FERNANDO GONZÁLEZ
artburstmiami.com
El guitarrista español José Luis Rodríguez apuesta por siete movimientos musicales, que realzan las raíces del género artístico, en Miami Dade County Auditorium este viernes
FERNANDO GONZÁLEZ
artburstmiami.com
El flamenco es música de mezcla y posibilidades. Tiene una historia que se pierde en el tiempo, mientras las raíces se extienden desde la India hasta el sur de España. Es una música prodigiosa, que ha tomado forma absorbiendo y aflamencando a su paso, del oriente al Mediterráneo, ritmos e instrumentos, culturas e historias. Y en su ida y vuelta a las Américas, el flamenco ha hecho suyos ritmos y canciones, sean las guajiras y rumbas cubanas o las milongas del río de la Plata.
Esa capacidad natural de asimilar otras culturas y hacerlas propias es parte de la esencia del flamenco. Hoy día se puede escuchar en el impacto del jazz en las armonías y el estilo de los jóvenes guitarristas o en los ritmos del cajón peruano, un instrumento que el grupo del guitarrista Paco de Lucía encontró en una gira por las Américas en los años 80 e incorporado al sonido del flamenco.
En su trabajo, José Luis Rodríguez, guitarrista y compositor español radicado en Miami, celebra esa vital tradición de cambio constante en el flamenco. En sus conciertos, ha interpretado la música de grandes como Mario Escudero, Niño Ricardo y Ramón Montoya, pero también ha incorporado sonidos electrónicos, y explorado la fusión del flamenco y la música hebrea.
Su historia personal está relacionada con el cambio y reinvención. Rodríguez nació en Chaouen, Marruecos, hijo de un médico español. En 1971, cuando tenía sólo 4 años, la familia se mudó al sur de España, estableciéndose en Huelva, en Andalucía. Las primeras mezclas musicales en su vida las vivió de niño, escuchando el canto al rezo por el muezzin en Marruecos.
En España fue discípulo de Mario Escudero, con quien estudió durante cinco años, y luego trabajó con importante artistas del flamenco, como el Ballet Cristina Hoyos, el Ballet Flamenco de Andalucía y Belén Maya.
El viernes 30 de octubre, Rodríguez presenta su trabajo quizás más ambicioso, Avalon Suite para guitarra flamenca y orquesta, en el Miami Dade County Auditorium, en colaboración con Nu Flamenco Collaborative, la organización creada por Rodríguez y su esposa, la bailarina y coreógrafa Niurca Márquez para presentar diversos estilos de flamenco.
Estructurada en siete movimientos, esta pieza está basada en composiciones de Rodríguez, orquestadas y arregladas por el pianista español Alex Conde. La orquesta será dirigida por el maestro iraní Omid Zoufonoun e incluye la participación especial del violinista uruguayo Federico Britos.
En entrevista exclusiva, Rodríguez habla sobre Avalon y el encuentro del flamenco con la música clásica.
¿Cuál es la idea que lo llevó a crear esta pieza?
-Algo con lo que me encontré cuando llegué aquí [a Miami] es con los estereotipos que muchos tienen sobre el flamenco. Ante eso, desde Nu Flamenco hemos tratado de mostrar el flamenco en todas sus dimensiones. Siempre he tenido curiosidad por la música clásica y también he sentido la dificultad que hay con músicos que tienen una formación académica y necesitan una partitura delante para poder tocar. Con Avalon he buscado una manera de acercarme, escribiendo la música de manera que tengamos un lugar de encuentro. Para mí, es importante no sólo el hecho de crear un concierto sino crear un diálogo.
El flamenco y la música clásica tienen una rica historia de intentos de acercamiento
-Sí. Ya desde [Ramón] Montoya y luego, en los años 40, con Sabicas y Mario Escudero. [El compositor Federico] Moreno Torroba era muy amigo de ellos y escribió para ellos. Víctor Monge “Serranito”, fue de los primeros guitarristas que estudio música clásica. Manolo Sanlúcar tiene compuestas dos sinfonías Vicente Amigo escribió Poeta: Marinero en tierra para guitarra y orquesta en homenaje a la poesía y a Rafael Alberti. Ha habido muchos intentos.
¿Cuál es el significado de Avalon en esta pieza?
La palabra Avalon tiene un significado místico. Es un lugar soñado. La obra es sobre el viajero que busca Avalon, que en realidad es una búsqueda interior, es un lugar que está dentro de ti. La selección de las piezas tiene que ver con momentos de ese viaje. Hay un fandango, una alegría, una bulería, luego hay una transición que tiene una pieza libre que se hace una soleá, una seguiriya y una guajira.
¿Cómo esos estilos del flamenco, o “palos”, reflejan los momentos de ese viaje?
El fandango al principio, por ejemplo, es el momento de la partida. Para mí tiene mucho de Huelva, de donde salió Colón, del mar, de la aventura, de lo desconocido. Es un ritmo que se mueve avanzando poco a poco y, además, es uno de los palos más antiguos. La bulería en esta obra marca un momento de casi desilusión, de tristeza, de nostalgia. En este viaje marca el momento en el que te das cuenta que estás aquí y te sientes bien — pero también te das cuenta de que te desprendiste de aquello que dejaste atrás.
¿Por qué una suite?
JLR: Para este trabajo no quería hacer un concierto o una sinfonía. Sentí que la forma de suite era mejor porque la gente va a poder escuchar varios estilos flamencos bien definidos. Para mí esto es como un viaje. Yesa idea de lo soñado, de lo deseado, y como acabas dándote cuenta que, al final, lo importante es como tú te sientas en tu interior.
Viernes, 30 de octubre, 8:30 p.m. en Miami Dade County Auditorium, 2901 W Flagler Street, Miami. Entradas 27 dólares. Tel. 305 547 5414 o consulte el portal Ticketmaster.com en internet
