@sanchezgrass

Cuando escribo esta crónica confirman las noticias que Venezuela quiere separarse de la Organización de Estados Americanos (OEA) a la usanza de quien promete, amenaza y cumple. Mientras el periodista lo confirma con pésima dicción y cara de susto, me siento en la cama y me quito los audífonos.

La mala noticia me llega procedente de Caracas en el mismo momento en el que estaba disfrutando del homenaje que ha dejado grabado en formato de disco Rafael “Pollo” Brito para perpetuar la memoria de Simón Díaz, el folclorista mayor. “La vaca mariposa tuvo un ternero” dice el intérprete una y otra vez.

El Chavismo sin Chávez manda un mensaje a los países miembros del organismo regional sin tener deseos de que se reconozcan las huellas del remitente. Todos saben desde hoy que el equilibrio continental es el destinatario. Entre las líneas del anuncio desbocado prevalece un retroceso en los pensamientos de integración. Cada habitante humilde que lucha por la leche y el pan entiende que se trata de una deformación de la vergüenza nacional.

Como si fuera poco, el país necesitaría esperar por lo menos dos años y pagar el dinero que le debe a la OEA antes de quedar desligada del organismo internacional. El capricho costará 8,7 millones de dólares.

Yo mismo no se como explicármelo. Mantengo a Simón Díaz como poderosa arma llanera para el entendimiento y a falta de celulares en el más allá le escribo a Rafael “Pollo” Brito quien me responde inmediatamente indignado: “El venezolano ya está harto de lo que pasa en el país. Ya no se respeta nada. El nivel de jerarquía que tenemos en todo es demasiado bajo, demasiado ignorante… Simplemente hay que salvar a Venezuela. Este es el momento en el que nadie puede ponerse flojo. Si hay que terminar con este gobierno hay que hacerlo desde la calle”.

Francamente tras el paso de los días la realidad no alcanzó defraudarme. Simplemente es eso, la verdad. Aunque pareciera que quienes manejan en Venezuela los caprichos y los pudores le pasan por arriba a lo estipulado. La carta fundacional de la OEA de 1948 establece que mientras el país no este desligado de la organización debe cumplir con todos los derechos y obligaciones de un miembro pleno.

Regreso a los audífonos y la música sigue siendo la misma. Rafael “Pollo” Brito en su disco “Pa Tio Simón”, un homenaje verdadero a Simón Díaz. El disco es tan exquisitamente bueno que se lo perdieron quienes entregan los Grammys Latinos. Es la perfecta interpretación de uno de los legados más importantes tanto para la música venezolana como para el repertorio musical del resto del continente.

Rafael “Pollo” Brito coloca a las tonadas llaneras en escenarios más universales. Las hace más modernas pero no las traiciona. Las presenta como nuevas en legítimo acto de apropiación. Tiene voz suave y registro amplio. Por momentos adorna sus coros con trompetas que parecen tener una vocación lírica gloriosa. “Pa Tio Simón” no persigue la aceptación tácita de la muchas veces malvada muchedumbre, pero tampoco se desentiende de ella. Es una joyita.

Juro que sólo me desentiendo un momento porque ya suena “Caballo Viejo” y por ley de vida y de honra me viene a la mente la voz de Barbarito Diez y se me mezcla con la de Rafael “Pollo” Brito. Fueron unos escasos minutos, al parecer los necesarios para que reapareciera el periodista sin dicción para balbucear otra mala noticia. Estudiantes y profesores del Colegio de San pedro, en Los Chaguaramos, fueron evacuados como consecuencia de los gases lacrimógenos. No hay piedad. Es un bochorno. No puede haber impunidad frente a quienes ni siquiera entienden que cada niño es una partícula de Dios.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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