LA HABANA -- Sigue en picada el turismo en Cuba, una de las principales fuentes en las que descansa la economía en la isla. Cuba recibió de enero a agosto del año en curso apenas 450.353 turistas internacionales, el 64,4 % menos que en el mismo período del ejercicio previo, tras el arribo a la isla durante el mes pasado de apenas 30.490 visitantes, según datos difundidos este jueves por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
El turismo, una de las tres mayores fuentes de divisas para Cuba, estaba en crisis desde la pandemia de la Covid-19, pero la presión estadounidense desde enero pasado, que paralizó la llegada de vuelos y las sanciones secundarias que provocaron la salida de las principales hoteleras internacionales, terminó por demoler el sector.
Según las cifras publicadas en esta jornada por la ONEI, por países de origen, Canadá aportó entre enero y agosto 128.400 visitantes, seguido por la comunidad cubana en el exterior con 103.481 y Estados Unidos, con 41.971. Las cifras suponen descensos interanuales del 75,6 %, del 35,6 % y del 50 %, respectivamente.
Otros mercados emisores como México, con apenas 22.246 visitantes, y Argentina, con 15.144, registran caídas superiores al 40%; mientras que Rusia, con 21.563, sobrepasó el 70 % en la baja de emisores.
La imagen muestra mesas vacías en un restaurante en La Habana Vieja en medio de la falta de turistas en La Habana.
AFP
La salida de compañías hoteleras
El régimen comunista de Cuba reconoció este julio que las presiones de EEUU han provocado la salida del país de siete hoteleras internacionales que gestionaban un 46% del total de habitaciones del país (más de 80.000, según datos oficiales), entre ellas las cadenas españolas Meliá, Iberostar y Barceló, la canadiense Blue Diamond, la indonesia Archipiélago International y la turca ATG.
Las cifras de visitantes internacionales este año quedan lejos de los números récord ligados al “deshielo” de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, que permitieron el arribo en 2018 de 4,6 millones de turistas y en 2019, de 4,2 millones, debido a la eliminación de restricciones por parte de Washington a los viajes a la isla.
Ante esta situación, la dictadura cubana aprobó el pasado junio -dentro del paquete de las 176 reformas económicas- varias medidas para dinamizar el sector turístico; entre ellas, la aprobación de nuevas modalidades de negocio para el sector privado, incluida la gestión de hoteles, el alquiler de automóviles o los servicios de transporte de viajeros.
Las reformas también permitirán al sector privado ejercer como agentes turísticos y guías. Con estas medidas, el Ejecutivo de La Habana prevé, además, poner en marcha una tasa del 1% a estos negocios para promover la sostenibilidad y la imagen de esta actividad económica.
Pese a cierta apertura que ha mostrado el régimen, con más de 67 años en el poder, ha dejado claro que la economía seguirá bajo control del Estado, una situación que da pocas garantías a los inversionistas debido a la falta de derechos.
La imagen muestra mesas vacías en un restaurante en La Habana Vieja en medio de la falta de turistas en La Habana.
AFP
FUENTE: Con información de EFE