Lo que ocurre con tal clase de documentos es el gentío que paga por culpa de una caterva. Gravoso, en extremo, que quienes se han quedado varados en nuestro amado país sufran las penurias por la nefanda gestión de los narcosátrapas de Venezuela. O que, los que han logrado marcharse al extranjero, además de las adversidades propias de toda expatriación, al aterrizar en aeropuerto internacional o ir entrar a un banco, se enciendan las alarmas correspondientes, porque se los vinculen con los bolichicos, con los narcosobrinos. O peor, que los vinculen con los narcotíos y su retahíla de maculadores y aspirantes a "desmacular" capitales.
La responsabilidad, por tales confusiones recae, en buena medida, por la forma defectuosa de presentar, los dichosos, “Índices”.
“Miserable”, es adjetivo, anfibológico, esquivo, huidizo. Según el DRAE: 1. Ruin o canalla; 2. Extremadamente tacaño; 3. Extremadamente pobre.
La mayoría de los compatriotas, asumimos la tercera acepción con dignidad. Damas y caballeros: ¡Pobres, pero honrados! Otra cosa, es que por el solo hecho de compartir gentilicio, nos metan en el mismo saco con quienes, han sido, son y serán, los corruptos más redomados de la Historia; asesinos; los peores traficantes de todo lo ilícito -ahora traficando vacunas contra el COVID 19; en el mismo saco de los, torturadores, secuestradores, violadores de DD. HH.; destripadores del Erario Público, del medio ambiente, incluidas, la moral, higiene, la urbanidad, las buenas costumbres y el buen orden de las familias. Nadires entre los nadires. Invitados obligados a todos los alertas rojos de Interpol y potenciales presas de todos los cazarecompensas del Planeta. Karma que debe soportar todo venezolano, no importa que no tenga velas en semejantes sepelios.
Nos señalan como el país más miserable, sin aclarar, que al lado de quienes asumimos la tercera acepción del adjetivo, existe una minoría, que se ha atornillado, en el primero de sus significados -”ruines” y “canallas”. Dicho sea al margen, en materia de esquilmar Venezuela y ser corresponsables de su saqueo tumultuario, la exclusiva tampoco es de nuestros coterráneos. A saber: Zapatero, los Castro, Lula de Silva, Evo, Samper Pisano, Díaz-Canel, Insulza, Pablo Iglesias, Monedero, Fatou Bensouda, Garzón, los Kirchnner, Maradona, Putin, Daniel Ortega ¿He mencionado ya a Zapatero y a Lula Da Silva como los saqueadores más voraces? ¡Qué no se me pasen! Sean Penn, Sammy Sosa, Pilar Córdoba y Alex Saab, su compinche; Naomi Campell, Lukashenko, Erdogan, Danny Glover -que no se me pasen, Zapatero y Lula Da Silva- para hablar de los más impúdicos y menesterosos morales.
El “HAMI”, por sus siglas en inglés, “Hanke´s Misserable Index” utiliza para sus clasificaciones, un sistema semi artesanal. Es snapchat o simple “pantallazo”. Suma a la tasa anual de inflación del país determinado, el porcentaje de desempleo y el costo de los préstamos bancarios. A ese subtotal, que considera el “colesterol malo” de las economías, le resta la tasa del crecimiento del Producto Interno Bruto, el colesterol bueno, en este caso. A mayor, el gran total de esa operación, más depauperada será determinada comunidad.
En la acera opuesta, mientras menor resulte tal sumatoria, habrá menos depauperación, más prosperidad, aparejadas con felicidad en el país poseedor de tales dígitos. Como ya lo hemos mencionado, que haya encabezado esa medición, la Venezuela, narcochavista, no es noticia. Lo que sí no deja de sorprender, es la ventaja que les sacó en miseria, a quienes la secundaron: Venezuela, 3.827; Zimbabue, 547; Sudán, 193. Ya no se volverá a estigmatizar, a nadie por “africanizar” un país. “Venezolanizarlos” o “narcochavomadurizarlos” será, el peor anatema. Paradojas de la vida. Sé que para los hermanos cubanos no es ningún consuelo, que Cuba haya quedado muy atrás de Venezuela, en miseria.
No todo es sumar, restar y agitar como en una coctelera, indicadores económicos. En sus próximas entregas el “Índice Hanke” haría mejor en agregar un asterisco o llamada a pie de página. Esta última tendría, por fuerza que, incluir por altamente peligrosos, los nombres, apellidos, fotografías y montos de lo saqueado, por cada con causante de la hecatombe compatriota. Cuando la hora sea llegada, que llegará, uno solo que capturemos, donde y como la ley manda, será ganancia. Y si los agarramos a todos o a casi todos ¡Ay Dios mío!
@omarestacio