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La misma sede militar donde estuvo detenido Rafael Acosta Arévalo, el capitán de corbeta que falleciera en circunstancias aún sin esclarecer, “se ha convertido en un centro de tortura, donde hay más de 100 detenidos, aunque el sitio solo tiene capacidad para albergar a unos 20 prisioneros”.

La denuncia fue hecha por un grupo de familiares de los militares que se encuentran dentro de la sede de la División de Contrainteligencia Militar DGCIM, en Caracas, quienes exigen se permita el ingreso de los observadores de las Naciones Unidas.

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El capitán Acosta Arévalo falleció debido a un edema cerebral por politraumatismos generalizado. Esta semana, luego de que se diera a conocer la autopsia realizada al cadáver, se indica que el edema se ocasionó “debido a una insuficiencia respiratoria aguda, a consecuencia de una rabdomiolisis (destrucción de los músculos)”.

Amigos, abogados y familiares de los militares detenidos en este lugar, llegaron a las cercanías para exigir pruebas de vida de los detenidos. Aunque el miércoles 3 de julio era el día de la visita de los abogados, en esta oportunidad las puertas estuvieron cerradas.

DIARIO LAS AMÉRICAS escuchó los testimonios de esposas de militares que fueron torturados en la sede del DGCIM, y que han sido víctimas de una cadena de tratos crueles que opera reiteradamente cuando se trata de oficiales que son acusados de supuestas conspiraciones contra el régimen de Nicolás Maduro. Algunos permanecen allí, otros fueron trasladados a la cárcel de Ramo Verde y a otros al Centro Nacional de Procesados Militares, pero las huellas de lo sufrido aún están latentes.

Johnny Rafael Mejías Laya
Johnny Rafael Mejías Laya, coronel.
Johnny Rafael Mejías Laya, coronel.

Denuncia María Gabriela de Mejías, esposa

El pasado 30 de enero, su esposo fue secuestrado de su Batallón (COLOP) Comando Logístico Operacional del Comando Estratégico Operacional (CEO), y luego funcionarios de la División de Contrainteligencia Militar allanaron su hogar, portando armas largas, quienes no respetaron la presencia de sus hijas, dos niñas de 13 y 6 años de edad. “Mi esposo ha sido víctima de tortura. Por más de 40 días no supimos de su paradero y cuando logramos saber de él, conocimos que fue golpeado con barrotes de madera. Lo obligaron a tomar agua del inodoro, fue asfixiado con bolsas plásticas. Le dislocaron el hombro derecho. Durante ocho días no le permitieron ir al baño a hacer sus necesidades, y se vio obligado a hacérselas encima. Esto le causó graves infecciones. Estuvo con las manos atadas a la espalda y con los ojos vendados por más de treinta días, siendo torturado física y psicológicamente. Nuestro hogar fue allanado en dos oportunidades. Destrozaron y robaron nuestros bienes”. Mejías Laya fue el militar que aparece en un cuarto con los ojos vendados y esposado, tirado en el suelo, en el video que logró realizar el teniente de la Aviación Ronald Alirio Dugarte, presentado en la Organización de Estados Americanos.

Carlos Gustavo Macsotay Rauseo
Carlos Gustavo Macsotay Rauseo, capitán de corbeta.
Carlos Gustavo Macsotay Rauseo, capitán de corbeta.

Denuncia Natsibet Evangelina Rivero García, esposa

Detenido el 17 de mayo de 2018 y llevado a la sede del DGCIM en Caracas, sin notificación previa a sus familiares y sin derecho a un abogado. Durante cinco días fue sometido a tratos crueles e inhumanos (golpes, patadas, asfixia con bolsas plásticas y esposado a una silla con los ojos vendados) luego fue llevado al tribunal militar, por los supuestos delitos de Instigación a la Rebelión, Traición a la Patria y Falta al Decoro Militar. En la audiencia mostró a la juez, Mayor del Ejército Claudia Carolina Pérez de Mogollón, las heridas de la tortura, pero ésta hizo caso omiso, alegando que eso no era de su competencia. Fue confinado a una celda sin baño. Debía hacer sus necesidades en bolsas y potes plásticos que sacaba cada semana. A los 37 días de su detención pudo ver a su familia. Él y otros tres oficiales de la misma causa fueron trasladados al Centro Nacional de Procesados Militares (CENAPROMIL) sin orden de traslado emitido por el Tribunal Militar, y sin notificación a su abogado. La juez que lleva su caso está de reposo postnatal sin habérsele designado un relevo. Según un documento suscrito por Natsibet Evangelina Rivero García, la única prueba que tienen en su contra es el testimonio de un Teniente de Fragata (Argenis Rodríguez Corona), quien huyó a Chile.

