Venezuela vive los días más oscuros de su historia republicana, desde la guerra de independencia, la cual se luchó durante 13 años para librarse del yugo español. Este 5 de julio se celebran 206 años de la declaración que dio paso a una nueva república, soberana y libre.

Los oficiales a caballo, los soldados a pie, muchos sin entrenamiento, abandonaron entonces sus hogares para librar a pulso batallas en las amplias sabanas del país, sin la certeza de volver a ver a sus familiares pero con la convicción de que la patria merecía el sacrificio.

Hoy, aquella libertad que proclamaron nuestros libertadores hace 206 años, es nuevamente materia de lucha y conquista, ante el nuevo yugo que un régimen pretende imponer en cada paso que da para acabar con los principios democráticos de la República.

La lucha por la libertad y la independencia sigue vigente, y los libertadores de hoy luchan en las calles, sin armas, pero con una gran convicción para mostrar su descontento con lo que ocurre en la nación sudamericana: una crisis económica aguda, el mayor desabastecimiento de alimentos de la historia, la desaparición de medicinas, la inseguridad e impunidad, la falta de oportunidades y el resquebrajamiento de los principios democráticos, en el marco de la mayor represión protagonizada por las fuerzas de seguridad del estado, como la Guardia y la Policía Nacional Bolivariana, empeñadas en su violación de los derechos humanos, trabajando como el brazo armado que aniquila el pensamiento disidente con el uso de la fuerza y el vandalismo.

Un Gobierno convertido en yugo ante la mirada timorata de la comunidad internacional, un Gobierno que niega la realidad que se aplasta en su rostro y un pueblo sumado a un proceso de rebelión que parece no tener marcha atrás.

En Venezuela se libra una batalla. El clamor por la libertad y la independencia vuelven a ser protagonistas en la tierra de Simón Bolívar.

El llamado del pueblo se ampara en la legítima convocatoria de los artículos 333 y 350 de la Constitución, que contempla la desobediencia civil, ante un Gobierno convertido en tiranía, en minoría absoluta y sustentada en el uso de las armas y la represión. La ruta por la libertad y la democracia de hoy tiene un nuevo escenario: un plebiscito convocado por las fuerzas democráticas para “que el pueblo decida su camino” el próximo 16 de julio.

El pueblo de Venezuela lucha por conquistar nuevamente su independencia porque, como en 1811, tiene la convicción de que la nación así lo requiere una patria que se llama Venezuela.

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