de  marzo 2026
OPINIÓN

¿Qué nos depara el futuro?

Visión analítica desde Washington DC, la capital del país, donde el poder y sus efectos tienen otra perspectiva
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

Hay sucesos específicos que influirán globalmente el año 2023, empezando por la economía.

Si bien Estados Unidos continúa mostrando músculo a pesar de los altibajos, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, vaticinó que 2023 será un año todavía más duro: “Las tres grandes economías, Estados Unidos, la Unión Europea y China, se están desacelerando simultáneamente”.

El Fondo Monetario Internacional estimó que el crecimiento del PIB global disminuiría 2,7% en 2023, por debajo del 3,2% en 2022.

Dado el posicionamiento de la economía estadounidense, el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS)de Washington DC se preguntó “si la Reserva Federal puede diseñar un ‘aterrizaje suave’ o si una recesión es la única forma de reducir la tasa de inflación al objetivo del 2%.

El mundo tendrá que lidiar con unas tasas de intereses más altas y un dólar fuerte, con mayor impacto negativo en aquellas economías altamente endeudadas, especialmente las latinoamericanas.

Por otra parte, el 2022 se despidió con una creciente sensación de deja-vu o más de lo mismo en relación con COVID y su resurgir en China, y si fuera así ¿Estaría el mundo preparado?

Es como si 2020 hubiera regresado.

Estados Unidos tomó la iniciativa implementado controles anti-COVID a los viajeros que vengan de China, mientras Japón, Italia, India, Corea del Sur y España siguieron restricciones similares, aunque muchos otros se han negado afirmando que el coronavirus ya es endémico, pues llegó para quedarse.

Sin embargo, para Washington no fue fácil pues debió tomar decisiones a ciegas ante la falta de cifras confiables de Pekín sobre el resurgimiento del virus.

La nación asiática estableció un estricto programa para limitar la nueva ola de infecciones, pero bajo la presión de las protestas masivas el presidente Xi Zinping revirtió su política y no solo levantó el bloqueo, sino que permitió los viajes, dentro y fuera del país.

La falta de confianza de China hacia Occidente se traduce en hermetismo y como consecuencia es difícil saber qué cepa se está extendiendo actualmente en ese país.

Esto es sintomático en las relaciones entre China y Estados Unidos y explica por qué hay una cooperación tan pobre en otros temas, especialmente el cambio climático.

Sin duda, Pekin está enojado por las restricciones a los visitantes chinos, pero la administración Biden tenía pocas opciones.

En todo caso, las nuevas medidas comienzan el 5 de enero afectando a pasajeros, independientemente de su nacionalidad o estado de vacunación.

Cuando surgió la crisis de COVID a fines de 2019, el entonces presidente, Donald Trump, impuso controles a los viajes desde China. Sin embargo, 300.000 personas lograron llegar antes al país.

Ahora que la nueva política oficial de "COVID cero" terminó abruptamente, China busca estabilizar su economía.

“Si se supera la ola de infecciones, la reapertura probablemente impulsará el consumo. El sector inmobiliario chino podría estabilizarse gracias a las recientes medidas de apoyo. Es poco probable que las exportaciones ofrezcan mucho apoyo al crecimiento económico dado el debilitamiento de la demanda en otros lugares”, auguró el CSIS.

Pero hay más nubarrones entre Pekín y Washington.

Si bien el presidente Joe Biden y el presidente Xi se reunieron durante la Cumbre del G20 en Indonesia, para refirmar su compromiso de que, aunque compitan económicamente no entrarán en conflicto, la Casa Blanca considera a China como la mayor amenaza estratégica inclusive por encima de Rusia con todo y la invasión a Ucrania.

“Unas semanas antes de esa cumbre en Bali, el Departamento de Comercio de Biden reveló una nueva política de restricciones extraterritoriales radicales sobre las exportaciones a China de semiconductores avanzados, equipos para la fabricación de chips y componentes de supercomputadoras que son muy importantes para las armas y la tecnología de vigilancia.

Pero esta tecnología es de doble uso, por lo que también podrían obstaculizar el progreso chino en el comercio electrónico, en la construcción de vehículos, la ciberseguridad o la investigación farmacéutica” según señaló Carla Anne Robbins, del Council on Foreign Relations, lo cual, a su parecer, podría augurar el comienzo de una guerra fría.

Biden ayudó a construir una posición unificada para apoyar y armar a Ucrania contra Rusia, pero ¿podrá hacerlo para enfrentar a China?

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