CARACAS.- Las versiones sobre el uso de una presunta “arma sónica” durante la operación en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro han desatado especulación internacional sobre tecnologías militares avanzadas y su posible impacto en el cuerpo humano.
Sin embargo, expertos en defensa citados por Fox News sostienen que los supuestos efectos descritos no corresponden a ningún sistema acústico conocido de uso operativo.
El debate se reactivó tras la difusión en redes sociales de un testimonio atribuido a un guardia venezolano, compartido por la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. En el relato, el funcionario aseguró que una supuesta arma provocó que fuerzas de seguridad venezolanas y cubanas cayeran de rodillas, sangraran por la nariz y vomitaran sangre.
Aunque la administración del presidente Donald Trump no ha confirmado el uso de ningún sistema específico, analistas apuntan a que el dispositivo más cercano a esa descripción sería el Dispositivo Acústico de Largo Alcance (LRAD, por sus siglas en inglés), una tecnología empleada desde hace años por fuerzas militares y policiales.
La “voz de Dios”
El LRAD ha sido descrito como la “voz de Dios” por Mark Cancian, teniente coronel retirado de la Marina y asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
Según Cancian, el LRAD emite un “cono de sonido” altamente direccional que puede transmitir órdenes verbales a gran volumen o emitir un tono agudo diseñado para desorientar y disuadir. “No es como un micrófono donde todos están dentro del cono”, explicó. A corta distancia, el sonido puede resultar doloroso y causar desorientación, e incluso dañar la audición, pero no está diseñado para producir lesiones físicas graves o permanentes.
Las fuerzas estadounidenses utilizaron este tipo de dispositivos en Irak para el control de multitudes cuando civiles se acercaban a instalaciones militares, recordó Cancian. Los LRAD pueden alcanzar hasta 140 decibeles, aunque su intensidad disminuye rápidamente según la distancia y el ángulo, permitiendo a los operadores mantenerse fuera del haz principal.
Interrogantes adicionales
No obstante, otros especialistas advierten que el testimonio divulgado plantea interrogantes adicionales. Durante décadas, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) del Pentágono ha investigado tecnologías no letales orientadas a incapacitar temporalmente al adversario mediante estímulos acústicos o electromagnéticos, capaces de afectar el equilibrio, los sentidos o el control motor.
Can Kasapoglu, analista del Instituto Hudson, señaló que existen investigaciones en curso sobre armas no letales, incluidas tecnologías acústicas y neurológicas, pero subrayó que no hay evidencia pública de que sistemas experimentales de DARPA hayan sido utilizados en Venezuela. Si bien algunos de los síntomas descritos “se alinean” con investigaciones teóricas, aclaró que no hay confirmación de su aplicación real.
Fox News también destacó que los efectos relatados —como vómitos con sangre— no son consistentes con la exposición a dispositivos acústicos conocidos, lo que abre la posibilidad de exageraciones, interpretaciones erróneas o factores distintos a un ataque sonoro.
Un ciberataque
A la par del presunto incidente acústico, EEUU habría ejecutado un ciberataque que dejó fuera de servicio sistemas de comunicaciones y radar durante la operación en Caracas.
El propio Trump afirmó que la ciudad quedó prácticamente a oscuras y que los sistemas defensivos se apagaron de forma repentina, facilitando el ingreso de drones y aeronaves.
Hasta ahora, ni la Casa Blanca ni el Pentágono han respondido a solicitudes de comentarios sobre el tipo de tecnología empleada. Expertos coinciden en que, aunque los dispositivos acústicos direccionales existen y son ampliamente utilizados, no se conoce públicamente ninguna “arma sónica” capaz de provocar las lesiones extremas descritas, ni existe confirmación oficial de su uso en Venezuela.
FUENTE: Con información de Fox News