WASHNGTON.– El Congreso de Estados Unidos hizo públicos los profundos vínculos militares, económicos y financieros entre la dictadura de Venezuela y el régimen comunista de China, en un dossier que detalla dos décadas de cooperación estratégica y que pone en evidencia las limitaciones del apoyo militar chino durante la reciente operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El informe, citado por Infobae, fue elaborado por la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad del Capitolio, un organismo bipartidista integrado por 12 legisladores republicanos y demócratas del Senado y la Cámara de Representantes, encargado de evaluar el impacto de China sobre la seguridad nacional de Estados Unidos.
“Venezuela ha sido uno de los socios más cercanos de China en América Latina”, señala en su introducción el documento de nueve páginas, redactado por los expertos Joseph Federici, Nicole Morgret, Benton Gordon y Graham Ayres.
La relación bilateral se intensificó tras la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998 y alcanzó su punto más alto en 2023, cuando ambos países elevaron el vínculo a una “asociación estratégica a toda prueba”, una categoría diplomática de máximo nivel que implica cooperación de largo plazo en política, comercio, energía y defensa.
Dependencia financiera y petrolera
Según el dossier legislativo, Beijing desarrolló lazos económicos profundos con Caracas durante las últimas dos décadas. Los bancos estatales chinos prestaron a Venezuela más dinero que a cualquier otro país de América Latina, con al menos 10,000 millones de dólares aún pendientes de pago. China, además, es el mayor comprador de petróleo venezolano, una actividad que representa más de la mitad de los ingresos fiscales del país sudamericano, pese a las sanciones impuestas por Washington.
El comercio bilateral se incrementó desde 2020 y alcanzó casi 6,000 millones de dólares en los primeros 11 meses de 2025, con un superávit favorable a China de 3,800 millones de dólares, de acuerdo con el informe citado por Infobae.
Más de dos tercios de las importaciones chinas desde Venezuela corresponden a crudo y derivados, aunque los legisladores advierten que la cifra real podría ser mayor, ya que gran parte del petróleo venezolano ingresa a China triangulado a través de terceros países como Brasil y Malasia.
Armamento chino y fallas críticas
Uno de los aspectos más sensibles del informe es el capítulo militar. El Congreso subraya que Venezuela es el mayor comprador de equipamiento militar chino en América Latina, incluyendo tanques ligeros, misiles antitanque y antibuque, lanzacohetes y vehículos blindados, algunos de los cuales fueron utilizados para reprimir protestas internas.
China también construyó y mantiene acceso a dos estaciones de seguimiento satelital en territorio venezolano: la Estación Terrestre El Sombrero y la instalación de respaldo en Luepa, infraestructura que podría tener valor estratégico para el Ejército Popular de Liberación en un escenario de conflicto.
Sin embargo, el informe revela que durante la incursión estadounidense del 3 de enero, los sistemas de radar chinos instalados en Venezuela no lograron detectar de manera efectiva las aeronaves de Estados Unidos. “No está claro si esto se debió a interferencia electrónica estadounidense, falta de mantenimiento o limitaciones en la integración de la defensa aérea venezolana”, precisa el texto.
Esta ineficacia se suma, según el Capitolio, al pobre desempeño de los sistemas antiaéreos suministrados por Rusia, lo que dejó en evidencia las limitaciones reales del respaldo militar otorgado por Beijing y Moscú al régimen chavista.
Infraestructura, control social y tecnología
El dossier también destaca la presencia de empresas chinas en sectores clave de la infraestructura venezolana, como energía eléctrica, puertos, agricultura, agua y telecomunicaciones. Huawei y ZTE tienen una participación central en las redes de comunicación del país.
ZTE, además, desarrolló el sistema del Carnet de la Patria, utilizado por el régimen para el control social, el racionamiento de alimentos y el monitoreo político, mientras que la Corporación Nacional China de Importación y Exportación de Electrónica (CEIEC) proporcionó a Caracas una versión comercial del llamado “Gran Cortafuegos” chino.
El informe recuerda que, tras la caída de los precios del petróleo en 2016, Venezuela se vio obligada a enviar mayores volúmenes de crudo a China para pagar su deuda. Beijing suspendió nuevos préstamos ese mismo año, aunque permitió extender los vencimientos. Desde el default de 2017, Caracas dejó de publicar cifras oficiales de deuda.
El dossier cuenta con el aval de ambos partidos en el Congreso, lo que refuerza el consenso en Washington sobre la necesidad de vigilar el alcance de la influencia china en Venezuela y sus implicaciones para la seguridad regional.
FUENTE: Con información de Infobae