sábado 8  de  agosto 2026
BALANCE ANUAL

2015, el año de los acuerdos, el horror y el éxodo

Europa, Asia y África sufrieron fuertes actos de violencia y éxodos masivos, pero también renovaron la esperanza con la firma de pactos históricos y cambios positivos en varios países  

MIAMI.- REDACCIÓN.

Así como indicó Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, el año 2015 ha estado marcado por el “éxito” de grandes acuerdos internacionales sobre clima o desarrollo y el “horror” del terrorismo yihadista y de conflictos como los de Siria, Yemen o Sudán del Sur. Pero además, cabe destacar otro fenómeno que tuvo gran impacto: el éxodo masivo de refugiados rumbo a Europa.

En el lado positivo del año, Ban destacó el acuerdo de París sobre cambio climático, que significó “una señal de esperanza en tiempos difíciles, un triunfo del multilateralismo” en la búsqueda de los  resultados que el mundo necesita “desesperadamente".

La cumbre de COP21 fue presentada como la última gran oportunidad para frenar el calentamiento global con un acuerdo que supere en ambición y objetivos a todos los alcanzados hasta ahora. El gran logro fue que China y EEUU se comprometieran a tomar medidas, junto con el resto de los países, ya que estos son los grandes contaminantes del planeta. Habrá que ver si todos cumplen con las promesas, pero lo que se haga ya será un paso adelante.

En el otro lado de la balanza, Ban destacó que "el mundo debe invertir más energía política para prevenir y terminar con conflictos", entre los que destacó los de Siria, Libia, Yemen, Sudán del Sur y la escalada de la violencia que se vive en Burundi, un país que, dijo, se encuentra "al borde de una guerra civil".

"Muchos de los conflictos de hoy, y muchas veces desafortunadamente la respuesta a ellos, han creado un caldo de cultivo para el avance del terrorismo", lamentó el jefe de la ONU.

Según aseguró, responder a la amenaza del Estado Islámico, Boko Haram, Al Shabab y otros grupos similares "es crucial", por lo que tiene previsto presentar el mes próximo un "plan de acción para prevenir el extremismo violento".

Otra de las grandes prioridades para 2016 debe ser, a juicio de Ban, la respuesta a los "épicos flujos de refugiados y desplazados internos" que se ven actualmente.

Para la ONU, el mundo necesita un "pacto global sobre movilidad humana", una prioridad que se abordará en varias citas internacionales a lo largo de los próximos meses y que culminará con una gran cumbre en septiembre, antes de la Asamblea General de la ONU.

Refugiados y terror en Europa

La llegada masiva de refugiados a Europa se adueñó del debate político y fue la más mediatizada entre múltiples crisis de refugiados que se agravaron este año pero que captaron poca atención internacional. En países como Alemania, que puede llegar a recibir un millón de solicitantes de asilo, la canciller Angela Merkel ve cuestionada su gestión por primera vez en sus diez años de gobierno.

Esta crisis de inmigración sacudió los cimientos de la Unión Europea, cuya falta de respuesta común al problema evidenció una nueva fractura y puso en peligro pilares esenciales como el acuerdo de espacio sin fronteras de Schengen.

La llamada "ruta balcánica" sigue siendo el epicentro de la mayor ola migratoria desde la II Guerra Mundial, que ha traído a cientos de miles de refugiados de Medio Oriente desde el Mar Egeo hasta el centro de Europa.

Francia recibió este año el golpe más duro del terrorismo, que bajo la firma del yihadismo provocó al menos 149 muertes, 130 de ellas en noviembre, y puso al país bajo un estado excepcional de emergencia.

En España, el año 2015 supuso el estreno de un nuevo mapa político caracterizado por la ausencia de mayorías y la obligatoriedad de dialogar y pactar, después de que las elecciones legislativas dieran la victoria al gobernante Partido Popular (PP, centroderecha), seguido por frente a los socialistas del PSOE, Podemos (izquierda antiausteridad) y Ciudadanos (liberales).

Grecia vivió nuevamente un año convulso, no sólo por la crisis económica, sino por la incertidumbre política que condujo a tres citas en las urnas, un corralito bancario y, como colofón, la llegada de más de medio millón de refugiados.

La conservadora Irlanda se convirtió en 2015 en el primer país de mundo que ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo tras consultar a su electorado en un referéndum.

En Italia, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, cumplió su segundo año en el Gobierno con una ambiciosa agenda de reformas que está aplicando aunque sin haber podido evitar el escándalo de la gestión de la alcaldía de Roma.

Portugal cerró el 2015 con un giro copernicano a nivel político tras la llegada de un nuevo Gobierno liderado por los socialistas, que accedieron al poder gracias a un inédito pacto con la izquierda radical.

En Reino Unido, el referéndum anunciado por el primer ministro británico, David Cameron, sobre la salida o permanencia de su país en la Unión Europea crispó el debate político, tras la aplastante victoria del Partido Conservador en los comicios de mayo.

En la Ciudad del Vaticano, el Papa selló con un viaje histórico el comienzo de la reconciliación entre Cuba y EEUU mientras que recibió resistencia interna en la Iglesia católica a las reformas que impulsa.

En Bruselas, la crisis griega, que volvió a despertar el temor a una ruptura de la eurozona, marcó un año tenso para las diecinueve economías del euro, que, aún a sabiendas de que deben perfeccionar el proyecto, avanzan lentamente hacia este objetivo.

