Al llegar a la adultez, la mayoría de las personas pueden reírse de alguna tontería que hayan cometido cuando eran adolescentes, pero hay para quienes los errores del pasado se han convertido en manchas imborrables que en algún momento les impidieron avanzar en sus carreras académicas o profesionales.
Para evitar esto, el Programa de Citación Civil del Departamento de Servicios Juveniles del Condado de Miami-Dade tiene años trabajando para que los jóvenes menores de 17 años que cometan actos delictivos leves puedan pagar por sus errores, aprender de ellos y reintegrarse al camino de la legalidad sin marcarlos como criminales y arruinar sus posibilidades de éxito profesional.
Al darle el poder de decisión a los policías a la hora de arrestar a un niño de ofrecerle una alternativa menos determinante que un antecedente criminal, se mantiene el respeto a la figura de autoridad mientras se le tiende la mano a alguien en muchos casos sólo está pidiendo ayuda.
Con sanciones equivalentes al delito, el programa enseña a los jóvenes a hacerse responsables por sus acciones, y con terapias especializadas que incluyen a los padres, los ayudan a entender la raíz de los sentimientos que los llevaron a errar. Este tipo de servicio que toma en consideración el contexto de los actos criminales de cada joven en vez de juzgarlos con generalidades y busca rehabilitarlos en vez de mantenerlos reclusos en un sistema sin salida es un excelente ejemplo de como disminuir el crimen en el país.
Por si fuera poco, según se indicó en un estudio de Florida Taxwatch, las comunidades que implementen este programa pueden ahorrar entre 1.500 y 4.600 dólares por cada incidente, lo que sumaría un estimado de entre 44 a 139 millones de dólares en gastos públicos anuales en la Florida si se implementase el programa en más comunidades.