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MIAMI - El padre Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel en la ciudad de Masaya, es considerado un ángel para los residentes de esa ciudad de Masaya, ha permanecido al lado del pueblo, abogó por los presos políticos durante los días más cruentos de la represión, abrió la Casa Cural para atender a los heridos y personas afectadas por las bombas lacrimógenas.

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Por su labor humanitaria se ha convertido en un blanco de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, constantemente es acosado, perseguido por la Policía, paramilitares y los órganos de inteligencia del régimen.

Fue agredido verbal y físicamente por Ramón Avellán, sub director de la Policía Nacional, quien junto a sus agentes y simpatizantes del régimen se plantaron frente a la iglesia en el momento que oficiaba una misa. Román solicitó al jefe policial bajar el volumen del alto parlante, Avellán le respondió con insultos y un empujón, los feligreses salieron en defensa del sacerdote.

El padre Román se encuentra en Miami y conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre la situación actual de Nicaragua.

Padre a usted se le vio en los días más fuertes de la represión auxiliando a personas, ¿cómo fue que se involucró en la labor humanitaria?

Estaba alistándome para dormir cuando escuché disparos, gente que gritaba y corría, fui a ver qué sucedía y en la puerta me encontré con jóvenes heridos y afectados por las bombas lacrimógenas, otros corrían, saqué la manguera para que se lavaran la cara y puse recipientes con agua en la entrada. Al segundo día la Policía empezó capturar a los manifestantes, las madres y los jóvenes llegaban a decirme que habían capturado a sus familiares y lo que hice fue llamar a (Alvaro) Leiva (representante de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, ahora en el exilio) para que me acompañara e hicimos ese equipo para ir a las cárceles para buscar y llevar a los detenidos a sus casas.

Luego cuando la crisis se puso peor la gente pedía ayuda con insumos médicos de primeros auxilios y así fui tocando puertas para conseguir y ayudar a los heridos.

¿Cuánta gente herida recibió en la Casa Cural?

No tengo el dato exacto, pero sí recuerdo que en una noche recibimos como 35, sin incluir los otros días. Los muchachos llegaban llorando porque había muerto uno de los muchachos (resultado de la represión).

¿Cuál es el caso que más le ha impactado?

Recibimos (en la Casa Cural) a Junior Gaitan un adolescente de 15 años con un disparo de fusil Ak en el pecho, ya estaba sin vida. Lloré.

¿Cómo ha logrado sobrellevar las agresiones del régimen en su contra?

Considero que las agresiones e insultos estan dirigidas a un ciudadano más que ha levantado su voz, todos los nicaragüenses que alzan su voz son perseguidos.

¿Tiene miedo por el constante asedio contra la Iglesia católica y personalmente hacia usted?

Miedo humanamente lo he tenido alguna vez, pero creo que tampoco debemos dejarlo vencer. Todos tenemos en algún momento algún temor a una tormenta, a una serpiente, yo siempre he dicho que hay que dar la cara por Nicaragua porque no podemos dejar esto (la situación del país) en manos de una dictadura. Es el momento de hablar por Nicaragua.

¿Cuál es el sentir del pueblo de Masaya, de la feligresía de su parroquia?

Es una tragedia que como confesor, como guía espiritual se me acerca mucha gente, familias, de todas las edades, personas muy enardecidas, desesperadas ante la falta de empleo, de dinero para comer. Los nicaragüenses continúan yéndose a Costa Rica o a Panamá. Hay una descomposición social también los bares están llenos los fines de semana, creo que es parte de la desesperación que buscan un desahogo. Y por otro lado, la Policía obliga a bares a estar abiertos hasta altas horas de la noche con música aunque no haya nadie para vender la imagen que en el país todo está normal. La gente se va temprano a sus casas por el temor a que siempre está el patrullaje con los antimotines.

En Nicaragua se ha instaurado un estado policial, no permite la libertad de manifestación establecida en la Constitución, hay persecución y la Policía permanece patrullando las calles, ¿eso ha creado temor en la población?

Por la mañana en Masaya hay cierto movimiento, la gente va al mercado y pasa por mi parroquia que está camino al mercado y es la misma calle que lleva al hospital, pero el resto de la ciudad se ve más vacío todo. Ya en la tarde, temprano la gente está recogida en sus casas no solo por el temor a los uniformados, la desconfianza es también porque hay gente que está de civil vigilando en los parques, visitan las parroquias y toman fotos. A las 5pm, un día lo constate en una de las gasolineras (en Masaya) están ahí más de 50 motorizados llenando los tanques de gasolina las motocicletas con personal de la Alcaldía de Masaya llevando las anotaciones de la gasolina gratis que les dan a los motorizados para realizar el patrullaje de noche (paramilitares armados haciendo vigilancia). Eso es todos los días. Cuando pasaba por la gasolinera salieron dos o tres motorizados para gritarme improperios.

¿En las redes sociales y los medios de comunicación he visto que su parroquia siempre está vigilada por los sandinistas?

Los motorizados siempre están, vehículos de la Policía y hasta particulares. Durante dos semanas un carro color gris con vidrios oscuros estuvo vigilando, no se les ve el rostro, y siempre en el parque San Miguel (frente a la parroquia), están ahí.

¿Por qué cree que el régimen lo mantiene vigilado?

Me han tildado de golpista, les ha incomodado que yo haya abierto las puertas de la iglesia, atendí heridos y he estado muy de cerca de los líderes en Masaya. El comisionado (Ramón) Avellán (señalado de ser uno de los principales autores de los más de 35 crímenes en Masaya) dice que en la parroquia se fabricaban bombas y que ahí (los manifestantes) se reunían y salían a atacar el cuartel, es lo que ellos han vendido. A mi me persiguen si voy al supermercado, si voy fuera de la ciudad siempre los motorizados me están siguiendo.

¿Usted fue agredido por el jefe de la Policía, Ramón Avellán?

La última vez que estuvo muy cercano a mí fue el año pasado cuando yo salí de la parroquia a solicitarle que le bajaran el volumen (a las portátiles con música) al sonido que tenían en el área de la iglesia. Era un domingo, estábamos celebrando una misa a las 3pm y cuando salí me dijo palabras soeces y que me fuera a comer mis galletas en alusión a la eucaristía y me empujo. Hace 15 días estuvo frente a la iglesia porque estábamos oficiando una misa por la libertad de los presos políticos, estaban las mares de los reos de conciencia y gente de la Alianza Cívica que asistieron a la misa. Yo estaba conversando con los periodistas, los feligreses estaban llegando para el oficio religioso cuando veo que las patrullas policiales están rodeando el templo. Avellán estaba en el parque y yo estaba en la iglesia.

¿Usted le ve una salida a la crisis sociopolítica que vive Nicaragua?

Es la pregunta que nos hacemos todos. Creo en Dios y creo en las sorpresas que nos da el Señor. La gente quiere que se vayan, quieren unas elecciones adelantadas, que haya un gobierno de transición. En Nicaragua no hay normalidad, eso es lo que ellos quieren vender, hacen fiestas gratis hacen ferias en los parques, pero solo ellos llegan porque puede ser para atraer jóvenes y llevárselos presos.

FUENTE: REDACCIÓN

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