Gobernador de la Florida

Demócratas como Bill Nelson quieren hablar mucho acerca de mi acuerdo de fideicomiso ciego y las inversiones que contiene, pero hay algo que nunca mencionan: ¿Cómo llegué hasta aquí?

Yo crecí pobre. Residía en una vivienda pública. Nunca conocí a mi padre biológico y él nunca ayudó a nuestra familia. Recuerdo el dolor en el rostro de mi padre adoptivo cuando el carro de nuestra familia fue recuperado, y cuán difícil fue para mi madre trabajar en varios empleos para alimentar a sus hijos.

Fue mi madre quien me estimuló a que me enfocara en mi educación y consiguiera un empleo y, con su apoyo, trabajo duro y, con la gracia de Dios, tuve éxito en los negocios.

He sido bendecido al vivir el sueño americano y he sido el dueño de empresas que han creado empleos para tantas personas. No voy a pedir perdón por haber tenido éxito en los negocios.

Al contrario de muchos políticos en Washington, yo nunca he tomado una sola decisión como gobernador pensando en, o considerando siquiera mis finanzas personales. He renunciado a recibir salario como gobernador, viajo por todo el estado asumiendo los costos por mi cuenta, he ahorrado al estado $2,4 millones al año desde el 2011, trabajo duro todos los días para fomentar empleos y oportunidades, con el fin de que los niños, puedan un día alcanzar sus sueños, como yo lo hice.

Parte de ese trabajo consiste en proteger los dólares de los contribuyentes. Así que cuando me quedó claro, hace siete años, que la propuesta de proyecto de un tren de alta velocidad, financiada con dólares de los contribuyentes federales, en última instancia acabaría costándole a las familias en nuestro estado, yo la rechacé.

Estados como California y Connecticut, que aceptaron los fondos - con sus proyectos sobrefacturados e inmensamente demorados – demuestran hoy que nuestra decisión fue correcta. Desafortunadamente, si las cosas se hubieran dado a la manera de Bill Nelson, la Florida estaría en la lista junto con esos estados.

Bill Nelson ha estado en Washington tanto tiempo que ya no entiende cómo funciona la economía- mucho menos conoce la diferencia entre un proyecto que le costaría dinero a los contribuyentes de la Florida y otro que no.

Eso no se aprende en Washington, eso es algo que se aprende trabajando duro.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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