MIAMI.-SERGIO OTÁLORA
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@sergiootalora
De acuerdo con las estadísticas, en 2014 la tasa de homicidio en Miami fue de 16.9 por cada 100.000 habitantes, una cifra muy alta si se compara con la del país, que es de 4.50
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Apenas a pocos metros donde fue atacado con arma de fuego un joven de 16 años, a manos de otro un año menor que la víctima, el comisionado Frank Carollo, del distrito 3 de la ciudad de Miami, entregó el resultado del foro que organizó el 7 de abril llamado Goals not Guns (Metas no Armas).
Carollo recordó que dos días después de la muerte de ese joven, asesinado por una disputa generada en un partido de baloncesto, se llevo a cabo ese foro que reunió a los conocedores más importantes de las diferentes caras de la violencia juvenil que el mismo Carollo calificó como una “epidemia que afecta a nuestra comunidad”.
“El mensaje fue claro: “No podemos seguir trabajando aislados, necesitamos comunicar y combinar todos nuestros esfuerzos”, añadió el comisionado.
El informe final, en el que además de Carollo participaron, entre otros, el director de la escuela de derecho, del Miami Dade College, Raimundo Socorro y la directora de la sede norte de esa institución, Malou Harrison, da unas recomendaciones en varios niveles.
La primera de ellas es en el ámbito estructural, como bien lo señalo Harrison: “Necesitamos trabajar juntos enfocados en hacer cambios estructurales que traigan desarrollo económico y empleos”. La segunda, es en la comunidad para crear entidades que actúen como un centro de información sobre trabajadores sociales e identifiquen individuos en alto riesgo. Y la tercera es en el aspecto individual, es decir, entrenar equipos de la policía para que tengan una dimensión de servicio social en su trabajo y darles a los oficiales alternativas distintas al arresto.
Sistema criminal
De acuerdo con Socorro, “el sistema criminal no puede funcionar por sí mismo. Enfrenta acciones individuales, pero lo que necesitamos asumir es la estructura social con el fin de llevar desarrollo económico y empleos para afectar de manera positiva los actos de los individuos”.
Carollo subrayó que esta “epidemia” sobrepasa al crimen mismo y a las autoridades de policía: “Con el fin de cambiar la tendencia debemos empezar con la educación a muy temprana edad. Crear actividades extracurriculares, campos de verano, trabajos para los jóvenes, alternativas contra las pandillas y la violencia armada”, indicó.
Pero enfatizó que la gran matriz de la violencia es la pobreza, con sus distintas capas de falta de oportunidades de educación y de empleo. A su vez, el jefe de la policía de la Ciudad de Miami, Rodolfo Llanes, expresó que “el gobierno debe tratar de buscar soluciones para la gente. Pero es un asunto de la comunidad. El gobierno no crea los empleos. Los que los crean son los empresarios, y por ello es importante porque si emplea a un joven de 13 años, puede ayudar a la familia a que no llegue a una situación de violencia por razones económicas”.
Carollo anunció que la meta es incrementar los recursos, promover los programas de mentores, “la clave –dijo- es construir solidaridad dentro de nuestras comunidades”. Habló de acciones concretas como la creación de empleos de verano, “en la zona de la Pequeña Habana les estamos ofreciendo oportunidades de trabajo a jóvenes entre los 14 y 17 años”.
Pidió a los padres de familia que inscriban a sus hijos en un campo de verano, en alguna actividad concreta, y para eso “tenemos varios departamentos para darles ideas y programas. Invertir en nuestros hijos es clave”, enfatizó.
Y habló del papel de los medios de comunicación en este contexto. “Los vemos como socios en esta situación difícil”.
Sorprende a la justicia
La magnitud de la violencia ha impactado sin duda el sistema de justicia juvenil. Al respecto, Llanes advirtió que “el sistema judicial juvenil no se diseñó para este tipo de crímenes, sino para delitos menores”.
Recordó que la Corte Suprema dio una opinión sobre la necesidad de replantear las sentencias de jóvenes convictos por esos delitos graves. “Hay que tener un dialogo con la comunidad para ver cómo vamos a tratar a estos muchachos que delinquen a esas edades, ver cómo los vamos a rehabilitar, si es que eso es posible”, acotó.
De acuerdo con las estadísticas –publicadas en el informe que presentó este martes Carollo- en 2014 la tasa de homicidio, en Miami, fue de 16.9 por cada 100.000 habitantes, una cifra muy alta si se compara con la del país, que es de 4.50, o del mismo Estado, 5.15. Además, dentro de este panorama el informe establece que “dada la baja tasa de victimización entre jóvenes de 14 y 17 años, pero el doble en el porcentaje de quienes cometen los delitos, la información sugiere que hay un pequeño grupo de delincuentes crónicos dentro de ese rango de edad. Es probable que participen de lleno en la cultura callejera con aquellos que están entre los 18 y 24 años y entre los 25 y 34 años”.
En ese sentido, el reporte estableció que “un pequeño grupo de personas son responsables por una tasa más alta que el promedio de crímenes violentos”. Y reveló que “aquellos que empiezan un estilo de vida delincuencial a temprana edad van a tener tasas más altas de delitos”.
Ante esta situación, Harrison propuso identificar a los jóvenes que estén en alto riesgo a través de sus maestros, de las iglesias a las que asistan o, incluso, de sus propios padres. “Hay que identificarlos para después convertirlos en objeto de recursos e intervención con el propósito de apoyarlos y asegurar que estén en el camino correcto hacia el éxito. La violencia juvenil es un asunto de toda la comunidad”, enfatizó.
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