Te puede interesar

Nivia Marina Brismat llegó a México en 2002 como becaria del Gobierno federal. Estudió Ciencias Sociales en la sede capitalina de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y, una vez terminado el período lectivo, buscó la manera de quedarse en ese país.

"Soy afortunada de seguir empleada en algo que estudié y que me gusta. Actualmente doy clases en la Universidad Autónoma de Ciudad México", cuenta en su apartamento de Coyoacán, donde vive junto a su esposo e hijastro (también cubanos) y pregunta constantemente qué hay de nuevo en Cuba.

Ahora Brismat estudia el fenómeno del que fue parte: la emigración de sus compatriotas a México, e integra un grupo que produjo el libro más completo sobre el tema: Cubanos en México. Orígenes, tipologías y trayectorias. Las cinco autoras son mujeres, cubanas, emigrantes.

La investigación, elaborada con la metodología de la "bola de nieve" (entrevistados que brindan contactos, estos a su vez nuevos contactos y así hasta alcanzar una muestra representativa), ofrece tendencias claras de los hitos migratorios entre la Isla y México en los últimas tres décadas.

"En los 90, en plena crisis económica, comenzó a viajar a México un grupo importante de artistas, del que la mayor parte eran hombres, así como mujeres casadas con mexicanos", explica Brismat. "En esa ola llegaron también becarios, principalmente, de carreras vinculadas a las ciencias sociales".

Ese segmento iría acrecentando su presencia, en especial tras la reforma migratoria promulgada por Raúl Castro en 2013, aunque la experta se abstiene de considerarlo un grupo mayoritario entre quienes salen de la Isla. "Ahora mismo hay una crisis migratoria en Ciudad Juárez donde están involucrados cubanos. La mayoría de los que arriban a este país pretenden entrar a Estados Unidos".

La investigación en que participó Brismat reveló que más mujeres que hombres emigraron a México entre 1995 y 2010, y los lugares con mayor presencia son Distrito Federal, Quintana Roo, Yucatán y Jalisco. El Centro de Investigación Norteamericano (PEW, por su siglas en inglés) sostuvo que el número de cubanos residentes en México subió un 560% de 2010 a 2016.

Varios factores inciden en este incremento. Uno, el fin de la política pies secos-pies mojados, que acogía a los migrantes irregulares cubanos en Estados Unidos, de modo que el foco migratorio se ha redireccionado hacia otros países. Se calcula que son más de 22.000 los cubanos residentes en México.

Ana Lidia García llegó a México en 2016 para hacer su maestría en Comunicación en la Universidad de Guadalajara (estado Jalisco). Se desempeñó como periodista en Cuba, pero le interesaba estudiar en otra facultad que no fuera la de La Habana, de donde egresó.

"Y venir al extranjero con financiamiento de un gobierno te ayuda a salir de la rutina, de los problemas sobre todo económicos que vives en la Isla", comenta García.

"Si bien nos unen lazos importantes a través de la música, el cine, la proximidad geográfica, somos diferentes los mexicanos y los cubanos en la idiosincrasia. La gastronomía es muy diferente, la forma de hablar, tienes que hablar más despacio", subraya. "Desde el punto de vista profesional no es tan complicado, porque tenemos mucho prestigio los profesionales cubanos".

Por su parte, Roberto Rodríguez entró al Colegio de San Luis (estado San Luis Potosí) hace tres años. Fue su primer viaje al exterior. "El principal motivo para venir acá fue la necesidad de seguir estudios. En mi línea no hay un programa curricular como el que ofrecen las universidades mexicanas ahorita para los estudiantes de Humanidades", dice Rodríguez.

Él vio en su salida una oportunidad para "expresarse, desarrollarse libremente, sin cortapisas; porque la gran mayoría de los jóvenes que hemos querido decir más de lo que está permitido en la Isla sabemos que es difícil".

Recientemente, junto a otros dos amigos fundó la editorial Rialta, un proyecto inscrito como asociación en México y que publica autores cubanos del exilio. Ambas cosas son prácticamente imposibles de hacer desde el interior de Cuba.

El de José Raúl Gallego es un caso atípico en la historia de los estudiantes que se van a México. Llegó a Guadalajara por una maestría en Comunicación en 2014, imantado por la posibilidad de recibir clases de profesores "muy bien ubicados académicamente a nivel de Latinoamérica", relata.

Además de la motivación profesional, el factor económico influyó en su decisión. "Para un estudiante cubano, venir a estudiar a México como becario permite recibir un flujo de dinero que en nuestro país no puedes tener".

Terminada su beca, regresó a Camagüey para retomar su puesto como profesor de la universidad local. Como tendencia, refiere la doctora Nivia Marina Brismat, es un paso infrecuente para un becario cubano.

"Nunca tuve pensado quedarme en México, tenía claro que estudiaría dos años y regresaría a Camagüey. Cuando volví empecé a hacer el doctorado en la Universidad de La Habana, no pensé en regresar al extranjero para continuar estudios", afirma Gallego.

Desde el final de su estancia en México, colaboró con textos para Cuba Posible, una web que publicaba análisis sobre la realidad cubana. Publicar en un sitio catalogado por el Gobierno como contrarrevolucionario le costó la expulsión de la universidad y de la Unión de Periodistas de Cuba.

"Yo soy periodista y profesor, y ya no podía ser ninguna de las dos cosas en Cuba", cuenta Gallego. "Tuve que, con cierto dolor en ese momento, aplicar a otro programa, un doctorado en México". Esa beca fue su camino al exilio.

FUENTE: DIARIO DE CUBA

Aparecen en esta nota:

DLA Clasificados

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Está de acuerdo con la decisión de Trump de imponer aranceles al aluminio y al acero provenientes de Brasil y Argentina?

No
No sé
ver resultados

Las Más Leídas