martes 22  de  septiembre 2026
CUBA

El régimen cubano desmantela el Ministerio de Agricultura en medio de una ola de despidos

La desaparición del organismo forma parte de una reforma que reducirá de 27 a 20 los ministerios de la Administración Central del Estado

Por Alejandro Sardi

LA HABANA.- El proceso de reestructuración administrativa emprendido por el régimen cubano ya tiene efectos concretos sobre los trabajadores del Ministerio de la Agricultura, una de las instituciones que desaparecerá como parte de la reducción del aparato estatal anunciada por las autoridades.

La transformación contempla la creación de un nuevo Ministerio de Agroalimentación, que asumirá responsabilidades que actualmente corresponden a Agricultura y a otras instituciones vinculadas con la producción y comercialización de alimentos. Mientras se concreta el cambio, empleados de la sede central y de delegaciones provinciales han comenzado a perder sus puestos o a ser enviados a sus casas.

Un trabajador del ministerio, próximo a jubilarse, relató al portal de noticias 14ymedio que recibió una propuesta de retiro anticipado. Otros compañeros, según explicó bajo anonimato, fueron desvinculados de sus funciones con la garantía de recibir el salario durante algunos meses antes de tener que buscar una nueva fuente de ingresos.

La reducción también alcanza a la estructura territorial. Roxana, quien trabajó durante una década en la Delegación Provincial de la Agricultura de Mayabeque, afirmó a 14ymedio que fue despedida hace aproximadamente un mes. La explicación que recibió estuvo relacionada con la futura reorganización del organismo y la reducción de las dependencias existentes.

Menos ministerios, más funciones concentradas

La desaparición del Ministerio de la Agricultura forma parte de una reforma más amplia de la Administración Central del Estado anunciada por el régimen en junio. El plan reduce de 27 a 20 el número de ministerios mediante fusiones, transformaciones y eliminación de organismos.

El nuevo Ministerio de Agroalimentación concentrará una amplia variedad de atribuciones. Entre ellas estarán las relacionadas con el uso y la tenencia de tierras agropecuarias y forestales, la producción agrícola y ganadera, la actividad azucarera, el sector forestal, la industria alimentaria, la pesca y la comercialización de productos.

También quedarán bajo la nueva estructura actividades relacionadas con bebidas, licores, semillas, riego, mecanización, sanidad vegetal y animal, genética y registro pecuario, áreas que durante años formaron parte de la extensa estructura burocrática asociada al Minagri.

La reorganización se produce mientras Cuba atraviesa una profunda crisis económica y un deterioro de su capacidad para producir alimentos. El propio régimen ha anunciado medidas destinadas a modificar algunas de las restricciones que han pesado sobre el sector agropecuario.

Entre esas medidas figura la autorización de mipymes en actividades agrícolas, nuevas posibilidades para entregar tierras en usufructo a entidades estatales, privadas y mixtas, y facultades para que determinadas cooperativas puedan importar y comercializar combustible. También se plantea trasladar mayores atribuciones hacia empresas y gobiernos municipales.

El costo laboral de la reorganización

El redimensionamiento del aparato estatal supone un desafío adicional para los trabajadores que quedan fuera de las estructuras eliminadas.

Aunque algunos empleados podrán acogerse a la jubilación anticipada, otros deberán incorporarse a un mercado laboral en el que los salarios estatales han perdido poder adquisitivo debido a la inflación y a la depreciación de la moneda nacional frente a las divisas.

Durante décadas, el Ministerio de la Agricultura sostuvo una amplia red administrativa encargada de supervisar desde la utilización de las tierras hasta la actividad ganadera, las cooperativas y distintos procesos de comercialización.

La propia estructura del organismo incluía delegaciones en las provincias y presencia en la mayoría de los municipios cubanos. Su página oficial, incluso mientras avanza el proceso de desaparición, continúa presentándolo como la institución responsable de dirigir las políticas relacionadas con la tierra y la producción agropecuaria y forestal.

Ese desfase entre la estructura que todavía aparece formalmente vigente y la reducción que ya experimentan sus trabajadores refleja el período de transición establecido por la reforma.

La legislación concede hasta un año a los responsables de los nuevos organismos para completar los cambios organizativos. En ese período deberán definirse las nuevas estructuras, las funciones que serán trasladadas y el destino de los empleados que hasta ahora integraban los ministerios que serán eliminados.

La desaparición del Minagri ocurre así en dos planos: institucional, mediante su sustitución por una nueva cartera que concentrará mayores funciones, y laboral, con una reducción que ya comienza a sentirse en sus oficinas y delegaciones.

FUENTE: Con información de 14yMedio

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