martes 30  de  junio 2026
GENERAL RETIRADO

Valentía por Venezuela

Acabada la cumbre, si bien un hecho de tanta significación y reconocimiento internacional estuvo presente, como fue la declaración de los ex presidentes sobre la situación de crisis generalizada en Venezuela y su alerta a los gobiernos de las Américas, no surgió la valentía de parte de ningún mandatario latino que pudiera sentar el precedente por incorporar las conclusiones de dicha declaración en las discusiones y mandatos de la cumbre. No hubo el eco de esta declaración en ellos, que los veinte y tantos compatriotas ex presidentes antecedieron en compañía de los reconocidos ex mandatarios españoles Aznar y González.

Por ANTONIO RIVERO

Acabada la cumbre, si bien un hecho de tanta significación y reconocimiento internacional estuvo presente, como fue la declaración de los ex presidentes sobre la situación de crisis generalizada en Venezuela y su alerta a los gobiernos de las Américas, no surgió la valentía de parte de ningún mandatario latino que pudiera sentar el precedente por incorporar las conclusiones de dicha declaración en las discusiones y mandatos de la cumbre. No hubo el eco de esta declaración en ellos, que los veinte y tantos compatriotas ex presidentes antecedieron en compañía de los reconocidos ex mandatarios españoles Aznar y González.

Cabe señalar algunas consideraciones, como igualmente plantear algún análisis que permita entender la posición de estos mandatarios, que si bien no favorecieron con su opinión dentro y fuera de la cumbre la lucha contra la dura situación de los derechos humanos en Venezuela, la mayoría tampoco se manifestó en contra de lo declarado por sus compatriotas y colegas mandatarios de otros tiempos. Así mismo, comprender por qué tantos ex mandatarios se pronunciaron a favor de tal declaración y cuál ha de ser el curso de acción a seguir en función de alcanzar un logro efectivo de tal trabajo político y solidario.

Los mandatarios en curso se sujetan a la diplomacia de los Estados que representan y pasa por ellos la regencia de los organismos que conforman regional o continentalmente, todo en procura de objetivos definidos previamente de manera institucional. La irreverencia de alguno puede ser marco de caer en la indiscreción de la diplomacia y el descarte de estar en las propuestas de quienes marcan la pauta política o económica, que puede generar en sus predios la bondad hacia sus intereses. Diplomacia e intereses marcan la tónica de las posiciones que asumen mayormente mandatarios en estas pesadas cumbres. Hoy un resultado de ello resulta como boomerang sobre el pueblo de Venezuela aquella frase, cuando en irreverente expresión señalo un día el difunto presidente Chavéz, “...vamos mal y vamos de Cumbre en Cumbre, mientras nuestros pueblos van de fracaso en fracaso…”. Así podemos deducir el resultado de esta cumbre para el pueblo de Venezuela en particular, cuando de la propia mano quien de manera ilegitima la representa, interfiere en la determinación de los pueblos para asumir con determinación y valentía una posición en contra de una gestión nefasta que ha conducido al país a la crisis más difícil de su historia. El clientelismo petrolero y la manutención económica, es gestión diplomática para callar la mayoría de estos mandatarios de países que en silencio acaban la cumbre y con un leve saludo a la bandera de los DDHH y la Democracia, justifican su participación sin comprometer sus intereses.

Podemos preguntarnos si los ex presidentes firmantes de la declaración de Panamá harían lo mismo que hacen los mandatarios actuales que estuvieron presentes en la cumbre. O, si ha cambiado la diplomacia de los Estados en el transcurso de este nuevo siglo. Pues, la factibilidad de ello está presente en un juego de variables bastante condicionado por los intereses y la responsabilidad que está en el cargo de cada mandatario al momento de asumir tal compromiso con quienes pudieron elegirlos y la población en pleno. Me atrevo a decir que hoy si hubiesen hecho lo mismo y que la diplomacia no ha variado como tal. Pero no son los mandatarios actuales y el acto que han llevado a cabo tiene un gran valor de cumbre, que en consideración de los temas planteados en dicha declaración y la realidad que vive de manera mucho más vehemente la población venezolana, es de gran significación y necesario el que se ejerza un mandato con ello que haga prevalecer y sostener el llamado de alerta, como los planteamientos a los gobiernos no solo de las Américas, sino del mundo.

Venezolanos en el mundo de manera organizada como sociedad civil y en conjunto con nuestra sociedad civil en Venezuela, tenemos la responsabilidad de accionar de manera consecuente e integral el valor de esta declaración y comenzar a expandir su manifestación ante las instancias de los organismos mundiales, gobiernos que los conforman y parlamentos de expresión política. Más que agregar firmas de mandatarios, debemos agregarles contenido y lucha, el llamado a asumir con valentía el verdadero interés de nuestro pueblo que se concentra en las libertades, en los derechos humanos universales y en el sistema más factible de garantizarlos, el sistema democrático. Con real sentido de justicia y paz para el desarrollo de una Venezuela con elevada capacidad de recursos, por generar bienestar y prosperidad a su gente. Así como sostener de manera adecuada y no clientelar una gestión internacional que favorezca por igual el desarrollo de las naciones hermanas. Una Venezuela en ruinas tampoco será una Venezuela para nadie.

Finalmente me permito ponderar la conclusión de esa declaración, que como venezolano agradezco a tan respetables declarantes. De no haber la observancia sobre “La única posibilidad de restablecimiento de la democracia en Venezuela…”, sería dar lugar a no “…abrirle senderos a una solución no violenta a la mencionada crisis,…”. Luego, no condenen a los pueblos.

 

Antonio Rivero G.

@antonioriverog

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