“Vivimos en una memoria reciclada. Nacimos aquí [en Estados Unidos] y podemos hablar de cualquier calle de Cuba y de sus ciudades. Durante generaciones hemos mantenido un gran amor por Cuba, que viene del alma, para la reconstrucción de la Patria”.

Las palabras de Jonathan Ibáñez, especialista en medios digitales y mercadeo, cuya familia emigró como parte del éxodo del Mariel en 1980, encierran el sentir de sus padres y sus abuelos con quienes creció, “viéndolos trabajar muy duro”, apegados al recuerdo y amor a la tierra que dejaron atrás.

El testimonio de este joven resume la esencia de las propuestas y debates escuchados durante un panel organizado por el Directorio Democrático Cubano, realizado el 15 de mayo en Casa Bacardí, a propósito de la conmemoración del aniversario 115 de la proclamación de la República en el que participaron unos 20 ponentes.

Como los definió Orlando Gutiérrez, secretario nacional del Directorio Democrático Cubano, los panelistas “son una nueva generación de liderazgo para dar pasos reales hacia la democracia”.

Y apuntó que constituyen una esperanza para quienes integran el movimiento de la resistencia interna dentro de la isla.

“Son lo más importante que Cuba se perdió durante estas seis décadas”, así lo definió el activista Alberto González, presente en el panel quien sentenció: “la dictadura nunca esperó que esta generación [hijos de exiliados], pudiera interesarse por Cuba”.

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