lunes 21  de  septiembre 2026
OPINIÓN

Son feos los dos

La "fealdad política" de Delcy y Jorge Rodríguez, protagonistas de años de crisis institucional, se exhibe ahora en foros internacionales mientras la diáspora espera respuestas.

Diario las Américas | VENAMÉRICA
Por VENAMÉRICA

En 1978, Billo’s Caracas Boys puso a bailar a Venezuela con una genialidad de humor político. Dos Luis aspiraban a la Presidencia y un brujo, frente a su bola de cristal, podía adivinar el nombre del ganador, pero no el apellido. Algo sí veía clarito: eran feos los dos.

Casi medio siglo después habría que resucitar al brujo.

Esta vez encontraría dos Rodríguez: Delcy y Jorge. Y esta fealdad no es física. Es política.

Delcy no apareció ayer en Miraflores. Fue canciller, vicepresidenta de Maduro y responsable de áreas económicas y petroleras. Estuvo en el centro del poder durante los años de deterioro institucional, persecución política y una devastadora crisis económica. Jorge tampoco observaba desde la tribuna. Ha sido uno de los principales operadores del chavismo y preside la Asamblea Nacional. La Misión de la ONU ha señalado su papel en actuaciones legislativas y políticas que facilitaron la persecución de opositores y voces críticas.

No son dos historias.

Son un mismo poder con dos hermanos.

Una gobierna desde Miraflores. El otro preside el Parlamento que debería controlarla.

Y ahora viene el esperpento.

Delcy llega a Naciones Unidas mientras una misión independiente creada por su Consejo de Derechos Humanos advierte que el aparato represivo venezolano permanece intacto y documenta detenciones arbitrarias, torturas y presos políticos.

La paradoja cabe en una frase:En Ginebra la acusan. En Nueva York, ella habla.

Pero hay una tercera escena.

La Asamblea General reúne a 193 Estados. Delcy tendrá delante a representantes de un mundo que ha recibido a buena parte del mayor éxodo de nuestra historia contemporánea: casi ocho millones de refugiados y migrantes venezolanos según las cifras oficiales internacionales.

No se fueron de turismo. Salieron durante una prolongada crisis política, económica y humanitaria ocurrida mientras Delcy y Jorge ocupaban posiciones fundamentales del poder.

Esa diáspora también debería estar, simbólicamente, sentada en la ONU cuando Delcy tome la palabra.

Entonces el brujo mira su bola de cristal.

¿Presidenta constitucional? ¿Presidenta encargada? ¿Continuidad del gobierno anterior presentada ahora como transición?

Y todavía queda el otro feo.

Si mañana Delcy deja Miraflores, ¿quién queda? La Constitución no establece que automáticamente deba asumir Jorge. Pero allí está su hermano, presidiendo precisamente la Asamblea llamada a intervenir ante una crisis institucional.

El brujo mira a Delcy. Mira a Jorge. Mira la Constitución. Mira hacia Ginebra y después hacia Nueva York.

Y finalmente comprende: No está frente a dos recién llegados llamados a corregir el pasado. Está frente a dos protagonistas de ese pasado administrando el presente.

Esta vez no necesita la bola de cristal para descubrir el apellido.

Rodríguez.

Ni para recordar el estribillo: Son feos los dos.

www.venamerica.org.

Nelson Oxford*

*Presidente de VenAmérica

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