Una de las cosas que los ciudadanos de esta gran nación debemos de estar muy agradecidos, especialmente en esta época de dar gracias a Dios, es que el proceso electoral, para escoger el futuro líder de este gran país y el mundo, haya terminado y nuestras vidas hayan vuelto a la normalidad.

En mis años de vida en los Estados Unidos, nunca he presenciado una elección presidencial tan discutida y controvertida que la que acabamos de presenciar. Debemos, como ciudadanos interesados en la nación, de poner los hechos en su propia perspectiva y tratar de explicar a nuestros jóvenes, a través de todos los medios posibles, que el último año ha sido una de muchas experiencias que tendrán en sus vidas, pero que con el favor de nuestro creador, la paz y la tranquilidad volverán a ser partes de la vida diaria otra vez.

No importa lo que se haya dicho en un momento de confrontación, lo más importante es la continuidad de nuestra nación y saber que todos somos parte de una familia bajo Dios, con los mismos derechos y libertades, ejerciendo nuestros deberes como ciudadanos responsables.

También debemos enfatizar a nuestros jóvenes, según trabajan en sus estudios, sobre la importancia de la tolerancia y el respeto hacia el prójimo.

La tolerancia y el respeto hacia los demás van de mano en mano a lo que concierne la sociedad. Todos los ciudadanos responsables deben respetar y tolerar aquellos que no comparten su criterio, ya que toda opinión merece ser considerada y respetada por mucho que nos enfade o que vaya en contra de nuestros principios.

Como adultos y guardianes del futuro tenemos la obligación de enseñarles a nuestros hijos la necesidad de aceptar el derecho de los demás a expresar sus ideas.

Tener una perspectiva diferente o creencias disímiles a las nuestras no significa que la persona no sea un buen ciudadano o no quiera a la nación estadounidense con la misma intensidad que nosotros. Predicar y promover la tolerancia, así como el respeto entre seres humanos, especialmente entre los jóvenes, es parte de la lección cívica que todos en la sociedad debemos aprender y aplicar a diario.

El Departamento de Ciencias Sociales del Distrito Escolar está comprometido con la enseñanza de la educación cívica en el séptimo grado, en la escuela intermedia, refiriéndose mayormente a valores claves que dictan nuestro comportamiento como ciudadanos. Debo mencionar que los valores humanos son integrados en todo nivel de la educación, desde kindergarten hasta el duodécimo grado.

Tenemos que vigilar el comportamiento de nuestros jóvenes en todo momento e intervenir si percibimos cualquier actitud que podría ser desagradable o hiriente a otros. Debemos enseñar a los jóvenes a comprender el pensamiento de los demás, así como los factores que conllevan a la formación de opiniones en otros. Cada persona es un mundo aparte y cómo cada persona percibe un conflicto puede ser totalmente diferente a la manera que otra lo percibe, aunque sea el mismo problema.

En conclusión, nuestros jóvenes tienen que aprender a llevarse bien unos con los otros, sin tener en cuenta las diferencias de opiniones que puedan tener. Hay que llegar a una resolución factible para todos. Al final de la jornada, los jóvenes son quienes llevarán las riendas del mundo mañana.

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