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El presidente venezolano Nicolás Maduro ha criticado enfáticamente a su homólogo estadounidense Donald Trump ante las órdenes ejecutivas firmadas sobre la migración, y los ataques militares recientemente aplicadas contra Siria y Afganistán, pero su discurso no es cónsono con los fondos que el Estado caribeño ha donado, a través de Citgo Petroleum, la filial de Pdvsa en Estados Unidos, para la investidura del magnate como Presidente.

El 22 de diciembre de 2016, un mes antes de que el republicano tomara posesión de su cargo recibió 500.000 dólares de la filial de Pdvsa, sumado a los 107 millones de dólares recaudados para la ceremonia, una cifra récord si se tiene en cuenta que Barack Obama en su primera juramentación (2009) recibió fondos que superaron los 53 millones de dólares, de acuerdo a la información suministrada por la Comisión Electoral Federal.

El aporte de Citgo superó los fondos de compañías estadounidenses como Pepsi (250.000 dólares), y Walmart (150.000 dólares), e igualó a otras como JP Morgan Chase y Exxon Mobil, única del mismo rubro que la petrolera venezolana.

En total, el comité de transición recaudó 106.7 millones, lo que hizo de la toma de posesión de Trump la más costosa de siempre, según el sitio Huffington Post. Los fondos fueron utilizados para pagar el desfile inaugural, los lujosos bailes y cenas conmemorativas en una fiesta que duró tres días en noviembre pasado.

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Gran parte del dinero vino de millonarios y corporaciones que posteriormente fueron favorecidos por las políticas implementadas por el presidente en las primeras semanas en la Casa Blanca. Es el caso de la constructora de aviones, civiles y militares, Boeing que entregó 1 millón. La empresa aeroespacial tiene como una de sus principales fuentes de crédito el banco estatal Export-Import con el cual Trump quiso acabar al inicio de su mandato. Pero después de una visita las instalaciones de la empresa, que se hizo notoria por la demanda presidencial de reducir el precio de los nuevos aviones que servirán a la Casa Blanca, el presidente cambió de opinión tras una conversación con el presidente de su consejo de administración, Jim McNerney.

Otro sector que contribuyó fuertemente que el de las cárceles privadas. El GEO Group, el segundo sistema del país de prisiones no gubernamentales entregó 250.000 dólares para la toma de posesión, después que ya había contribuido con 225.000 para la campaña electoral del mandatario. Otra empresa priva en el mismo giro, la Corporación de Cárceles de Estados Unidos, también contribuyó 250.000 dólares al comité organizador de la toma de posesión. Semanas después, el secretario de Justicia, Jeff Sessions, acabó con una política de la pasada administración de eliminar paulatinamente la administración privada de las cárceles federales.

Entre las empresas que más dinero entregaron aparece AT&T (2 millones), Bank of America, la farmacéutica Pfizer, la firma informática Qualcomm, y Reynolds American, todas con 1 millón. Pero el mayor contribuyente fue el multimillonario Sheldon Adelson, uno de los grandes apoyantes de la postulación de Trump y que firmó un cheque por 5 millones de dólares.

DIARIO LAS AMÉRICAS intentó contactar este jueves a Citgo en su sede en Houston, Texas, pero no recibió respuesta.

Relaciones entre gobiernos

Si la medida tenía por objeto aproximar las relaciones bilaterales no parecen haber sido suficiente los 500.000 dólares. El Gobierno de Trump no ha dudado en elevar el tono ante la crisis política, económica, y social que sufre el país.

La revelación el miércoles de que Citgo ha contribuido con tanto dinero surgió el día en que la violencia predominó en el ambiente venezolano, cuando el Gobierno reprimió a decenas de manifestaciones de la oposición, con un saldo de dos muertos y centenares de heridos. El mismo Tillerson condenó en términos enérgicos la represión política mientras la sangre corría en las calles de Caracas.

“Estamos preocupados porque el Gobierno de Maduro está violando su propia Constitución y no está permitiendo que las voces de la oposición sean escuchadas, dijo el secretario de Estado en una rueda de prensa.

Tillerson agregó que el Gobierno venezolano también está “impidiendo el derecho a la organización, de manera que los ciudadanos puedan expresar sus puntos de vista”.

Aportes desde Venezuela

Esta no es la primera vez que Venezuela -bajo la revolución bolivariana- realiza lobby ante los gobernantes estadounidenses, a pesar de su discurso antiimperialista. En los cuatro años que lleva Maduro al frente de la presidencia, ha invertido 5.340.300 dólares en cabildeo en las principales agencias del Estado estadounidense. De hecho, en los 18 años que lleva el chavismo en el poder se han utilizado 26.562.646 dólares con fines propagandísticos en EEUU.

Todo el derroche de fondos para promocionar la gestión chavista en la región ocurre al margen de una crisis humanitaria que sufre el país ante la escasez de medicamentos y medicinas, en donde se ha alertado sobre el aumento de la desnutrición infantil.

Desde que Hugo Chávez asumió la presidencia en 1999, el Gobierno venezolano ha estado utilizando a Citgo para cumplir objetivos políticos tanto a nivel nacional como internacional. La compañía sirvió para financiar los programas sociales de su revolución bolivariana.

Tras el huracán Katrina en 2005, el Gobierno de Chávez proporcionó un programa de 500.000 dólares en asistencia de calefacción, en donde distribuyó gratuitamente 860 millones de litros de combustible en 25 estados, beneficiando a dos millones de estadounidenses en medio de una batalla discursiva con su enemigo ideológico, George W. Bush. Dicho programa se extendió hasta el 2013, coincidiendo con la crisis económica que sufre el país.

Pero Citgo, antes de que Trump asumiera el poder fue hipotecada con la mitad de las acciones de la compañía como garantía de un préstamo por 1,500 millones de dólares de la firma rusa Rosneft.

Esta situación ha generado preocupación entre los políticos estadounidenses ante la posibilidad de que Pdvsa no pueda cumplir con esas obligaciones adquiridas, causando implicaciones importantes para la seguridad nacional.

Citgo cuenta con tres refinerías en EEUU, y una red de unas 6.000 estaciones de servicio distribuidas a lo largo del territorio estadounidense.

De acuerdo a una carta enviada el 4 de abril al Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin,

por cinco senadores republicanos: Robert Menendez, Marco Rubio, John Cornyn, Bill Cassidy, Ted Cruz, y el demócrata Ricahrd J Rurbin, “la compañía Rosneft, controlada por oligarcas cercanos a Vladimir Putin podría tener el control de criticas infraestructuras en Estados Unidos“.

Los senadores exhortan a Steve Mnuchin a monitorear proactivamente la potencial adquisición de Citgo por parte de Rosneft.

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