sábado 21  de  febrero 2026
AÑO ELECTORAL 2023.

Elecciones y nuevos líderes políticos, todos los cambios de América Latina en 2023

En 2023 se celebraron cuatro elecciones en América Latina, en las que anticorreísmo se impuso en Ecuador y se marcó el fin de kirchnerismo en Argentina

Por Estefani Brito

MIAMI.- La democracia recupera terreno en América Latina, tras un año electoral en el que cuatro naciones eligieron a sus nuevos gobernantes, con cambios significativos que demuestran la caída progresiva que ha sufrido el socialismo del siglo XXI durante la última década en la región.

“La democracia se está recuperando y hoy vemos una merma del socialismo del siglo XXI, que hace 10 años controlaba toda la región”, sostiene el politólogo Carlos Sánchez Berzaín, director del Interamerican Institute for Democracy, con sede en Miami, en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Paraguay, Guatemala, Argentina y Ecuador -que por el decreto de muerte cruzada adelantó las elecciones generales-, escogieron en 2023 a sus nuevos presidentes, en medio de elecciones inciertas, empañadas por hechos de corrupción y malas gestiones gubernamentales.

Cada una de estas naciones, de acuerdo con Sánchez Berzaín, cumplen con los elementos esenciales establecidos en la Carta Democrática Interamericana, aprobada el 11 de septiembre de 2011. Entre ellos, el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho, la libre organización política, la separación e independencia de los poderes públicos; y la celebración de elecciones libres, justas y limpias, basadas en el sufragio universal como expresión de la soberanía popular.

Gobiernos de minorías

En este escenario, el 30 de abril, los paraguayos eligieron en las urnas electorales al economista de 44 años, Santiago Peña, del Partido Colorado, como su nuevo gobernante, manteniendo su tendencia de derecha, pese a las divisiones internas de su organización política y las acusaciones de corrupción contra sus principales líderes.

En Guatemala, el socialdemócrata Bernardo Arévalo, de 64 años, se impuso en el balotaje del 20 de agosto, un resultado que recientemente la Fiscalía guatemalteca calificó de “nulo” debido a supuestas irregularidades en la primera vuelta. Estas aseveraciones fueron refutadas por el Tribunal Electoral, que afirma que la totalización de los votos es “inalterable”.

A juicio del analista, la “crítica” elección en Guatemala, en la que todavía existen dudas sobre si el presidente asumirá el poder el próximo 14 de enero, es consecuencia de la “crisis del sistema presidencialista”, bajo el esquema de segunda vuelta, que genera “gobiernos débiles de minoría”.

Los gobiernos que están vigentes en este momento en América Latina, casi sin excepción, son gobiernos de minoría y, por lo tanto, tienen una cantidad de conflictos internos que les impiden tener gobernabilidad y que los lleva por el camino del mal gobierno”, precisa.

Repudio al socialismo

El 15 de octubre, el empresario de 36 años, Daniel Noboa, se convirtió en el presidente más joven de la historia de Ecuador, al derrotar en las urnas electorales a Luisa González, de 45 años, delfín del expresidente Rafael Correa, principal aliado de las dictaduras del socialismo del siglo XXI, lideradas por Cuba y Venezuela.

“Es un resultado muy importante, donde después de que, incluso, el socialismo del siglo XXI asesina al candidato favorito de oposición, Fernando Villavicencio, no pueden tomar el poder porque el repudio es mucho más grande que el apoyo que ellos pueden reclamar o concentrar”, asevera Sánchez Berzaín.

Las elecciones ecuatorianas se dieron en un escenario extraordinario, ante el decreto de muerte cruzada invocado por el expresidente Guillermo Lasso, y transcurrieron en una campaña marcada por el sicariato del presidenciable Fernando Villavicencio y otros cuatro dirigentes políticos, incluido el alcalde de Manta, Agustín Intriago, en medio de la crisis de narcotráfico y criminalidad que azota al país suramericano.

En Argentina, por su parte, el libertario Javier Milei le arrebató el pasado 19 de noviembre la presidencia al kirchnerismo, afín a las dictaduras castrochavistas. En opinión del politólogo, este es un “fenómeno extraordinario”, en el que se produce la “irrupción de un libertario” en América Latina, como reacción de un “pueblo angustiado, al que han llevado a niveles extremos de pobreza”.

Es una población que “quiere cambio y confía en que el cambio puede venir de la mano de este señor que es absolutamente antiestatista, que cree en la libertad económica e individual”, agrega.

Caída libre y sin opciones

Antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, en 1999, Latinoamérica tenía una sola dictadura en la región: la de Cuba, que atravesaba un momento agonizante. Con el dinero y el petróleo venezolano, indica Sánchez Berzaín, la dictadura cubana se expandió en Venezuela y otros países de la región, dando inicio al “populismo bolivariano” y posterior socialismo del siglo XXI.

Actualmente, continúa el analista, el socialismo del siglo XXI ha perdido fuerzas significativamente. Hoy sólo operan como dictaduras, aparte de Cuba y Venezuela, en dos países más: Bolivia y Nicaragua. Estos regímenes cuentan con aliados, en lo que el analista califica como “gobiernos paradictatoriales”, en Brasil, con Luiz Inácio Lula da Silva; en Colombia, con Gustavo Petro; en Chile, con Gabriel Boric; y en México, con Manuel Andrés López Obrador.

Con relación a hace 10 años es una caída, porque el socialismo del siglo XXI hace 10 años controlaba a toda Latinoamérica y, además, controlaba a la Organización de Estados Americanos, tenía un buen momento económico y era interlocutor con las democracias del mundo. Hoy día están en caída y el 2023 así lo demuestra”, señala.

Afirma que las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua agonizan debido a las “crisis económicas terminales” que enfrentan las dos primeras, que hoy disputan los primeros lugares de miseria en el mundo, y la escasa economía de las dos restantes.

A esto, se les suma el repudio popular, que hoy supera el 80% en cada una de ellas, la pérdida de narrativa y la falta de opciones. “En un escenario en el que no tienen economía, no tienen pueblo y no tienen narrativa, no hay quien los salve. No va a aparecer otro Chávez a regalarles un país entero a los cubanos para que ellos desgracien el país”, sostiene.

En este sentido, el analista considera que en 2023 se dieron avances importantes, en el que la democracia fue recuperando terreno, demostrando que el 2024 “tiene que ser mejor”, con una agenda que plantee la liberación del pueblo cubano.

“Hay que empezar a hablar en serio para terminar con la dictadura de Cuba. No violentamente, pero sí democráticamente. Hay que dejar muy claro que la libertad, la seguridad y la democracia en las Américas pasa por la liberación del pueblo cubano”, enfatiza.

@ebritop22

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