El mundo no parece encontrar pausa ni alivio ante los numerosos eventos y desarrollos que acaparan la atención y que afectarán, a largo plazo, el acontecer mundial con cambios dramáticos en el statu quo.
Es seguro decir que, con el traspaso temporal del poder en Caracas a la segunda a bordo de Maduro, Delcy Rodríguez, y con la comunicación telefónica que mantuvo con la administración de Trump, la era post-Maduro ha comenzado
El mundo no parece encontrar pausa ni alivio ante los numerosos eventos y desarrollos que acaparan la atención y que afectarán, a largo plazo, el acontecer mundial con cambios dramáticos en el statu quo.
En la capital estadounidense por ejemplo, fue una semana para recordar que comenzó, con renovadas esperanzas de cooperación entre Washington y Caracas, nuevo optimismo para Gaza y el aparente fin de la matanza de manifestantes en Irán, sin embargo, hubo también una posible amenaza para Groenlandia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y, por consiguiente, para Europa.
Estos acontecimientos cruciales se originaron en las intensas rondas de conversaciones del presidente Donald Trump y de su equipo de seguridad nacional.
Tras la celebrada captura de Nicolás Maduro en su fortaleza de Caracas por parte de las fuerzas especiales estadounidenses, se temía que Venezuela pudiera caer en la anarquía o en una guerra civil, pero felizmente no sucedió.
Es seguro decir que, con el traspaso temporal del poder en Caracas a la segunda a bordo de Maduro, Delcy Rodríguez, y con la comunicación telefónica que mantuvo con la administración de Trump, la era post-Maduro ha comenzado.
La nueva encargada interina de Venezuela habrá comprendido que el camino a seguir es cooperar con las demandas de Trump para reabrir la industria petrolera del país con inversión estadounidense y así asegurar la estabilidad económica.
A pesar de un discurso encendido durante su investidura como presidenta encargada, en el que afirmó que Venezuela había sido invadida por una potencia nuclear agresiva, Rodríguez parece mostrar pragmatismo ante la Casa Blanca.
Es una colaboración extraña por decir lo menos, especialmente después de que Trump se reunió con la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en la Casa Blanca.
El mandatario prefirió a Rodríguez para reemplazar a Maduro en vez de Machado porque, una evaluación clasificada de la CIA indicó que ciertos individuos cercanos a Maduro tendrían una mayor capacidad que la oposición para mantener el control del ejército de la inteligencia y de otros niveles clave de poder.
El gesto de Machado de entregarle su medalla del Premio Nobel de la Paz de 2025 a Trump despertó reacciones mixtas, y todavía queda por ver si la estrategia de la líder opositora puede dar frutos para el retorno de la democracia a Venezuela.
En cuanto a la segunda fase del plan de la administración Trump para Gaza, se ha establecido un comité especial para iniciar la desmilitarización propuesta del territorio, el desarme de Hamás y la reconstrucción.
Los miembros de la "Junta de Paz", el comité que supervisará la reconstrucción de Gaza, recibirán un puesto permanente, si pagan 1.000 millones de dólares.
Según la administración, todos los fondos recaudados se destinarán a la reconstrucción de Gaza.
Por lo pronto, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, aceptó la invitación, así como el líder del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, quienes se suman a Egipto, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Italia y Alemania.
Se espera que Estados Unidos anuncie su lista oficial de miembros en los próximos días, que por cierto, no incluye a Israel.
Aunque persisten dudas sobre el desarme de Hamás, el anuncio del inicio de la segunda fase es sin duda un paso positivo, esperanzador y novedoso.
Irán fue el siguiente en la lista.
Tras el estallido de protestas en todo el país y la despiadada represión de las fuerzas de seguridad iraníes, que causó alrededor de 2.500 muertes, la amenaza de Trump de usar la fuerza militar contra el régimen de Teherán finalmente persuadió a las autoridades iraníes a detener las matanzas.
Esto trajo alivio en todo Oriente Medio ante el temor de que una acción militar de Estados Unidos pudiera haber provocado una nueva ronda de ataques de represalia por parte de Irán. Si bien las tensiones persisten, la amenaza de guerra parece haber disminuido.
Los eventos en Groenlandia tampoco se detienen.
El presidente Trump anunció que los países de la OTAN que han enviado pequeños contingentes de tropas a Groenlandia, en medio de los esfuerzos de la Casa Blanca por adquirir la isla, deberán pagar un arancel del 10% a todos los productos enviados a Estados Unidos a partir del 1 de febrero y al 1 de junio se incrementarán en un 25% hasta que Estados Unidos pueda adquirir la isla, territorio autónomo de Dinamarca.
La postura europea ante las medidas de Trump en Groenlandia ha sido: defender la soberanía de la isla y el derecho internacional, rechazar las amenazas arancelarias y la aparente coerción de Estados Unidos, y reforzar su presencia en el Ártico, una muestra de que la nueva coyuntura representa una de las tensiones trasatlánticas más graves de los últimos años, tanto para la unidad de la OTAN, así como para las relaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos.
