En internet circula una comparación entre Ernesto Che Guevara y Steve Jobs, esta especie de meme es compartido para resaltar las diferencias entre el comunismo y el capitalismo, y su eficacia en la creación de sistemas sociales. Algunos pensarán que es una analogía tomada por los pelos, otros debatirán al ver los argumentos. Lo cierto es que, más allá de si se está de acuerdo o no con lo planteado, deja al descubierto la figura vinculada al fracaso del guerrillero argentino y sus manos manchadas de sangre.

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En una entrevista concedida a Diario de Cuba, María Werlau, fundadora y directora ejecutiva de Archivo Cuba, agrega nuevas víctimas a la larga lista de Ernesto Che Guevara, con motivo de la reedición de su libro Las víctimas olvidadas del Che Guevara, en la que ha incluido testimonios inéditos sobre la "personalidad dogmática y feroz para matar" del argentino. La nueva edición suma dos declaraciones de "personas que estuvieron con el Che en el entrenamiento en México, cuando se une a los hermanos Castro y al grupo que se estaba preparando para ir a Cuba durante el régimen de (Fulgencio) Batista", explica Werlau.

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"Cuentan cómo el Che se preparaba para matar", cómo odiaba "a las personas que no se conformaban con sus dogmas". El libro también incluye testimonios de cómo el Che "gozaba haciéndole daño a los animales y hasta de degollar perros". Un primo de Guevara, cuya declaración ya estaba recogida en el libro, indica que el Che era así desde niño.

En un trabajo investigativo de Alvaro Vargas Llosa, publicado en el diario español EL País: “Puede que Guevara estuviera enamorado de su propia muerte, pero estaba mucho más enamorado de la muerte de los demás. En abril de 1967, hablando desde la experiencia, resumía su idea homicida de la justicia en su Mensaje a la tricontinental: "El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar".

“En enero de 1957, como indica su diario de Sierra Maestra, Guevara mató de un disparo a Eutimio Guerra porque sospechaba que estaba pasando información al enemigo: "Acabé con el problema con una pistola del calibre 32, en el lado derecho de su cerebro... Sus pertenencias ahora son mías". Luego dispararía a Aristidio, un campesino que expresó su deseo de abandonar la lucha cuando los rebeldes se trasladaran a otro lugar”

Vargas Llosa sostiene que: “ la "fría máquina de matar" no demostró todo el alcance de su rigor hasta que, inmediatamente después de la caída del régimen de Batista, Castro lo puso al frente de la prisión de La Cabaña…Javier Arzuaga, el capellán vasco que consolaba a los condenados a muerte, habló conmigo recientemente (…) recuerda que había alrededor de 800 prisioneros en un espacio donde no cabían más de 300: antiguos militares y policías de Batista, algunos periodistas, unos pocos hombres de negocios y comerciantes. El tribunal revolucionario estaba compuesto por milicianos. Guevara presidía el tribunal de apelaciones. "Nunca anuló ninguna condena. … yo personalmente fui testigo de 55 ejecuciones".

“En cables secretos enviados por la Embajada estadounidense en La Habana al Departamento de Estado en Washington se hablaba de "más de 500" ejecuciones”. Sin embargo, el proyecto investigativo que lleva a cabo Archivo Cuba ha logrado documentar al menos 1.118 fusilamientos en toda la isla entre 1957, cuando ya el aparato del Ejército Rebelde hacía cumplir su disciplina, y diciembre de 1960. Muchos de ellos vinculados a la mano del Che Guevara.

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La historia del Che como ministro de Industrias, durante los primeros cuatro años de dictadura castrista, fue un bochornoso fracaso, sostiene Radio Martí en un artículo. Una primera anécdota ilustra su recorrido por el Ministerio de la Industria Cubana (MININD), a partir del 23 de febrero de 1961, hasta el 5 de marzo de 1965.

Fue la historia de las cajas de botas militares soviéticas, abandonadas en cualquier lugar, junto a maquinarias que costaban millones de rublos, por falta de almacenes en los muelles de La Habana. La anécdota la contó el mejor biógrafo de Ernesto Che Guevara, Marcos Bravo, en su libro de 2003, La otra cara del Che:

“Un capitán de ejército se encontró varias cajas de aquellas botas, pero todas, sin excepción, pertenecían al pie izquierdo. Con el fin de utilizarlas, tuvo la idea de donarlas a las prisiones donde cumplían largas condenas más de diez mil hombres y mujeres por causas políticas. “Si los presos protestaban —pensó el capitán— no tenía la menor importancia”.

Pero la historia no termina ahí. Ese mismo capitán, que fue condenado a treinta años de cárcel, al llegar a La Cabaña, recibió un par de botas del pie izquierdo, con las que tuvo que esforzarse en andar mucho tiempo, las mismas que había donado él un año antes.

Explica Marcos Bravo en su libro, que el Che, con su idea de llevar voluntarios al campo a cortar caballerías de yerba para sembrar pangola, ocurrió que luego se supo que la yerba que se había cortado era pangola. En otra anécdota es el propio argentino quien describe el evidente desastre nacional que ocasionó, en su discurso de 1963, literalmente expresó:

“La Revolución también ha cometido errores. Nosotros en el MININD también. Por ejemplo, hace un tiempo construimos cinco fábricas, una de refrigeradores en Camagüey, otra de picos y palas en Santa Clara, otra de —no recuerdo de qué— en Matanzas, otra de lápices en Batabanó y otra de —no recuerdo de qué— en Pinar del Río”.

Radio Martí subraya que a continuación, en el mismo discurso, explicó que los obreros que trabajarían en dichas fábricas se capacitarían en los países socialistas, a través de cursos técnicos, que mientras se construían las naves necesarias para las cinco fábricas y la compra en divisas para las mismas.

Al año, sigue contando en su discurso, llegaron los técnicos cubanos y ordenamos que echaran a andar las fábricas. “Entonces descubrimos —dijo el Che por último—, que las fábricas no podían comenzar a funcionar: no teníamos la materia prima que necesitábamos.”

Pese a esta y otras muchas barbaridades anteriores, Fidel y su hermano Raúl lo habían mantenido en ese ministerio, mientras la industria desaparecía.

FUENTE: REDACCIÓN

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