Polonia dio un vuelco a la derecha en 2015 con el regreso al Gobierno del partido nacionalista y conservador Ley y Justicia, lo que augura una legislatura distante con la Unión Europea y cercana a la Iglesia católica.

En Ucrania, el conflicto en el este del país entró en una fase de arreglo con un alto el fuego y medidas de confianza que pusieron prácticamente fin a las muertes de civiles y efectivos del ejército ucraniano y las milicias prorrusas.

Asia y conflictos bélicos

En Rusia, el presidente ruso, Vladímir Putin, movió su ficha en el complejo y sangriento conflicto sirio con la intervención aérea paralela a la de la coalición encabezada por EEUU, bajo el objetivo declarado de acabar con los grupos yihadistas. Este accionar fue visto por Occidente como una excusa para ayudar a su aliado Bashar Al-Assad a derribar también a los grupos rebeldes opositores a su Gobierno.

En Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan se resistió este año a que su partido, el islamista AKP, perdiera el poder en las urnas y condujo al país eurasiático a una violenta tensión y crispación política sin precedentes.

Irán quedó marcada por el acuerdo nuclear que firmó con las potencias del Grupo 5+1, un tratado que limitó la producción de armas atómicas pero que levantó las restricciones económicas que había en su contra, lo que le permitió regresar con fuerza a la escena internacional a nivel político y económico y en cuyo seno se abrieron esperanzas de cambio.

Israel cerró un año electoral en el que la derecha se asentó aún más en el poder, no se logró reanimar el proceso de paz con los palestinos y acabó con una oleada de violencia en la que algunos ven indicios de una nueva intifada.

En Palestina, la creciente debilidad de Mahmoud Abbas, las nulas expectativas de un proceso de paz, el resurgimiento de la violencia y la sensación de que cayó el interés por el conflicto palestino-israelí marcan un año sin avances para el país.

Siria, con el inicio de los bombardeos de Rusia, aliada del régimen de Bashar Al-Assad, dio una nueva vuelta de tuerca a la guerra civil, ya que podría cambiar la situación militar y al mismo tiempo dar paso a un nuevo proceso de negociaciones.

En Yemen, la irrupción de una alianza árabe liderada por Arabia Saudita en la guerra civil yemení a favor del presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, logró frenar el avance de los rebeldes huitíes, pero agravó la crisis humanitaria que sufre el país.

Mientras tanto, el grupo yihadista Estado Islámico se mantuvo firme en el territorio que arrebató a sirios e iraquíes hace año y medio a pesar del continuo acoso aéreo internacional y las ofensivas lanzadas por el Ejército de Irak.

En Medio Oriente, los conflictos heredados de la primavera árabe, con la religión como trasfondo, avivaron las históricas desavenencias entre Arabia Saudita e Irán y fueron usados por ambos para involucrarse en las distintas guerras abiertas en la región.

En Afganistán, el primer año sin la OTAN trajo un incremento de la violencia en el país y una conflictividad que el anuncio de la muerte del Mullah Omar hace dos años exacerbó.

En China, el "sueño chino" del presidente Xi Jinping se complicó en 2015, con una ralentización económica cada vez mayor, un problema demográfico que no resolverá el final de la política del hijo único y las crecientes tensiones en el Mar de China Meridional.

Corea del Norte volvió a protagonizar un año de tensiones con la comunidad internacional que estuvo a punto de provocar un conflicto armado con su vecina del sur mientras el país dio signos evidentes de una transformación económica y social.

La India de Narendra Modi sigue de moda en el mundo y despierta grandes expectativas, aunque en el ámbito interno el Gobierno recibió dos fuertes reveses electorales y fue acusado de alimentar el extremismo religioso.

Japón afrontó este año la vuelta a la energía nuclear y el abandono de su pacifismo, medidas que generaron un enorme debate social y sacado a los ciudadanos a la calle a unos niveles que no se registraban desde hace décadas.

Nepal sufrió en abril un terremoto que causó casi 9.000 muertos y golpeó las finanzas de un país pobre que vio cómo se aprobaba la primera constitución tras el fin de la monarquía.

África y la violencia

En Dakar, el exdictador chadiano Hissene Habré, conocido como el "Pinochet africano", es juzgado en Dakar por ordenar 40.000 asesinatos y la tortura de decenas de miles de disidentes durante su régimen.

En Kenia, el grupo yihadista somalí Al-Shabab asesinó, en un ataque sin precedentes, a 147 personas en el campus de la Universidad de Garissa, en el norte del país, donde retuvo a centenares de profesores y alumnos durante más de 16 horas.

Mali también sufrió un ataque yihadista en noviembre contra un hotel en Bamako, que se saldó con veinte muertos, casi todos extranjeros, demostró cuán vulnerable es el país al terrorismo, ya que están asentados algunos de los grupos más violentos del Sahel.

En Marruecos, las elecciones municipales y regionales celebradas en septiembre supusieron un rotundo triunfo del partido islamista, que no parece haberse desgastado tras cuatro años en el gobierno central.

En África occidental, la epidemia del ébola parece haberse apagado después de que Guinea, el último de los tres países más afectados, fuera declarado libre de esta enfermedad, que causó en cerca de dos años más de 11.000 muertos.

Este resumen se escribió con información aportada por la agencia EFE.

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