La preocupación de muchos vecinos no es infundada, como tampoco la de las autoridades. El incremento de mujeres que ofrecen servicios sexuales en zonas específicas de la Calle 8 de Miami ha disparado las alertas.
El tema del incremento de la prostitución en Miami no es ajeno a las fuerzas policiales que tratan de controlarlo, aunque muchas veces el hecho se sale de su jurisdicción solo porque la mujer implicada cruza hacia la otra acera
La preocupación de muchos vecinos no es infundada, como tampoco la de las autoridades. El incremento de mujeres que ofrecen servicios sexuales en zonas específicas de la Calle 8 de Miami ha disparado las alertas.
De un tiempo a la fecha se hace más evidente la presencia de prostitutas, la mayoría de ellas provenientes de otros estados, y el tema no es ajeno a las fuerzas policiales que tratan de controlarlo, aunque muchas veces el hecho se sale de su jurisdicción porque la mujer cruza hacia la otra acera.
Y es que el área donde más casos se han detectado es precisamente esa donde confluyen los límites de los municipios de Miami, Coral Gables, West Miami y el mismo condado Miami-Dade. En las inmediaciones del cementerio Graceland Memorial Park, por ejemplo, una acera de la Calle 8 pertenece a Coral Gables y la del frente, a Miami.
Las autoridades se preguntan cómo es posible que esas mujeres conozcan esos detalles, lo cual hace suponer que tienen aliados en algunos de los moteles de la zona donde pudieran incluso hasta esconderse.
Muchos vecinos del lugar han prohibido a sus hijos menores que salgan a la calle para evitar que tropiecen con escenas “fuertes” y otros cuestionan que “después de tantos años, todavía los residentes de esta área tenemos que soportar esta situación sin que nadie haga algo eficaz para acabar de raíz con el problema”.
La solución parece venir, en primer lugar, por el camino de aunar esfuerzos entre los departamentos policiales de las ciudades que colindan con el problema para, tal como dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS el comisionado municipal del distrito 3 de Miami, Francis Suárez, aplicar las experiencias que en el pasado y durante uno o dos años mantuvieron a la Calle 8 libre de ese flagelo.
La mundialmente famosa arteria vial, y la ciudad toda, merecen recuperar sus colores y alejar de sí esas siluetas y esas sombras que empañan su paisaje.
