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Sin duda que la atención más importante como noticia de esta semana fue la decisión de la Asamblea General de la ONU al designar por mayoría de votos las dos sillas vacantes ante el Consejo de los Derechos Humanos, las cuales serán ocupadas, una por Brasil, 153 votos, país gobernado por un presidente de orientación conservadora.

Por otra parte, la dictadura de Venezuela obtiene 105 votos de apoyo, mientras que Costa Rica, la “Suiza de América”, que no tiene fuerzas armadas, logró alcanzar 95 votos, a dos de obtener la mitad mas uno, y a 9 de la mayoría de la dictadura venezolana.

Una votación nada sorprendente cuando existen antecedentes históricos que demuestran claramente, la notable influencia de los países de Asia y África en este tipo de votación cerrada y de gran alcance político. Esto permitió a Cuba comunista ser miembro de la anterior Comisión de Derechos Humanos, a pesar de las presiones y denuncias de países democráticos, encabezados por Estados Unidos.

El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, fue el impulsor de la creación del nuevo Consejo de los DDHH ante el desprestigio, falta de credibilidad, politización creciente y participación de países violadores de los derechos fundamentales del hombre como integrantes descarados en este cuestionado organismo como fue la extinta Comisión de Derechos Humanos. En el año 2006, se creó el nuevo Consejo de los DDHH, sin el voto de Venezuela, ya que Chávez no estaba de acuerdo con su creación, coincidiendo con Estados Unidos y otros países aliados que argumentaban otras razones.

Inicialmente se habían planteado que las elecciones de sus 47 miembros integrantes de la Asamblea General de la ONU fueran producto de obtener una votación calificada de 2/3 partes, pero al final las presiones políticas aprobaron el sistema de elección por mayoría simple 97 de los 193 miembros acreditados.

Es importante destacar que este organismo y sus decisiones no son vinculantes ni de obligatorio cumplimiento por la ONU, ya que no es una organización principal, su acción es secundaria, solo puede hacer recomendaciones cuyos objetivos sean la promoción, prevención y defensa de los derechos humanos en los países miembros de la organización mundial.

Un elemento importante por considerar en la nueva estructura es que mantiene la primacía de los votos de los países asiáticos y africanos, sobre los países de Occidente y Europa. Los llamados “países no alineados”, de orientación antiimperialista y nacionalista, en definitiva, son los “grandes electores” en la designación del Consejo DDHH de la ONU.

Por eso al final valoramos los esfuerzos diplomáticos de Brasil y de Costa Rica de batallar juntos, al obtener una alta votación, para impedir la entrada de la cuestionada dictadura madurista. Fue una gran demostración de unidad en el trabajo diplomático y político de envergadura, al final lograron la victoria con Brasil, a pesar de estar divididas las preferencias por los antecedentes antes descritos.

Otro elemento a recordar es que la posición alcanzada por la dictadura venezolana, en el actual Consejo, es producto de un acuerdocon Cuba comunista y el dictador Maduro, seguramente detrás del escenario, habrán negociado más petróleo, oro, energía y dólares a granel para evitar la caída estrepitosa de la dictadura cubana de los Castros, hoy remodelada en su fachada internacional y viviendo un segundo “periodo especial” producto de las medidas y sanciones económicas aplicadas por la administración Trump de Estados Unidos a Cuba comunista.

Consideramos que el equipo político designado (ad-hoc) por el presidente Guaidó en la ONU, debe ser ampliado reforzando con otros compatriotas de experiencias diplomática, calificados profesionales y políticos que puedan ser agregados como “operadores y lobistas”, al trabajo ya realizado por el comisionado Diputado Miguel Pizarro Rodríguez, quien vería fortalecida la acción política y diplomática en la ONU.

Es importante dejar claro que la promovida “victoria de Maduro” al lograr la silla en el Consejo de la ONU, es solo un mecanismo de promoción y publicidad para tratar de limpiar su rostro ensangrentado ante algunos países del mundo, que perfectamente conocen y aprueban el “Informe Bachelet”, ya sancionado y aprobado por la ONU, y que por ningún caso será relegado en sus aplicaciones y defensa de las violaciones de los derechos humanos en Venezuela.

Su presencia en el Consejo los obligará a ser formales cumplidores de las normas y procedimientos establecidas en el tratamiento de los casos puntuales de otros países y en especial el correspondiente a Venezuela en lo que respecta a la instalación y funcionamiento de una comisión permanente en el país para procesar los casos denunciados en el “Informe Bachelet”.

Una dictadura caracterizada por tener más de 500 presos políticos, civiles y militares, los cuales son torturados, asesinados y desaparecidos, ahora “calcinados” como el reciente crimen del concejal de Petare, Edmundo “Pipo” Rada, que por ironías de la vida aparece muerto el mismo día de la aprobación de la ONU. Ya está cuestionada en el "Informe Bachelet".

Una dictadura con mas de 400.000 personas con enfermedades crónicas, que requieren asistencia y tratamiento médico adecuado, con suministro de medicamentos, que languidecen y mueren por esta grave ausencia y la falta de respeto a sus derechos humanos. Son hechos que están a la vista diariamente, revelan la crueldad y desidia de esta tiranía castro comunista. Ya está contenida en el “Informe Bachelet:”

Esta reciente elección deja una fotografía de las fuerzas en votos con que cuenta la dictadura y la opción democrática del presidente Juan Guaidó, pendiente por ser reconocido oficialmente por la ONU, en un próximo capítulo a vivir en la Asamblea General. Con 98 votos a su favor se cumplen con este objetivo reglamentario, sin vetos de nadie que lo impida. Avisada la próxima confrontación democrática, con el reiterado apoyo de nuestros aliados de la comunidad internacional como Estados Unidos, Canadá, Grupo Lima , Grupo de Contacto, Unión Europea, y países que pertenecieron a la fenecida Unión Soviética.

Este episodio de “promoción publicitaria” del régimen pasará muy rápido porque los graves problemas siguen latentes sin solución, en espera del cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. ¿Qué pasaría si mañana la ONU aprueba por mayoría reconocer a Juan Guaidó como presidente, quién ejercería esa representación de Estado en el referido Consejo de los Derechos Humanos? Fe, Esperanza y Valentía. ¡En pelea larga no hay desquite...!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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