Ruperto Molina Ramírez
Ruperto Molina Ramírez, teniente coronel de la Aviación.
Ruperto Molina Ramírez, teniente coronel de la Aviación.

Denuncia Keyla Flores, esposa

Comando de la Fuerzas Especiales. Fundador y creador del Grupo 20, que además ejercía el cargo de Comandante del Grupo. Uno de los oficiales más preparados en su especialidad de Fuerzas Especiales con preparación en EEUU. Fue aprehendido el 19 de mayo de 2018 dentro de la Base Aérea Libertador (BAEL), ubicada en la zona de Palo Negro, estado Aragua. Fue llevado a la sede de la DGCIM en Caracas, donde fue interrogado por el Mayor Blanco Hurtado, quien en compañía de otros cuatro funcionarios, le vendaron los ojos, le ataron las manos y comenzaron a golpearlo. De acuerdo con documento suscrito por la esposa Keyla Flores, allí estuvo 22 horas, donde además fue asfixiado con una soga que le colocaban alrededor del cuello hasta hacerlo desvanecer. Fue presentado al Tribunal de Control de la Corte Marcial, a cargo de la juez Claudia Carolina Pérez de Mogollón, y la acusación de su caso estuvo a cargo de la Fiscal Militar Novena, Teniente Keyla Ríos. Durante la audiencia denunció la tortura, pero la juez no consideró sus denuncias. Fue llevado de regreso a la sede del DGCIM, a una celda de apenas dos metros cuadrados, sin luz, sin comunicación y sin baño. No vio a su familia en 40 días, y durante 100 días no vio la luz del sol. Aún permanece en el DGCIM.

Leonardo De Gouveia De Sousa
Leonardo De Gouveia De Sousa,
Leonardo De Gouveia De Sousa,

Denuncia Jessica Gimón, esposa

Lo detuvieron sin orden de aprehensión el pasado 20 de mayo, pasadas las 10 de la noche. Mientras regresaba a su lugar de trabajo, la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota. Allí lo llevaron a la sede de la DGCIM en Caracas, donde estuvo incomunicado durante cuatro días. Según reveló Gimón, fue torturado con golpes, asfixia mecánica por inmersión, lo mojaron para aplicarle electricidad a sus testículos. Le colocaron una pistola en la boca de manera violenta y le sacaron una muela. Sufrió golpes en las articulaciones, en la cabeza, el abdomen y en la espalda. En varias oportunidades perdió la conciencia, y le lanzaron agua para despertarlo. La jueza Claudia Carolina Pérez Benavides de Mogollón fue quien llevó su audiencia, y cuando su esposa solicitó dejar constancia de su condición y pruebas de tortura, Pérez de Mogollón aseguró que solo se basaría en las actas de investigación que estaban en el expediente y no era de su competencia las torturas. Luego de la presentación fue conferido a la cárcel Ramo Verde y allí permanece desde el día 26 de mayo de 2018.

Abraham Suárez
Abraham Suárez, mayor.
Abraham Suárez, mayor.

Jimena Cedeño, esposa

De acuerdo con el testimonio de la esposa, fue detenido el 21 de mayo de 2018, por funcionarios de la DGCIM. Allí estuvo recluido siete días, tiempo durante el cual sufrió múltiples torturas físicas y psicológicas. Duró más de cuatro días con las manos atadas a la espalda. Recibió patadas en diversas partes del cuerpo y en sus testículos. Ahora tiene una costilla fracturada. Le partieron la nariz, lo asfixiaron con bolsas plásticas y gas lacrimógeno. Le apretaron tan fuerte las esposas que perdió la sensibilidad en las manos. Mientras estuvo atado no podía ir al baño y sus necesidades se las hizo encima. Asimismo, sucio y golpeado fue presentado ante los tribunales. La jueza no hizo comentario alguno sobre su estado físico. Fue llevado a Ramo Verde, permaneció 11 días en la celda de castigo “El Tigrito”, donde tenían que hacer sus necesidades en envases plásticos. Después de 8 meses fue regresado a la DGCIM. “Mi esposo se intentó suicidar dos veces. En la primera oportunidad duró quince días en el hospital militar en psiquiatría y fue regresado a la DGCIM. En la segunda oportunidad, no recibió ningún tipo de asistencia. Hasta el momento no lo han llevado a la consulta psiquiátrica. Él sufre de depresión constante. En la DGCIM no tienen acceso a la luz solar, ni al aire libre. Vive constantemente con una luz blanca, lo que representa una tortura psicológica. Nos preocupa su estado de salud”.

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